2 de marzo de 2021
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Elecciones regionales exponen debilidad de los partidos políticos colombianos

25 de octubre de 2019
25 de octubre de 2019

Jaime Ortega Carrascal

Bogotá, 26 oct (EFE).- Las elecciones municipales y regionales del próximo domingo en Colombia exponen la debilidad de los partidos políticos, incluido el de la FARC, relegados a segundo plano en una disputa en la que candidatos independientes y de coaliciones seducen más al electorado.

Del bipartidismo de liberales y conservadores que dominó la vida colombiana durante el siglo XX el país pasó al multipartidismo con la Constitución de 1991 y en la actualidad son 16 las fuerzas que se disputan el apoyo de 36,6 millones de votantes.

Sin embargo, el creciente desencanto de la política hace que en estas elecciones proliferen las candidaturas independientes, las respaldadas por movimientos ciudadanos y numerosas coaliciones, algunas impensadas de partidos de izquierda con la derecha que hacen imposible saber a quién representan en el espectro ideológico.

En juego están 32 gobernaciones, 1.101 alcaldías, 418 diputados regionales, 12.063 concejales y 6.814 ediles de Juntas Administradoras Locales (JAL).

«Creo que se ha deteriorado mucho el sistema político, especialmente a nivel regional, y los partidos del orden nacional parecen cada vez más convidados de piedra en esas elecciones», dijo a Efe el exministro de Interior Juan Fernando Cristo.

Según Cristo, que también fue senador por el Partido Liberal, en las elecciones locales y regionales «se ha desvirtuado la esencia de los partidos, la militancia, se han perdido los principios y programas».

CIUDADES SIN DUEÑO

La pérdida de influencia de los partidos es notoria en la capital y mayor colegio electoral del país, donde predomina el voto de opinión y todas las encuestas pronostican un apretado triunfo del independiente Carlos Fernando Galán, del movimiento ciudadano «Bogotá para la gente».

Hijo del asesinado candidato presidencial Luis Carlos Galán, el candidato tiene como rivales a la exsenadora Claudia López, de la coalición «Claudia alcaldesa» (Alianza Verde y el izquierdista Polo Democrático Alternativo), a Miguel Uribe Turbay (coalición de derechas Avancemos), y a Hollman Morris (Coalición de izquierdas Colombia Humana, Unión Patriótica y Mais).

En Medellín, segunda ciudad del país y bastión del uribismo, lidera Alfredo Ramos, del partido de gobierno Centro Democrático, pero ha tomado fuerza la aspiración de Daniel Quintero, del movimiento «Independientes».

La atomización política es particularmente notoria en Cartagena de Indias, ciudad que en los últimos siete años ha tenido ocho alcaldes ya que los dos últimos elegidos en las urnas no pudieron terminar su mandato de cuatro años por muerte o renuncia y los designados por el Gobierno para sus sucederles han enfrentado denuncias o problemas legales para mantenerse en el cargo.

Pese a las evidentes dificultades para administrar una ciudad que parece ingobernable, a Cartagena le sobran pretendientes y con 14 aspirantes es la capital con más candidatos a la alcaldía, entre ellos Rosmery Torres, de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), partido en que se transformó la antigua guerrilla.

LA FARC NO CUAJA

En las elecciones legislativas de 2018, meses después de dejar las armas, el partido FARC se estrenó en las urnas con una pobre votación de 55.400 papeletas para el Senado (0,34 % del total), y después de desistir de las presidenciales de ese año se esperaba que en estas municipales y regionales diera el salto a la política nacional pero sus ambiciones están en mínimos.

La FARC no inscribió candidato a ninguna de las 32 gobernaciones y solo postuló a 16 aspirantes a alcaldías, lo que representa el 1,5 % de las administraciones locales en juego.

Cristo considera que la baja participación electoral de la FARC «desmiente de una manera contundente» a los opositores al acuerdo de paz que pregonaban que la antigua guerrilla «se iba a tomar el poder en Colombia» y muestra la equivocación del partido al mantener la sigla de los tiempos del conflicto armado.

«Cometieron una monumental equivocación porque la gente sigue asimilando el nombre de FARC a 52 años de violencia, a cientos de miles de víctimas y a hechos muy trágicos de la historia de Colombia. Ese rechazo de la gente a la guerrilla de las FARC se traslada también al partido de la FARC», manifestó.

En Cartagena, Rosmery Torres aparece en el puesto 13 de las encuestas, con menos del 0,1 % de la intención de voto, y en la mayoría de los otros 15 municipios donde la FARC presentó candidatos a la alcaldía, siete de ellos exguerrilleros, el panorama tampoco pinta mejor.

MUJERES MARGINADAS

La política colombiana sigue estando en deuda con las mujeres que en estas elecciones solo tienen 43.834 candidatas, equivalentes al 37,2 % de los 117.822 inscritos a los diferentes cargos de elección popular.

La vicepresidenta colombiana, Marta Lucía Ramírez, que ayer divulgó el informe «Participación y representación política de las mujeres en Colombia», considera que aunque hay avances con relación a otros años, hay una «brecha» que es necesario cerrar.

«Detrás de esa cifra de mayor participación se esconden situaciones que contribuyen a mantener el status quo de exclusión», señaló la Vicepresidencia en el informe. EFE