25 de febrero de 2021
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Alonso Botero Ocampo

27 de octubre de 2019
27 de octubre de 2019

Julián Gallego Marulanda

Alonso, con sus virtudes y defectos fue un hombre auténtico en su travesía por esta vida.  Anarquizado y alejado de los esquemas.  Se vestía, se peinaba, en fin, procedía tal como a él le gustaba, no como la gente quería.

Fue impar en su personalidad, en su inteligencia y audacia.

Eran famosos sus desplantes que no fueron sino el fruto de su temperamento dionisíaco y su agilidad mental que utilizaba de coraza para protegerse de sus detractores.

Parchaba cuando joven con José Manuel y Secundino López, Álvaro Robledo Carebola, bastante traviesos y enamoradizos para esa época. Aún tengo en la memoria la calcomanía que posaba en el vidrio trasero de su Fiat 128: La virginidad produce cáncer, aquí vacunamos.

Como profesional fue simplemente brillante. Ingeniero Químico de la Pontificia de Medellín y erudito master en sistemas.  Animador del campeonato de fútbol de la Florida, donde como arquero estuvo a la altura del Negro Luis Fernando Mejía.  Ambos bien pudieron ser profesionales.

Alonso si fue un hombre distinto. Y esa diferencia, para bien, era producto de su inteligencia que limitaba con la locura.

Un abrazo a su señora: Amparo Quintero, a su mamá doña Ofelia de quien heredó su carácter recio, su nobleza y generosidad, a sus hermanos que son mis hermanos…

Manizales, 26 de octubre de 2019.