28 de septiembre de 2020
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“La última jugadita”

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
23 de julio de 2019
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
23 de julio de 2019

Empieza el segundo año legislativo en Colombia, y hubo tantas actuaciones desafortunadas por parte de algunos miembros de esta corporación, que pareciera que hubiera pasado más tiempo. Pero seguro que quien se lleva todas las miradas y un deshonroso ejemplo de cómo no se dirige esta importante institución, es el senador Ernesto Macías, reconocido por su radicalismo y por las “jugaditas” que les hizo a la oposición y a todo el país. La ocurrida el sábado pasado fue la última en su presidencia del Senado. Lo que nos deberíamos preguntar es, ¿cuántas más nos hizo en este largo año?

Con estas situaciones, lo seguro es que corruptos, ilegales, ampones y tramposos son de los que creen que tienen el sartén por el mango, que siempre son los vivos, los avispados, los de malicia y que nunca les pasará nada, que son inmunes a los castigos y que sus actos nunca tendrán consecuencias negativas contra ellos.

Y es que la cultura que se ha creado en este país ha sido así, y todo gracias a ellos. El narcotráfico, “las pirámides”, “los gota a gota”, la delincuencia en general, le han demostrado a nuestra sociedad que ganar dinero fácil es posible, y sobre todo muy rentable, que el camino del atajo siempre trae mejores réditos que el de lo legal; que seguro es más riesgoso, pero ellos pensarán que “el que no arriesga un huevo no tiene un pollo” y eso se ha venido transmitiendo por varias generaciones ya.

Pero eso algún día llegará a su fin y seguro que será más temprano que tarde. Los tramposos tienen su tiempo contado y querer sabotear el discurso de la oposición, sacar excusas para no aceptar el resultado de una encuesta política o poner publicidad y vallas extemporáneas electoralmente hablando, más que aceptado y aplaudido, será señalado, repudiado y castigado legal y moralmente.

Los colombianos estamos cansados de los corruptos y de sus artimañas, por eso, aunque ellos crean que lo tienen todo bajo control y nada les saldrá mal, muchos de los que detestamos sus procedimientos, el próximo 27 de octubre y en las siguientes elecciones, les haremos una “jugadita”, no votar por ellos, y verán cómo su minúsculo y efímero poder se acaba y se sale de sus manos, así será nuestro castigo y nuestra “última jugadita”.

@Julianelpolit

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