20 de octubre de 2019
Aguas de Manizales. Banner octubre de 2019.

Un joven con estrella Luis Carlos Velásquez: Un ejecutivo con sensibilidad social que quiere ser gobernador de Caldas

16 de junio de 2019
16 de junio de 2019

Por José Miguel Alzate

A un niño perteneciente a una familia de escasos recursos, que vivía en el barrio El Solferino, le hizo realidad, antes de morir, el sueño de conocer al futbolista Arnulfo Valentierra. El niño se llamaba Marlon. Una herida en la rodilla, producto de una caída de un segundo piso, se le convirtió en un cáncer que hizo metástasis. Conoció su caso. Como supo que no quería morirse sin conocer al jugador, un jueves en que el Once Caldas hacía prácticas en el estadio Palogrande, lo llevó con el propósito de hacerle realidad su sueño. Llamó al futbolista, y diciéndole que un niño con una enfermedad terminal quería conocerlo, logró que le permitiera verlo. Al futbolista lo conmovió su caso. Tanto que un día se le apareció en su casa del barrio El Solferino. Quería hacerle entrega de una camiseta firmada por todos los jugadores del equipo. El día en que Marlon murió, tenía puesta la camiseta.

Quien logró hacerle realidad el sueño a Marlon fue un joven ejecutivo que quiere servirle a su región como Gobernador de Caldas. Se llama Luis Carlos Velásquez. Arquitecto de la Universidad Nacional, ha dedicado su vida a ayudarle a la gente. Trabajó en soñar despierto, una fundación que organizaba actividades lúdicas para niños de barrios marginados. Luego fundó Cuéntame tu sueño, un proyecto que busca hacerle realidad los sueños a niños de familias vulnerables. Lo hizo con un niño del barrio Comuneros, de nombre Cristián, que tenía un cáncer en el cerebro. Su sueño era conocer al motocrosista en freestyle Sebastián “Tatán” Mejía. Cuando el deportista regresó a Manizales después de ganar una competencia deportiva en Monterrey (México), lo contactó para contarle el sueño de Cristián. Consciente de que estaba haciendo feliz a un niño con enfermedad terminal, Tatán le regaló la camiseta que lució en esa prueba.

El deseo de trabajar por la gente de bajos recursos le nació a Luis Carlos Velásquez después de ver la difícil situación de un compañero de estudio en la universidad que cayó en el consumo de droga. A esto se le sumó haberle escuchado decir a un niño que estudiaba en la escuela La Pelusa, en el barrio Galán, que su sueño era ser sicario. Un amigo de la infancia fue arrastrado por el vicio. Le tocó verlo bajo los efectos de la droga. Aunque quiso aconsejarlo para que se apartara de ese mundo, él no lo escuchó. Le dolió ver cómo un muchacho inteligente terminó convertido en una piltrafa humana. Muchas veces lo ha visitado en los sitios a donde llevan a los drogadictos para tratar de recuperarlos. Al niño que le dijo que quería ser sicario trató de orientarlo para cambiarle su sueño de vida. No sabe qué pasó con él. Pero le queda la satisfacción de haber advertido a los padres de lo que podría pasar con el niño si no trataban de orientarlo hacia una opción de vida constructiva.

Cualquiera podría pensar que Luis Carlos Velásquez proviene de una familia acomodada. Todo porque llegó a ocupar un alto cargo ejecutivo en una multinacional cementera, la mexicana Cemex. En esa empresa fue gerente de responsabilidad social para América Latina. Además se desempeñó como asesor de dos ministros del ambiente: Gabriel Vallejo y Luis Gilberto Murillo. Su historia es distinta. Nació en una casa humilde de un barrio popular de Manizales: San Joaquín. Y estudió en un establecimiento público: la escuela Gran Colombia. El bachillerato lo hizo en el Inem Baldomero Sanín Cano. Su padre, Carlos Arturo Velásquez Jaramillo, que tuvo un pequeño estanquillo, no era persona de plata. Levantó la familia con privaciones. Tanto, que el hijo a veces iba al colegio con tenis rotos. “A mi casa el televisor llegó cuando ya los hijos éramos grandes”, dice con la satisfacción que le da el haberse podido superar. Para terminar la carrera se ayudó trabajando en la elaboración de planos en Autocad para remodelación de viviendas.

Fue quien movió los hilos para que en Manizales se construyera la clínica de la Fundación Teletón. Un día, mirando un programa de Televisa, vio el programa Teletón México. Sabía que en Colombia Carlos Pinzón había liderado la obra. Esa noche le dijo a su mamá, Julialba Cardona Ospina: “Voy a crear Teletón Manizales”. Ella le contestó: “¿Está loco?”. Empezó entonces a motivar a personas adineradas de Manizales para que apoyaran su idea. Con la alcaldía consiguió en comodato el terreno. Y logró que Néstor Buitrago Trujillo regalara los ladrillos, Felipe Calderón la interventoría y la empresa Cemex el cemento. Y que Andrés Echavarría Olano, el presidente del grupo Corona, donara 77 toneladas de pisos y enchapes. Y que Guillermo Arango Gutiérrez prestara las tres tractomulas para transportar desde Madrid (Cundinamarca), la donación del grupo Corona. Y que Terpel donara el combustible para las tractomulas. “Yo uní las voluntades público privadas de Manizales para lograr este objetivo”, dice con la alegría de saber que hoy la ciudad se beneficia de una gran obra social.

Este aspirante a la Gobernación de Caldas que tuvo el privilegio de tener como compañero de estudio, en una especialización, al entonces presidente de Ecopetrol, Genaro Gutiérrez, se expresa con admiración del compromiso social de muchas de las personas que en Manizales apoyan obras sociales. Supo de su generosidad cuando estuvo al frente de Nutrir, la fundación que entrega en Caldas más de un millón doscientas mil raciones de comida al año a niños vulnerables. A esas personas que considera gente con sentido de la labor social que debe cumplir el dinero les expuso la idea de ir a México a conocer Teletón. Ellos lo financiaron durante los ocho meses que estuvo en ese país enterándose de cómo se manejaba la fundación. Lo hizo cuando cursaba séptimo semestre de arquitectura. Allá se le presentó a Fernando Landeros, el presidente de Teletón México. Para acercarse a él le llevó una bolsa de café tipo exportación. A esta obra le dedicó cinco años de su vida.

La sensibilidad social ha llevado a Luis Carlos Velásquez a recorrer 30 departamentos de Colombia, a conocer las favelas de Brasil, a visitar las zonas marginadas de Nicaragua, a enterarse de los cinturones de miseria en Panamá, a saber de la pobreza en Argentina, a observar las necesidades de los costarricenses. El conocimiento de la pobreza en Colombia lo logró durante los tres años que trabajó en el Ministerio de Ambiente. Y los problemas sociales de América Latina los conoció como gerente social de Cemex. Allí pudo sacar adelante el programa para mejoramiento de la calidad de vida en los países subdesarrollados. Todo porque las empresas multinacionales siempre dedican el 1.8% de sus utilidades antes de impuestos a la atención de problemas sociales en su área de influencia. Esto le permitió gestionar con el Banco Interamericano de Desarrollo y la empresa Coca-Cola medio millón de dólares para sacar adelante el proyecto Escuela por la Paz en el barrio Solferino, donde se becaron 500 niños durante tres años.

Su nombre fue ventilado inicialmente como candidato a la Gobernación de Caldas por el exsenador Mauricio Lizcano. El dirigente político lo invitó para que aspirara al cargo porque conoce su trayectoria pública y su compromiso con los temas sociales. Pero en el camino, Luis Carlos Velásquez decidió inscribirse por firmas. Hoy cientos de voluntarios recorren el departamento socializando su nombre para inscribirlo por firmas ante la Registraduría Nacional del Estado Civil. En este mismo sentido trabaja el exsenador Luis Guillermo Giraldo Hurtado. Ya lo hizo el exsecretario de Educación del departamento, Fabio Hernando Arias. Hay quienes critican que después de lanzarse como aspirante por un movimiento político decida hacerlo por firmas. Luis Carlos Velásquez tiene la explicación: “Quiero llegar al primer cargo del departamento para trabajar con independencia, fijándome en el bien común y no en los intereses partidistas”.

El cronista le pregunta cómo ve las posibilidades de Caldas para lograr el crecimiento económico. Y este candidato que elogia la gestión de Guido Echeverri Piedrahita porque considera que la suya ha sido una administración transparente, enfocada en el desarrollo, incluyente en el aspecto social, responde que el departamento tiene grandes fortalezas, que administrándolas con responsabilidad pueden llevar a un desarrollo armónico, donde los ciudadanos encuentren espacios para el emprendimiento. Dice que Caldas tiene que trabajar de manera decidida por el tema de la nutrición durante los primeros meses de infancia. Para corroborarlo señala que en el primer año de vida el cerebro tiene una condición de elasticidad y ella permite que una persona logre las condiciones neuronales necesarias para definir su inteligencia y sus habilidades. Señala que su experiencia en Nutrir le sirve para fortalecer los programas alimenticios en la primera edad.

Luis Carlos Velásquez se describe como un hombre hogareño, preocupado por la unidad familiar, que tiene una visión clara de la sociedad que quiere ayudar a construir. “Soy un católico convencido, creyente en Dios, que piensa que para construir una sociedad mejor es necesario tener sensibilidad social y ayudar a quienes necesitan el apoyo”, responde cuando se le pregunta cómo se describe. Con su facilidad de expresión indica que Caldas debe fortalecer la educación si quiere construir una sociedad respetuosa. Cuando dice esto recuerda a su profesor de educación física en el Inem, Mauricio Arias, la persona que en su concepto le ayudó a construir su futuro porque le enseñó a ser un buen ciudadano, a planear el futuro, a tener una sexualidad responsable, a no probar las drogas. ”Mauricio Arias me dio los mejores consejos en la vida”, dice al reconocer que influyó en su formación como persona con deseos de servirle a la sociedad.