15 de octubre de 2019
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Análisis Bolsonaro le ha quitado el liderazgo regional a Brasil

9 de octubre de 2019
9 de octubre de 2019

La política exterior del presidente brasileño representa una ruptura con la tradición diplomática adelantada por este país desde los años noventa, enfocada en convertirse en una potencia en el panorama mundial, y sobre todo en un país líder en Suramérica.

Así lo explicó Fernanda Nanci, profesora de la Universidad de La Salle de Río de Janeiro, durante su intervención en el conversatorio “La política de Bolsonaro frente a América Latina: ¿abandono del liderazgo regional?”, organizado por el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Para la docente, desde la llegada a la Presidencia de Brasil de Jair Bolsonaro se ha hecho evidente que un liderazgo regional, en organismos como Mercosur, no es una prioridad para su gobierno.

Este panorama ha levantado la crítica no solo de los medios de comunicación, sino también de los especialistas en política exterior brasileños, quienes consideran que esto va en contra de las ideas y los valores tradicionales que el país ha seguido en esta materia.

“Rompe con la idea de integración regional en el sentido de que Brasil debe tener buenas relaciones con sus vecinos y trabajar por la integración funcional que está en nuestra Constitución del 88”, comentó la docente, y añadió que las decisiones tomadas por Bolsonaro en este sentido han dejado la idea ante el mundo y Suramérica de que su política exterior es caótica, levantando la preocupación de la región.

Entre los hechos que se destacan está la elección de Ernesto Araújo como ministro de Relaciones Exteriores, quien, aunque sí es diplomático de profesión, su carrera no lo ponía en línea sucesoria para convertirse en canciller, pues no había sido jefe de ninguna misión de Brasil en el exterior.

Araújo es conservador y tiene ideologías similares a las de Bolsonaro, las mismas que ponía de manifiesto en su blog “Metapolítica 47”. Desde ese cargo ha mostrado su apoyo a la política exterior del presidente de EE. UU., Donald Trump, y a las ideas de Steve Bannon, exasesor de comunicaciones de ese Gobierno.

Para la profesora Nanci, la nueva política exterior de Brasil supone la pregunta de si se trata del retorno al americanismo, dada la cercanía del gobierno de Bolsonaro con EE. UU., país al que considera como su principal aliado, en vez de China, en un escenario paradójico si se tiene en cuenta que el país oriental es el principal aliado comercial de los brasileños, pues hacia allá va gran parte de sus exportaciones.

Jair Bolsonaro no solo no considera a China como su principal socio, sino que también lo ha hecho blanco de sus críticas a los regímenes asociados con el comunismo, declarando incluso que este país está “comprando a Brasil” y no haciendo negocios con ellos.

Cuba también ha recibido las críticas del presidente brasileño, quien recientemente tomó la polémica medida de acabar con el programa Mais Medicos, con el que desde los gobiernos de Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva se llevaba atención en salud a poblaciones pobres del interior de Brasil con médicos cubanos.

A ello se han sumado los cambios de la intervención brasileña en Mercosur, organismo en el que en los años noventa Brasil trabajaba para consolidar su liderazgo y sus vínculos con sus vecinos en Suramérica, pero que para Bolsonaro debe ser flexibilizado por considerarlo como un bloque que se ha ideologizado para apartar a EE. UU. de la región.

“Infortunadamente hoy tenemos el distanciamiento de Brasil de la región y el privilegio de relaciones bilaterales y no multilaterales, sobre todo con EE. UU.”, aseguró la profesora Nanci.

Con información de la Agencia de Noticias de la UN Unimedios