4 de marzo de 2021
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Participios irregulares, noes, si no-sino, ilación, apellidos

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de junio de 2019
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
4 de junio de 2019

Quisquillas de alguna importancia

Las incorrecciones gramaticales se propagan de una manera veloz y preocupante. 

En nuestro léxico hay alrededor de sesenta verbos que tienen dos participios pasivos, regulares e irregulares. Los primeros, además de su función de adjetivos calificativos, se emplean en la formación de los tiempos compuestos; los segundos, sólo como adjetivos. Es el caso del verbo ‘elegir’, que hace ‘elegido’ (regular) y ‘electo’ (irregular). El columnista Luis Emilio Sierra Grajales obvió esta norma al escribir lo siguiente: “Fui primero electo representante a la Cámara…” (LA PATRIA, 20/5/2019). “Fui primero elegido representante”, así, señor. Como adjetivo, de esta manera: “El electo representante a la Cámara, Luis…”. Se exceptúan de esta norma los participios irregulares ‘frito, preso, provisto, roto’, que “se usan en los tiempos compuestos con más frecuencia que los participios regulares ‘freído, prendido, proveído y rompido”  (Martínez Amador, Mega gramatical). En mi época de estudiante, decir ‘rompido’ era un pecado mortal. ***

No oigo radio. Por esto, no estoy familiarizado con el mal uso del idioma de sus periodistas. Para referirme a ellos, como caído de lo alto, recibí este mensaje de una radioescucha, cuyo nombre se queda en el teclado: “Desde hace algunos días me he puesto en la tarea de recopilar errores de los locutores de diferentes emisoras locales y nacionales, y veo que hay una inmensa pobreza de lenguaje. Van solo algunas muestras, porque la lista que hice en dos ratos es de 34 incorrecciones: ‘la no disposición’, ‘la no tolerancia’, ‘la no eficiencia’, ‘la no operación’, ‘la no aceleración’, ‘el no acatamiento’, ‘el no acuerdo’, ‘lo no posible’, ‘la no capacidad’, ‘lo no creíble’, ‘la no comodidad’, y muchos más. De su lenguaje desaparecieron las palabras ‘indisposición’, ‘intolerancia’, ‘ineficiencia’, ‘inoperancia’, ‘desaceleración’, ‘desacato’, ‘desacuerdo’, ‘imposible’, ‘incapacidad’, ‘increíble’, ‘incomodidad’.  ¿Qué les pasa? ¿Falta de lectura?, ¿prisa para hablar que les impide pensar?” (24/5/2019). Y, le añado, indiferencia, pereza… ¿contagio? Sin descartar las primeras causas, me inclino por el ‘contagio’, pues, por lo que oigo y leo todos los días, son las incorrecciones gramaticales las que se propagan de una manera veloz y preocupante. Y no hay posibilidad de detener su avance. ***

Después de leer las observaciones de mi corresponsal, comencé a ver más ‘noes’ –y seguiré viéndolos–, per ejemplo, éste, del título de un artículo del columnista Fernando-Alonso Ramírez: “Las marcas de la no certeza” (LA PATRIA, 25/5/2019). No creo que él desconozca las palabras ‘incertidumbre, inseguridad, duda, indecisión, vacilación’, etc. ¿Entonces? ¿Contagio? Sólo él lo sabe. En el mismo artículo leí: “No supo qué pasó hasta el domingo, que no es al día siguiente si no muchos años después”. En esta oración, echa mano de la locución condicional negativa ‘si no’ en lugar de la conjunción adversativa ‘sino’, confusión causada, lo he dicho con frecuencia, por la pronunciación con acento agudo de la conjunción (sinó). ***

El editorialista de LA PATRIA escribió: “…los familiares  de las 48 víctimas fatales perdieron no solo a sus seres queridos, sino pertenencias de gran valor económico y sentimental que, como están las cosas, no se ve clara su reparación” (24/5/2019). Mal escogido en esta frase el verbo ‘reparar’ (‘arreglar, enmendar, desagraviar’). Como se trata de cosas ‘perdidas’, el apropiado es el verbo ‘recuperar’ (“volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía”). Con este verbo se establece la ilación lógica entre las dos ideas pretendidas por el redactor. ***

Así como “cada uno puede hacer de su capa un sayo”, así también uno puede escribir su nombre como más le guste. Sin embargo, los nombres propios tradicionales tienen su ortografía, como Anastasio, Atanasio y Nicasio, que, por su origen griego, se escriben con ‘ese’. Está de moda ‘Nicacio’: “Indagan al general Nicacio Martínez” (El Tiempo, Colombia, 28/5/2019). ¿Lo escribe así el general? Es posible. ¿Está así en la partida de bautismo, como capricho de la familia? ¡Hum! Sea de ello lo que fuere, Nicasio se escribe así, porque viene del griego ‘Nicásios’, que significa ‘relativo a la victoria’. Para que conste, nada más.

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