28 de septiembre de 2020
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7 de agosto

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
6 de agosto de 2019
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
6 de agosto de 2019

Mañana se conmemora una de las fechas más importantes para la historia de nuestro país, una fecha que para bien o para mal, nos marcó como nación y que es uno de los símbolos más representativos para cualquier colombiano, así muchos no recuerden o sepan que pasó el 7 de agosto de 1819.

El 7 de agosto, pero del año pasado, se posesionaba el nuevo presidente de Colombia Iván Duque, y aunque muchos sabíamos de las consecuencias que debería asumir el país con el nuevo gobernante por su falta de experiencia, pero sobre todo por los grupos políticos y personajes que lo acompañan, nunca imaginamos el caos y problemas que tenemos hoy.

Y es que quien ocupa la Casa de Nariño y su gobierno en general “no dan pie con bola”, cada decisión interna o externa está llena de inconvenientes que generan polémicas, enfrentamientos y dificultades que intensifican la ingobernabilidad y poca confianza que tiene la mayoría de colombianos ante quien nos dirige.

Todo empezó mal desde el nombramiento de algunos ministros, como el de Hacienda y el de Defensa que son a quienes peor les ha ido y tienen más escándalos en su gestión. También se generaron unas peleas innecesarias y divisorias en el Congreso de la República, de las cuales el gobierno salió mal librado; además han tenido muchas salidas en falso con la política internacional, desde la crisis con Venezuela y el insufrible “cerco diplomático”, o las declaraciones de algunos embajadores como Francisco Santos, que cada vez que habla mete en problemas a sus jefes; o las tontas y banales “saludes de cariño” que el mandatario colombiano daba al Rey de España, que si bien no es trascendental, sí hace ver muy mal al presidente mensajero. Eso sin contar sus intervenciones sobre la “economía naranja” que todavía no entendemos muy bien a qué se refiere, o sus exagerados viajes al Vaticano a visitar al Papa o a China donde ha ido con tremendas comitivas. A estas alturas este gobierno va a tener más chistes y memes que el de Julio Cesar Turbay Ayala.

Pero no todo lo que pasó en agosto del año pasado fueron malas noticias, 20 días después de la posesión presidencial, casi 12 millones de colombianos salimos a las calles a repudiar la corrupción y a votar 7 veces Sí para que la consulta anticorrupción saliera victoriosa. Aunque eso no se dio y la consulta salió derrotada, los colombianos mostramos la repulsión profunda que tenemos contra ese “cáncer” que se roba lo recursos públicos y las oportunidades de las mayorías.

Y tampoco todo lo que contenga el 7 es malo, ya vimos que el 7 de agosto de hace 200 años pudimos quitarnos el yugo de los españoles, el año pasado salimos a votar 7 veces Sí. Y es que el 7 es un número mágico, místico, lleno de buenos augurios y es con ese número, con el 7, que el próximo 27 de octubre vamos a empezar a transformar la política de esta ciudad.

@julianelpolit

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