22 de septiembre de 2020
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La contratación de Manizales y el caso Kevin Ángel

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
26 de noviembre de 2019
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
26 de noviembre de 2019

Ya es bien sabido que la contratación en Manizales en el último periodo de gobierno, en su gran mayoría no se hizo por licitación pública, alguna se hizo por invitación y otra se hizo por contratación directa, aproximadamente el 80%; y aunque esta no es ilegal, sí es el camino más expedito para que se dé la corrupción, primero porque en muchos casos esa contratación se entrega a las personas más cercanas al círculo de poder de los gobernantes y segundo, porque del valor de esas obras se pide un porcentaje a los contratistas que les asignaron el contrato y ese dinero va a engrosar las arcas del corrupto. Un secreto a voces que las mayorías sabemos y del cual somos cómplices.

En Manizales tenemos que seguir hablando de la crisis de desarrollo que vive y de los problemas en términos de planificación y movilidad, que aunque sea un tema repetitivo es de los más importantes y urgentes que tenemos nosotros los que habitamos este territorio. Y es que además de los problemas de movilidad que tenemos por razones del abundante parque automotor, las obras que se están realizando para mejorar este aspecto, están demoradas y con muchas dudas en su realización.

Es el caso de la obra a la que se le debe poner la lupa y que se está llevando a cabo en la Avenida Kevin Ángel, en el sector de aguas de Manizales, denominada intercambiador vial de la Carola fase 2. Una obra que desde mi ignorancia en temas de movilidad no era necesaria, pero que para la administración actual y el concejo de la ciudad era una construcción fundamental. Pero bueno para eso se elige a un alcalde para que tome decisiones así a algunos ciudadanos no les parezca.

Pero entremos en los datos importantes de esta columna y de la obra, que son los que nos deben preocupar. Para la fase del diseño, la empresa que se ganó esta licitación fue la firma GESTIÓN Y DISEÑOS ELÉCTRICOS S.A de la ciudad de Bogotá y el costo estuvo en $531’930.000, pero después se hizo una adición de $234.464.028, es decir casi el 50% del total del costo del diseño inicial y la razón para esta adición fue un estudio de ladera que se necesitaba, pero el estudio de la ladera no fue para la que se derrumbó, sino para una más pequeña que está al lado y que hoy tiene una estructura en concreto.

En esta parte de la historia, deberíamos hacernos varias preguntas ¿Por qué el diseñador pide adición para un estudio de ladera y solo lo hace con una parte? ¿Será que el resto de la ladera no tenía el mismo riesgo? ¿Sí la adición para el estudio de la ladera pequeña costó casi el 50% del total de todo el diseño, imaginémonos cuanto nos va a costar el estudio de la ladera que se derrumbó? Y por último, nadie en la obra, asesores, diseñadores, constructores, interventores, vieron la necesidad de intervenir la ladera que colapsó.

Sigamos, para la construcción de la obra, quien la está realizando es el CONSORCIO SANTO DOMINGO de la ciudad de Pereira, el valor fue de $15.180.800.742, con una adición para intervenir la ladera de $1.209.664.073, para un total de $16.340.464.815. Este dinero, el del diseño y la construcción lo pagamos lo manizaleños por derrame de valorización, tenemos que agradecer que para la interventoría el dinero lo dio la nación a través de INVÍAS.

Entonces, en este cuadro queda resumido el valor de esta construcción, la pregunta ahora es, cuanto más nos tocará pagar a los manizaleños para el estudio e intervención de la ladera que se deslizó. Ya se convocaron las pólizas y seguros que se deben pagar para que ese dinero no nos toque pagarlo a nosotros, cuánta responsabilidad le cabe a los asesores, diseñadores, constructores e interventores que no previeron lo que podía ocurrir con esta ladera, pero también, cabe alguna responsabilidad política.

Ahora bien, hay que hacer varias precisiones que son importantes, primera que en esta obra no hay representación de la ingeniería Caldense, segunda que esta obra está dentro del poco porcentaje de contratación que fue a licitación pública.

@julianelpolit

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