1 de marzo de 2021
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Hacia una vivienda social de impacto

13 de mayo de 2019
Por Camilo Gaviria Gutiérrez
Por Camilo Gaviria Gutiérrez
13 de mayo de 2019

Es el momento de reinventar la forma de pensar y hacer vivienda en Caldas, esta no debería verse como un bien material tipificado que se entrega a una familia para cumplir unas metas, o simplemente un techo para dar cobijo. La responsabilidad social de la vivienda en un territorio va más a allá de eso indiscutiblemente, más aún si entendemos que no puede verse de manera individual, sino como un conjunto de servicios y un eje articulador del desarrollo y el bienestar de la familia y la comunidad caldense.

Según el Dane 2005/2012, el déficit de vivienda afecta en Caldas al 22,11% de los hogares, lo cual equivale a 54.105 de estos, 16.268 están en déficit cuantitativo y 37.838 en déficit cualitativo. Respecto al comportamiento del Índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) en cabeceras municipales es de 13,29%, y en zonas rurales del 29,18%. Estas cifras representan un gran reto para Caldas y obligan a girar la vista nuevamente hacia el campo y hacer un énfasis significativo en todo lo que implica el mejoramiento y la construcción de vivienda.

Los grandes retos exigen creatividad para hallar nuevas formas de hacer las cosas. En términos de vivienda y mejoramiento rural Caldas le debe apostar a la innovación social, la productividad y las nuevas tecnologías de construcción, como los sistemas industrializados en seco compuestos por tabiques metálicos en steel frame o aporticados, y revestimientos en placas de cemeto complementados con elementos y materiales de la zona, donde converjan no solo las nuevas tecnologías, sino también materiales locales que rinden homenaje a nuestra cultura y tradición.
La vivienda en Caldas deberá responder adecuándose a las necesidades reales de cada una de nuestras sub regiones: a su topografía, al clima, a la tradición, ya que esta es la única garantía de lograr una vivienda digna y sostenible en el tiempo. Las nuevas tecnologías constructivas hoy ya probadas y válidas a nivel nacional y con casos de éxito en Latinoamérica y el mundo-, abren la posibilidad para que Cadas pueda ser más eficiente y ágil: reduciendo de manera significativa los tiempos de ejecución de las obras, facilitando la logística de transporte de materiales en nuestra compleja topografía, permitiéndonos agregar valor estético y arquitectónico a las soluciones de vivienda social, aspectos nunca antes considerados, pero no menos importantes para el bienestar y desarrollo de una familia. Y lo más importante, a partir de soluciones de calidad que respeten la diversidad de nuestro territorio.
Caldas requiere vivienda construida con la gente y para la gente, una vivienda que logre articular la tradición y la tecnología y que permita la inclusión social de las comunidades en los procesos. Una vivienda que aporte al desarrollo integral de las familias y que a su vez brinde la posibilidad de generar nuevos ingresos bajo el concepto de vivienda productiva, se podría pensar en un programa denominado “Posadas Campesinas”, que busque articular la vivienda al turismo, generando ingresos a las familias y rescatando las tradiciones de nuestra cultura campesina.
Sin duda deberemos avanzar hacia una vivienda eficiente, sostenible y amigable con el medio ambiente, con el paisaje y con el entorno. Resolver la problemática de titulación de predios es uno de los factores que más afecta la eficiente gestión en el desarrollo de proyectos de vivienda rurales en Caldas, sin duda alguna el departamento debe propender a la legalización y formalización del campo para avanzar.

La vivienda es uno de los pilares clave del desarrollo con el único objetivo de generar impacto real en las comunidades. Para obtener resultados diferentes, debemos hacer las cosas de manera diferente. Caldas cuenta con una presencia industrial fuerte y tecnificada que es pionera en este tipo de tecnologías, es hora de hacer sinergias, apoyar la industria local y vincular las comunidades. Caldas lo tiene todo.