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La «doble» de la Niña Ceci también fue novia de López

21 de agosto de 2019
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
21 de agosto de 2019

MACROLINGOTES

Las vidas del presidente Alfonso López Michelsen y de su esposa Cecilia Caballero fueron paralelas desde el comienzo. Ambos nacieron en el mismo año (1913) y prácticamente comenzaron a crecer con un augurio de que iban a ser pareja. “Cecilia estaba destinada a casarse conmigo, y cuando yo me levantaba alguna novia me hacían una feroz oposición en mi casa. Me acuerdo de una niña cubana con quien yo salía cuando tenía 16 o 17 años y vivíamos en París. Me la montaron, como dicen ahora los jóvenes: que la negrita, esa, que la cubana esa, que no me traiga a la casa a esa muchacha tan ordinaria”, relató el presidente a Enrique Santos Calderón. Por eso un día resolvió proponerle matrimonio a la Niña Ceci y ahí comenzaron su vida en común.

Ella fue su eterna compañera en más de sesenta años: en México, en las correrías del MRL, en la gobernación del Cesar, en la Presidencia y en un sin número de campañas políticas por todo el país. Ya, pocos meses antes de fallecer, el presidente me confesó: “Yo no me puedo morir primero que Cecilia porque ¿quién cuidará de ella?”. Sin embargo él se fue primero y ella le sobrevivió doce años, hasta llegar a los 106.

Muchas fueron las historias que vivió esa pareja inolvidable y querida. En sus años juveniles el presidente López también tuvo una amistad o noviazgo con una chilena, Olaya Errázuriz Echenique, quien luego se casaría con el político Rodomiro Tomic, candidato presidencial en su país, fallida aspiración frente a Salvador Allende.

Pues la señora Olaya y la Niña Ceci tenían un parecido físico tan grande que en una ocasión en Caracas, cuando la posesión de Herrera Campins, la señora López fue en el hotel a pedir la llaves de su habitación y le entregaron la de los Tomic, creyendo que se trataba de Olaya.

Se parecían si, pero no eran iguales porque Colombia conoció la bondad, la dulzura y el don de gente de la Niña Ceci quien llegó a ser primera dama, siendo Caballero.