21 de septiembre de 2019
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Corrupción, plausible, solaz, pronombres personales

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
19 de agosto de 2019
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
19 de agosto de 2019

Quisquillas de alguna importancia

Para calificar a estos personajes, me parece más expresivo el participio regular ‘corrompido’, por ejemplo, ‘en todo el mundo hay políticos corrompidos’. 

La ‘corrupción’, por la que aun personajes corrompidos sostienen que está carcomida Colombia, es un ente abstracto, es decir, una condición que se considera separada del sujeto –objeto o acción– en que esté realizada. Su antónimo es ‘concreto’. Según esta idea, el columnista de El Tiempo Carlos Castillo Cardona se expresó chapuceramente cuando escribió lo siguiente: “Como eso de hacernos creer que es lícito cometer una corrupción menor, para evitar una corrupción mayor” (7/8/2019). Ello es que nadie puede ‘cometer una corrupción’, por lo anteriormente anotado y porque ‘cometer’, en ese contexto, es “hacer una cosa que constituye un delito, falta o desacierto” (M. Moliner). “Como eso de hacernos creer que es lícito cometer un acto menor de corrupción para evitar uno mayor”: así debió redactar el citado periodista. A propósito de esto, el verbo ‘corromper’ tiene dos participios pasivos: el regular, ‘corrompido’, que sirve para formar los tiempos compuestos del verbo y, como adjetivo, para calificar personas y cosas; y el irregular, ‘corrupto’, que sólo se puede emplear como adjetivo, hoy en día utilizado más como sustantivo, con el que nombran a “quienes se dejan sobornar, pervertir o viciar”. Para calificar a estos personajes, me parece más expresivo el participio regular ‘corrompido’, por ejemplo, ‘en todo el mundo hay políticos corrompidos’. ***

De la Federación Internacional de Ginecología, aludiendo al uso del glifosato: “El “principio de precaución” implica que “existe la responsabilidad social de proteger  a los ciudadanos de cualquier peligro, una vez las investigaciones detectaron un riesgo plausible…” (LA PATRIA, Primer Plano, 10/8/2019). Aunque me parece que las ideas que expresan los términos ‘riesgo’ y ‘plausible’ no se contradicen necesariamente –porque muchas veces, para lograr una meta, hay que correr riesgos, lo que los hace ‘aceptables’–, en la susodicha frase, el adjetivo ‘plausible’ no es el indicado para calificar ese riesgo. ¿Confundió el redactor ‘plausible’ con ‘posible’? Es posible y, para mí, la única explicación, porque ‘plausible’ califica todo lo que es “digno o merecedor de aplauso; atendible, admisible o recomendable”, definición que no se les puede acomodar a los ‘posibles riesgos’ que conlleva la fumigación con esa sustancia química. ***

Las partes de la oración tienen, cada una, un oficio diferente en ella. En términos sencillos, el ‘sustantivo’ sirve para nombrar las cosas; el ‘adjetivo’ califica, determina o señala los sustantivos; el ‘verbo’ expresa la acción del sujeto; el ‘adverbio’ modifica verbos, adjetivos y adverbios; la ‘preposición’ introduce los complementos del verbo; la ‘conjunción’ une palabras, frases y oraciones, y la ‘interjección’ sirve para manifestar sentimientos de alegría, sorpresa, asco, tristeza, dolor, etc. Con excepción del adjetivo y del verbo, que a veces se pueden sustantivar*, el oficio de cada una de esas partes no se puede intercambiar. Un ‘sustantivo’, por ejemplo, no puede hacer las veces de ‘adjetivo’, oficio que le dio el redactor de esta frase“…sacando desde luego provecho a las faenas realizadas en solaz convivencia” (LA PATRIA, La voz del lector, Alcey Ochoa Giraldo, 11/8/2019). ‘Solaz’ (‘consuelo, placer, esparcimiento’) no es adjetivo, es un sustantivo, como ‘convivencia’ (‘acción de convivir’ – vivir en compañía de otros’). “…en placentera convivencia”, sí, porque ‘placentera’ es un adjetivo, el adecuado para expresar la idea pretendida por el corresponsal. Creo. Nota: En realidad, las partes de la oración que no lo son se pueden sustantivar. Antepóngales el artículo y lo comprobará. ***

Los pronombres personales deben concordar en género y número con el nombre que remplazan. La construcción siguiente –descarrilada, por descontado– es frecuente en el lenguaje hablado y escrito: “Palo le llovió a la ministra de Transporte y al de Hacienda por sus recientes salidas en falso con las finanzas del país” (LA PATRIA, Alejandro Samper Arango, 10/8/2019). En esta oración, el pronombre ‘le’ reemplaza a los dos ministros mencionados, por lo que tiene que concordar con ellos en plural, ‘les’. Lógicamente.

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