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¿Porqué, se suicidan los niños, adolescentes y jóvenes?

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
3 de octubre de 2019
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
3 de octubre de 2019

Comunidad y Desarrollo

Esta respuesta la deben dar: padres de familia, educadores y autoridades, pero, lamentablemente no es así; los niños, adolescentes y jóvenes, potencialmente suicidas, están abandonados a su suerte.

No existen unos protocolos claros que permita identificar tan grave problemática social; antes, por el contrario, los potenciales suicidas, muchas veces reciben la reprimenda en sus hogares, el rechazo social y las sanciones disciplinarias en los establecimientos educativos.

Cuántos: niños, adolescentes y jóvenes, en hogares y establecimientos educativos son potenciales suicidas y aún no nos hemos dado cuenta, todo por falta de un manual de convivencia y demás precauciones; todos los días los suicidios de niños, jóvenes y adolescentes, se tornan más sorpresivos, con diferentes modalidades.

Las manifestaciones de un niño, adolescente o joven suicida, empieza por el mal humor, retraimiento, llanto continuo y depresión, entre otras; las causas hay que averiguarlas con diálogo cariñoso y sincero para poder detectar lo que realmente le sucede.

Es alarmante la situación que se está presentado en Colombia con el suicidio de: niños, adolescentes y jóvenes, – de ambos sexos-, sin soluciones concretas a la vista. Los manuales de convivencia no funcionaron y se quedaron en el olvido.

En estas épocas de crisis matrimoniales, que conducen a la separación de sus progenitores, los hijos se ven afectados gravemente; por tanto, padres de familia y educadores, deben estar alerta cuando unos de sus hijos o alumnos demuestran ser suicidas en potencia, por causas tan comunes que son hijas de la misma descomposición social en que vivimos.

Los niños, adolescentes y jóvenes de hoy, se están viendo acorralados por diferentes problemas de tipo familiar y social, que al no ser detectados a su debido tiempo, finalmente terminan en tragedia; nos permitimos identificar algunos de ellos que se han vuelto virales, sin que los padres de familia, educadores y autoridades competentes los identifiquen a tiempo: acoso sexual en sus propios hogares y de particulares, el trabajo forzado, y en el peor de los casos cuando son víctimas de la soledad, se vinculan a las galladas de los barrios donde residen, cogiendo fácilmente el consumo y venta de microtráfico; los bullyng o violencia en los establecimientos, educativos son otros de los factores que los llevan a tomar tan fatales determinaciones.

Por eso continuamos insistiendo que el mejor antídoto para empezar a dar solución a tan delicada problemática social, es optar por la práctica constante y permanente de la cátedra de: Principios y Valores; pilares fundamentales sobre los cuales debe construirse toda sociedad justa y organizada.

En varias columnas anteriores hemos recalcado sobre esta iniciativa, que para hacerla más efectiva sería indispensable, se tramitara la Ley de Principios y Valores, ante el congreso de la República, con el fin que su aplicación y puesta en práctica sea de obligatorio cumplimiento en: hogares, establecimientos educativos y todas las instituciones públicas y privadas.

Su práctica nos llevaría a que todos los días al iniciar las jornadas y al clausurarse las mismas, durante dos minutos entremos en una meditación de riguroso cumplimiento, sacando a flote los errores que se puedan cometer o cometidos durante la jornada que se inicia y termina.

Ante la ola de suicidios de: niños, adolescentes y jóvenes, – de ambos sexos-, en diferentes regiones del País y estratos sociales, es preciso analizar las posibles causas internas y externas; que los inducen a tomar tan fatal determinación – puesto que no están bien estudiadas-; con el fin de sacar claras conclusiones, que llevan a pensar que el manejo de está grave problemática, tiene mucho de tinte político, más no de soluciones concretas.

Es preocupante tener que decir que la mayoría de estos casos tienen su origen en los propios hogares de las víctimas del suicidio, puesto que no se les está prestando la debida atención y más bien sus progenitores optan por la disciplina de la prohibición y en muchos casos acuden a los castigos extremos, expulsión de sus hogares o abandono.

Según medicina legal, las áreas urbanas son las más vulnerables frente a esta problemática, puesto que los niños, adolescentes y jóvenes, están más expuestos a las prácticas del Buillings y maltrato entre sus propios compañeros, razón por la cual empiezan a mostrarse huidizos y deprimidos, manifestando a sus progenitores no querer asistir más al colegio.

Pero hay otros casos más aberrantes y es cuando practican el sexo  a temprana edad, que muchas veces los convierten en padres a los trece o catorce años, sufriendo como consecuencia lógica el rechazo de sus hogares y círculos familiares, obligando a las niñas embrazadas a practicarse el aborto; en estos casos aunque no existen datos oficiales, si se presentan con alguna frecuencia, cuando la pareja de adolescentes ante tremenda responsabilidad de ser padres a tan temprana edad, deciden suicidarse.

Sin embargo, no son descartables otros factores que inciden en el suicidio de: niños, adolescentes y jóvenes, como es el ingreso a algunas sectas religiosas o satánicas, que después de hacerles un lavado de cerebro, quedan a merced de avezados delincuentes, que los inducen al suicidio prometiéndoles que encontrarán en el más allá, una nueva vida llena de satisfacciones y placeres.

 

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