16 de junio de 2019
Aguas de Manizales. Banner junio de 2019

De la mula al avión

12 de junio de 2019
Por Óscar Alarcón
Por Óscar Alarcón
12 de junio de 2019

MACROLINGOTES

¿Desde cuándo se considera congresista a una persona elegida? ¿Es necesario que se posesione para adquirir esa categoría? El tema se debatió recientemente a propósito del caso Santrich para determinar si tenía o no fuero. En la Constitución de 1886 se le daba inmunidad (que es lo que hoy se conoce como fuero) aun antes de posesionarse, cuarenta días antes y veinte días después de iniciadas las sesiones. ¿Por qué ese lapso, recordado recientemente por Alfonso Gómez Méndez? Es que en el siglo XIX y aún a comienzos del XX, Bogotá estaba muy lejos de la provincia y el constituyente del 86 consideraba que ese era el tiempo que necesitaba la persona para llegar a la sede del congreso, cuando no había avión y el transporte era fluvial y en mula. Antes de reunirse las cámaras, y sin posesionarse, la persona adquiría la condición de congresista y por tal razón no podía “ser aprehendido ni llamado a juicio criminal sin permiso de la Cámara a la que pertenezca durante el período de las sesiones, cuarenta días antes y veinte días después de éstas” (artículo 107).

Hoy el elegido llega a Bogotá en un mismo día, a no ser que viva en Villavicencio, en donde está sujeto a encontrar cupo en avión, o si la carretera no está cerrada; o en Pasto, en donde es un milagro que el aeropuerto esté funcionando. En el caso que se planteó recientemente, el Consejo de Estado dijo que Santrich era congresista, a pesar de no haberse posesionado, porque el Consejo Nacional Electoral ya le había dado esa condición.

¡Cómo han cambiado los tiempos! El trasporte ha mejorado, pero mulas sigue habiendo, tanto que Santrich, sin haber salido del país, lo están inculcando por un delito en EE.UU. que, de haberse cometido hasta su conclusión, habría necesitado de mulas para llevar la droga, en avión.