25 de febrero de 2021
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El tufo del debate sobre la libertad de prensa en Colombia

5 de junio de 2019
Por Marco Aurelio Zuluaga
Por Marco Aurelio Zuluaga
5 de junio de 2019

La Revista Semana recibió hace varios meses los mismos documentos que el periódico New York Times sobre las instrucciones dadas al interior del ejército colombiano, que podrían llevar nuevamente al asesinato de personas inocentes. Las fuentes de estas denuncias eran las mismas. Volvía el alma de las cinco mil víctimas de los “falsos positivos” y el llanto de las madres por la pérdida de sus hijos.

Mientras el Times revelaba con gran despliegue esta noticia, el secretario general de la Presidencia discutía este grave asunto con los más altos empleados de la revista, que a la fecha no ha publicado nada sobre las denuncias, abriendo paso a la dictadura de la censura.

Después del revuelo causado por esta información, el Gobierno nombró una comisión para estudiar las denuncias, pidió a la Fiscalía investigar y retiró el instructivo al interior del ejército. La Procuraduría abrió investigación a un general mencionado en los documentos.

“La Explicación Pendiente”; así tituló Daniel Coronel su columna, en la que pregunta por qué Semana no divulgó estas denuncias y si con esto evadía la responsabilidad de informar a los lectores, privilegiando su relación con el Gobierno Nacional. En declaraciones dadas por Coronel, afirma que el socio fundador de la revista le contestó que “,… Semana no tenía por qué explicar nada.” El contrato de Coronel, columnista estrella durante catorce años, fue cancelado unilateralmente.

Reporteros sin Fronteras, en su informe de este año, señala que en Colombia el libre ejercicio de la prensa es de alto riesgo, pues los reporteros que cubren temas de corrupción, orden público, colusión de políticos con grupos armados y medio ambiente, sufren ataques, intimidaciones y todo tipo de presiones. La situación es tan grave que en la clasificación de la libertad de prensa ocupa el puesto 129 entre 180 países.

Cinco familias con sus grupos empresariales tienen una posición dominante en los medios de comunicación. Si estas familias son claras y precisas en su propósito de prevalerse de sus empresas de comunicación en beneficio de sus válidos intereses políticos y económicos, y al mismo tiempo respetan el pensamiento y criterio de sus periodistas y de otros actores y líderes de opinión, se aleja el peligro del abuso de esa posición dominante.

Lo que le pasó a Daniel Coronel ya pasó con otros periodistas, en Semana y en otras empresas de comunicación, y seguirá pasando. También el silencio de los medios sobre asuntos que afectan el interés de su grupo empresarial seguirá. Por esto, el debate sobre la libertad de expresión no debe darse de manera episódica y de espaldas a esta verdad, pues el abuso de la posición dominante y sus dañinas consecuencias para la sociedad entera sigue latente

Los dueños de los medios tienen la palabra; los periodistas y los consumidores de opinión y de noticias tenemos la decisión.

 

4 de Junio de 2019.