8 de marzo de 2021
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¿Respaldamos la corrupción?

28 de octubre de 2019
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
28 de octubre de 2019

Colombia ocupa el puesto 96 entre 180 países con mayor índice de corrupción. Aunque es difícil cuantificar su costo la Contraloría General de la República considera que este flagelo le cuesta a Colombia 50 billones de pesos al año, valga decir un billón de pesos por semana. En cuanto a los actores involucrados en ella, el 31 por ciento son funcionarios públicos,  30 autoridades de elección popular, 23  miembros de fundaciones y 16 empresas y corporaciones privadas. Si bien es un mal de décadas hoy es mucho más visible porque su lucha contra este flagelo ha sido el eslogan de las campañas políticas y una exigencia ciudadana. Sin lugar a dudas estamos atravesando uno de los momentos excesivamente críticos en materia de corrupción, pues cada día avanzamos a pasos agigantados en el saqueo del erario público.  El 69 por ciento de ellos tiene lugar en los municipios, el 25  en los departamentos y el 6  en las entidades del orden nacional. Los delitos e irregularidades más comunes en la esfera política consisten en la financiación ilegal de las campañas, el fraude electoral, la compra de votos y el constreñimiento. El punto más álgido del problema es la corrupción en torno a la contratación, pues esta es la pieza que engrana la corrupción en la política con  la gestión pública, desviando los recursos de los contratos estatales, impidiendo la ejecución de los proyectos y la provisión de subsidios, bienes y servicios a la ciudadanía. Prendidas las alarmas, por primera vez el país concurrió a las urnas para votar lo que se llamó la Consulta Popular Anticorrupción,  la que obtuvo 11 millones y medio de votos, siendo derrotada. Si realmente pedimos a gritos sanciones fuertes contra los corruptos ¿por qué entonces protestamos cuando los órganos de control proceden? Caracol Radio entregó a los oyentes un audio en el que el alcalde Juan Pablo Gallo le pregunta a un contratista de la administración sobre unos referidos, haciendo alusión al candidato Maya y afirmando que la campaña está dura. “¿Cómo va Maya, sí lo está ayudando? ¿Por qué no ha pasado referidos aquí? Venga ayúdeme con eso, es muy importante, esas cositas ayudan tanto, entre todos tenemos que sumar”. Esto es corrupción. Si el Alcalde aceptó que era su voz, razón por la que el Procurador General de la Nación lo sancionó ¿por qué hacemos plantones en las inmediaciones del Palacio Municipal protestando por la medida? ¿Estamos trancando la corrupción o nos estamos solidarizando con ella? Quienes así proceden son los mismos que piensan que robarle al Estado no es robarle, es simple viveza. Bien dice la Biblia: “No hay peor ciego que aquél que no quiere ver, ni peor sordo que aquél que no quiere oír”. El audio es una clara muestra de constreñimiento en favor de su candidato. Cuando la pasión puede más que la razón, los pueblos se desbocan. Ah, desde luego, hubo justicia espectáculo. Sancionado por tres meses cuando debía entregar en dos.

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