28 de septiembre de 2020
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El Poder: ni se crea ni se destruye

Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
9 de julio de 2019
Por Julián Andrés García Cortés
Por Julián Andrés García Cortés
Estudiante Doctoral. Magíster en desarrollo y planificación. Politólogo. Profesor universitario y consultor en políticas públicas. Interesado en educar para la política. Concejal de Manizales.
9 de julio de 2019

Al igual que la energía, el Poder ni se crea ni se destruye, solo se transforma. El Poder es inherente al ser humano, es decir que desde que se nace se tiene Poder y al ir creciendo se va siendo más consciente de ese Poder y su uso, y que éste puede incrementar o disminuir, pero nunca destruirse.

Cada decisión que toma cualquier persona, desde el lugar y la clase de pan que compra para el desayuno de su familia, hasta las más trascendentales de las cuales depende su vida, como la decisión de no tener hijos, o en qué fondo de pensiones tiene el dinero que asegurará su vejez, tiene como fundamento el Poder que esa persona posee.

Ese mismo Poder que está en todas las manifestaciones de los seres humanos, también se ve representado en diferentes cosas o conceptos, como el territorio, el dinero, el armamento, la tecnología, la religión, entre muchas otras actividades u objetos. Históricamente las guerras y los conflictos que ha padecido el mundo entero, en un lugar específico o en todo el planeta, han sido conflictos por Poder.

La mejor representación del Poder está en la Política, es esta ciencia la que estudia las relaciones del Poder entre los seres humanos, las sociedades y los Estados, y como la cultura influye en ellos. En tal razón, el Poder, ni se crea ni se destruye, solo se transforma según los valores que las colectividades construyen y determinan para la organización y manejo de sus gentes.

Por tal motivo lo que pasa con el Poder, es que según cada etapa de la historia va mutando y pasando por diferentes procesos, entonces lo que era legítimo y aceptado por todos como poderoso, en otro momento de la historia por el cambio de valores y por una construcción cultural diferente, puede ser algo ilegal y no aceptado.

Sobre el poder hay una amplia literatura, todas las tramas tiene relación con este concepto, algunas son más sutiles que otras; así que se puede encontrar temas especializados del Poder en cualquier manual de Ciencia Política o en libros donde quien escribe, explica de forma concreta como opera el poder en cierto momento de la historia, también se puede decir que cualquier persona puede hablar del Poder, según la experiencia en su propia vida.

Con el Poder se han fundado grandes imperios, pero también casi que nos hemos destruido como civilización. Una frase muy común que explica o resume esto es: «Si quieres conocer una persona, dale poder», y es que el Poder despierta las más oscuras pasiones de las personas, la ambición, la envidia, el deseo, el odio, tal como se puede leer en el libro “Las 48 leyes del Poder”, de Robert Greene, un gran documento que se ha convertido en el manual y referente de muchos líderes en el mundo.

En conclusión, el Poder domina el mundo, todos tenemos poder, pero poco somos conscientes del valor que éste tiene y de la cantidad de cosas que podemos hacer con él. En ese sentido, parte de nuestro reto como sociedad, desde la academia y desde los lugares comunes o particulares en el que nos desarrollamos, nuestra tarea será explicar, educar, enseñar y formar a todas las personas sobre el Poder que tienen y su importancia, seguro así las decisiones públicas tendrán un mayor criterio y serán mejor tomadas.

 

@julianelpolit

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