21 de octubre de 2019
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5 poemas para el Día del Amor y la Amistad

21 de septiembre de 2019
Por Jorge Emilio Sierra Montoya
Por Jorge Emilio Sierra Montoya
21 de septiembre de 2019

Con estos cinco poemas, cierro el ciclo de poesía romántica (en ocasiones, con algo de humor) que inicié el pasado primero de septiembre en EJE 21 para celebrar el actual Mes del Amor y, sobre todo, el Día del Amor y la Amistad que ahora tiene lugar en Colombia, extendiéndose durante el fin de semana.

Por tal motivo, lancé en septiembre mi libro Poemas de amor… y de humor a través de diversas publicaciones y redes sociales, no sin  advertir que estas poesías fueron tomadas de allí y, por consiguiente, aparecen en las ediciones impresa y digital que de él se hicieron en Amazon, donde pueden conseguirse por internet, desde cualquier lugar del mundo, los ejemplares respectivos.

Como se lee en la contraportada del libro, son versos “para susurrar en las noches al oído de la mujer amada o recitar al aire libre, siendo ésta la poesía que perdura, que nunca desaparece y que aún resuena en nuestros corazones, transmitiendo el eco de generaciones pasadas”.

Son poemas para celebrar el Día del Amor y la Amistad, como regalo del alma:

 

  • Cuando no estás conmigo

 

Cuando no estás conmigo, amor, yo nada tengo.

 

Ni veo con mis ojos, cual si estuviera ciego;

ni escuchan mis oídos, envuelto en el silencio;

ni mis manos, tan frías; ni mi voz, ni mi cuerpo…,

¡Nada de mí lo siento!

 

Cuando no estás conmigo, amor, el alma muere,

huye de mí, se escapa, naufraga en un océano

tan profundo y lejano, tan sombrío y violento,

¡como en el mismo infierno!

 

Cuando no estás conmigo, amor, todo lo pierdo:

la luz en la mañana, el brillo de una estrella,

la nube que ahora es lluvia, la flor que abre sus pétalos

y, en especial, ¡tus besos!

 

Cuando no estás conmigo, amor, sólo el deseo

corroe mis entrañas. Y mientras te recuerdo,

mientras busco salir de tan horrible sueño,

sólo grito: ¡Te quiero!

 

 

  • A tu belleza

 

¡Cuán bella eres, amor!

 

Tus ojos son estrellas detenidas

que titilan alegres en tu rostro,

y al mirarme, son luz que me ilumina,

¡sol que brilla en la noche!

 

Tus mejillas, tan cálidas; tus senos,

voluptuosos y suaves, y tus manos

que, atadas a las mías, tan serenas,

¡calman las tempestades!

 

Tus labios, cuando me hablan, parecieran

la voz del mismo Dios en la mañana                                                     

y, al cerrarse dulcemente en un beso,

¡dicen cómo es el alma!

 

Tu corazón que late junto al mío,

tu calor que a mi piel fuerte se abraza…

Somos un solo ser, pasión divina,

¡que al infierno nos lanza!

 

¡Cuán bella eres, amor!

 

 

  • Hoy

 

Hoy florecen los campos; hoy el sol

baña los prados verdes con su luz;

hoy los pájaros trinan y en sus vuelos

rompen el cielo azul.

 

Hoy las nubes se alejan a otro sitio;

hoy las sombras se esconden con pudor;

hoy pareciera que la noche oscura

hubiese dicho adiós.

 

Hoy canto a la belleza de los árboles;

hoy siento que en lo alto llama Dios;

hoy veo que la vida es más hermosa,

sin muerte ni dolor.

 

Hoy alcanzo a tocar la eternidad;

hoy extiendo la mano al infinito;

hoy comprendo que al fin el universo

desea ser mi amigo.

 

Hoy cruzo los senderos sin temor;

hoy la paz me rodea por doquier,

y hoy tu recuerdo siempre me persigue,

aferrado a mi piel.

                                                                             

 

  • Regreso

 

Vuelvo hacia ti, calmado, silencioso,

con las alas cansadas de volar;

arrastro mis pies sucios, sudorosos,

de tanto caminar.

 

Recíbeme con tus brazos abiertos,

hazme sentir de nuevo tu calor

y no dejes que vuelva yo a dejarte

si aún sientes amor.

 

¿Dónde está mi equipaje? Es tu recuerdo.

Siempre lo llevo aquí, en mi corazón;

siempre viaja conmigo adonde vaya;

nunca me dice adiós.

 

Mira cómo la luna nos sonríe;

fue la misma que antes nos unió.

Tú y yo la miramos desde lejos,

tan distantes los dos.

 

La noche, la tibia noche esplendorosa,

con estrellas que brillan por doquier,

habrá de ser, por fin, esta vez nuestra,

como otrora lo fue.

 

Ven con tu cuerpo toda, presurosa;

déjame recorrer tu suave piel,

y haz que mi antigua soledad se aleje,

para nunca volver.

 

 

  • Déjame ser

 

Déjame ser la lluvia que te moja,

déjame ser la luz que te ilumina,

déjame ser el faro que te guía,

déjame ser un náufrago en tus olas.

 

Déjame ser la sangre de tus venas,

déjame ser sendero en tus montañas,

déjame ser tu voz en la mañana,

déjame ser tu sueño cuando duermes.

 

Déjame ser el suelo que tú pisas,

déjame ser la silla en que reposas,

déjame ser el viento que te sopla,

déjame ser el aire que respiras.

 

Déjame ser, amor, lo que tú eres,

pues sin ti nada soy, ni nada existe.

Es del fondo de ti donde he nacido

y hacia ti he de volver eternamente.

 

(*) Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua – [email protected]