15 de octubre de 2019
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Películas latinas reflejan infancias traumáticas

7 de octubre de 2019
7 de octubre de 2019

Los personajes infantiles de películas que retratan los procesos sociales y políticos de Latinoamérica en los años sesenta, setenta y ochenta se caracterizan por vivir una infancia difícil marcada por la lucha de clases, pobreza, desaparición forzada, muerte y pérdida de seres queridos.

Desde la mirada de personajes infantiles, óperas primas del cine han contado los procesos sociales relacionados con las dictaduras de Argentina y Chile, y las guerras revolucionarias de Venezuela y Nicaragua. Estas infancias han estado marcadas por la nostalgia y melancolía de no poder crecer como niños sino de ser obligados a “madurar” en medio del conflicto, de los cambios de gobierno y de los abusos militares.

Francisco Montaña, escritor y doctor en Arte y Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y de La Sorbona, Universidad de París, escogió largometrajes latinoamericanos con fuertes procesos políticos para mostrar que los niños como personajes están vinculados al pasado, la memoria y el recuerdo, y que sus historias, antes que ser inocentes, son difíciles.

“De la infancia solo hablan los adultos, es decir las personas que al crecer fueron atravesadas por la situación social y política de su país”, cometa el escritor, quien para fundamentar su análisis se enfocó en películas argumentales de países cuyos procesos sociales y políticos de alguna u otra manera han culminado.

“En Colombia no hemos podido hacer memoria de nuestra guerra, no hemos vivido el proceso necesario para tener la distancia de poder contar, desde personajes infantiles, nuestra historia”, puntualiza.

Machuca es una película chilena, del director Andrés Wood, que sitúa al espectador en 1973, época en la que se derroca el gobierno democrático de Salvador Allende y se instaura el régimen militar de Augusto Pinochet. En ella, la amistad de dos niños que van al mismo colegio –Gonzalo, de clase alta, y Pedro Machuca, proveniente del barrio pobre– se ve truncada cuando la dictadura ocupa el poder y los militares se toman el barrio de Machuca. La historia se narra desde el lugar privilegiado de Gonzalo, quien tuvo mejor suerte que su amigo Pedro, pues los militares matan y detienen a la gente que vive en los barrios como el de Machuca, a quien nunca volvió a ver.

Esa situación también se vivió en Argentina, durante la dictadura militar. Francisco Montaña escoge la película Infancia clandestina, del director Benjamín Ávila, para mostrar cómo vivían las familias de montoneros que se oponían al gobierno de turno. Juan, un niño de 9 años, hijo de guerrilleros, es el protagonista de esta historia y vive clandestinamente porque nadie debe enterarse de que se llama así. En la escuela y con sus amigos se hace llamar Ernesto y miente sobre su fecha de cumpleaños. Él debe olvidarse de su verdadera vida y reponerse como “adulto” al asesinato de su tío Beto, quien muere por perseguir sus ideales.

Niñas protagonistas en el cine latinoamericano también son reflejo de esa infancia triste, traumática y conflictiva. En películas como Princesas rojas (Costa Rica) y Postales de Leningrado (Venezuela) –ambas dirigidas por mujeres– la política y el conflicto armado permean la niñez.

Claudia, de 11 años, es la protagonista de Princesas rojas y debe desplazarse de Nicaragua a Costa Rica junto con su familia durante la revolución sandinista y asumir la desaparición de su madre al crear un frente clandestino de apoyo a la revolución.

En Postales de Leningrado, la imaginación y los juegos de superhéroes de una niña, hija de padres guerrilleros venezolanos en los años sesenta, le sirven para esconder las torturas, persecuciones y muerte de la que son víctimas sus familiares.

Estas películas, sumadas a muchas otras que han retratado los procesos sociales latinoamericanos, sirven de ejemplo para mostrar que “el proyecto político de los años sesenta, setenta y ochenta encarnado en la infancia, es un proyecto frustrado, como también es frustrada la niñez de los personajes”, explica Francisco Montaña, quien también reconoce que en estos filmes existen elementos autobiográficos, de los directores o guionistas, quienes construyen la narración para que de ella surja una verdad sobre ese pasado y esas infancias traumáticas que les tocó vivir.

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