28 de septiembre de 2020
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Las tragedias de agosto: Garzón, Galán y Abad Gómez

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
20 de agosto de 2019
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
20 de agosto de 2019

Si hay un mes que nos recuerda la realidad y la historia de Colombia, ese es agosto, no solo por los sucesos del 7 de agosto de 1819 y por lo que hemos vivido desde que nos convertimos en República, sino por las tragedias que nos ha tocado superar en los últimos cuarenta años con asesinatos dolorosos de personas que sin lugar a dudas aportaban desde sus actividades mucho a este país.

La lista que quiero exponer es subjetiva y corta, ya que solo se trata de tres personas que todos conocemos, seguro de que debería ser más larga, porque la guerra y la violencia de Colombia solo ha dejado dolor y maravillosos seres muertos por la poca importancia que le hemos dado en este territorio a la vida.

El primero, para entrar en orden cronológico en las fechas del mes, más no de los años, es Jaime Garzón, asesinado un 13 de agosto de 1999 y que hoy todavía retumba en nuestras cabezas las verdades que decía con su crudo humor que a más de uno les molestaba y que fue la razón de su muerte. Con la muerte de Jaime entendimos las consecuencias que debíamos afrontar y del terrible poder que había asumido el paramilitarismo en Colombia.

La segunda víctima de la histórica tragedia colombiana de agosto, es Luis Carlos Galán, asesinado hace 30 años un 18 de agosto de 1989 a manos del Cartel de Medellín; más exactamente de Pablo Escobar, un personaje siniestro a quien muchos colombianos le rinden culto y admiración, pero que sin lugar a dudas unido con los polítiqueros y gran parte de la clase dirigente corrupta que ha gobernado este país, nos ha dejado como consecuencias la crisis ética y de valores, el todo vale y el camino del atajo que tenemos que padecer hoy en esta sociedad, en la vida política, pública y en la cotidianidad.

La muerte de Galán transformó la democracia colombiana, con este suceso se presionó para que se llevara a cabo la constitución de 1991, y aunque en esos años fueron asesinados cinco candidatos a la presidencia, Luis Carlos era el más opcionado para ganarla y luchar de frente contra el crimen y los carteles de drogas que tantas desgracias nos han hecho vivir.

Por último está Héctor Adab Gómez, quizá el menos conocido de todos, pero con la misma importancia de los anteriores. Su lucha por los derechos humanos y sus denuncias por la violación de ellos, sumado a su trabajo desde la academia y las instituciones gubernamentales en favor de la salud pública, son algunos de los aportes que este hombre le hizo al país. Él fue asesinado un 25 de agosto de 1987 por el paramilitarismo antioqueño, pero sus textos son un ejemplo de cómo llegar a la reconciliación en un país en guerra.

A los tres los he leído, los he oído y reconozco su pasión, entrega, disciplina y ganas de construir un país diferente. Estas víctimas de la guerra en Colombia son un ejemplo para muchos, han sido la motivación para entrar al mundo de lo público y a la vida política. Para ellos toda la gratitud por su trabajo y por no haber transgredido nunca sus principios por difíciles que hayan sido las circunstancias.

@julianelpolit

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