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Carta al Divino Niño Jesús

24 de diciembre de 2019
Por Jairo Cala Otero
Por Jairo Cala Otero
24 de diciembre de 2019

Enviada a: [email protected]

Bucaramanga, Colombia, 24 de diciembre de 2019

Divino Niño Jesús:

La noche del 24 de diciembre ─que los cristianos llamamos Nochebuena─ hay bullicio y estrépito por doquier; y en el firmamento explotan fuegos pirotécnicos multicolores. Es la forma tradicionalmente ruidosa como se celebra tu advenimiento al planeta Tierra.

Pero muchos no te festejan a Ti, no te invitan a la fiesta; Tú quedas opacado por unos incorregibles mercaderes que apenas tienen interés en llenar sus bolsillos con billetes. A Ti no te mencionan, Tú no apareces en ninguna esquela o tarjeta navideña; al contrario, te cambian por un vejete barbado y gordo, sacado de la imaginación pagana. Tu imagen, que sí es real, es «invisible» para muchos, inclusive para los ojos espirituales de quienes te proclaman como Mesías. ¡Perdónalos, Jesús, porque «no saben lo que hacen»!

Mientras el gentío se prepara en sus casas y otros lugares para explotar en alegría y en derroche de regalos materiales, viandas, bebidas y cuanto más se les ocurra, yo quiero hacerte unas peticiones respetuosas, con toda la fuerza de mi alma, de mi mente y de mi espíritu, Divino Niño Jesús:

Te suplico que esa noche (24 de diciembre), cuando el reloj haya marcado las 12 y el pueblo cristiano diga que es Navidad, tu Natividad, entres silente y lleno de amor a mi corazón; quiero que nazcas en él y te quedes ahí hasta que llegue la hora en que mi alma deba partir al encuentro contigo en la casa del Padre Celestial.

Te ruego que atiendas con prioridad esta petición, Divino Niño Jesús, porque he confirmado, al profesar devoción por Ti y por seguirte desde el Evangelio, en el que te reflejas con suma nobleza, amor puro y maestría en la enseñanza, que solamente en Ti puedo encontrar fortaleza y luz para seguir en la brega de cumplir la misión para la que el Padre Celestial me destinó en el planeta Tierra.

Quiero que, al nacer Tú en mi corazón este 25 de diciembre, me ayudes a eliminar de él todo vestigio de desatino en mi conducta, y que siembres el fuego de amor por el prójimo que Tú viniste a encender entre la humanidad; que me ayudes a entender mejor que solamente si renunciamos a nuestros mezquinos intereses personales podremos convertirnos en tus seguidores, en multiplicadores de tu paz y en promotores de amor hacia nuestros hermanos.

Revélate en mi mente, en mi corazón y en mi espíritu, con tu infinito y divino poder para que yo logre sortear todas mis dificultades terrenales, que, muchas veces, me han hecho flaquear y me han insinuado que me extravíe de la ruta correcta.

Dame, por favor, sabiduría para resolver mis problemas, nacidos de mis errores humanos; y para que yo sea eco de tus enseñanzas de paz, señálame la senda y los lugares a los que debo acudir.

Y, si Tú llegaras a confiarme abundancia en lo material, jamás permitas que ella me convierta en un ufano; que yo nunca olvide que lo material siempre se queda en este mundo inferior cuando se debe partir hacia la Casa Celestial.

Si tus bendiciones, Divino Niño Jesús, vienen a mí con abundancia después del festejo cristiano de tu nacimiento, yo quedaré saciado; y con seguridad mi alma se gozará en Ti y perpetuará honor y gloria a la misión redentora para la que naciste en un humilde pesebre de Nazaret.

Te reitero, Jesús Divino: nace en mi corazón y hazme tu instrumento para que florezca la esperanza en un mañana en paz e igual para todos los humanos.

Gracias por tu invaluable tiempo para leer estas líneas en tu «correo celestial».

Tu siervo y hermano en la Tierra.
 

JAIRO CALA OTERO

Resplandores Humanos

Escuela espiritual