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Asamblea Nacional Constituyente única solución

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
23 de mayo de 2019
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
23 de mayo de 2019

Comunidad y Desarrollo

Si en un principio, las seis objeciones propuestas por el presidente Duque, no brillaron con justicia social, hoy, después de todo lo que ha ocurrido, son el estandarte que prueba la inmoralidad de quienes pretenden desconocer los derechos de las víctimas de las Farc.

Las seis objeciones presentadas por el presidente Duque al estatuto orgánico de la JEP, y que se encuentran en entredicho, puesto que, el zafarrancho del congreso de la república, las desvió a la Corte Constitucional, en los actuales momentos son la perla del reconocimiento a la verdad y a la justicia; la Jep lo que quiere es implantar la impunidad con los miles de delitos atroces cometidos por las Farc, en sus más de cincuenta años de tener encañonado al pueblo colombiano.

Cuando se desconoce la voluntad del pueblo manifestada en las urnas, todo el ejercicio democrático, los planes y programas de desarrollo frustrados, se convierten en arma de doble filo y sólo se solucionan acudiendo a las mismas vías democráticas para enmendar los errores.

El presidente Santos que desconoció el resultado de las urnas, cuando los ciudadanos mayoritariamente votaron por el NO, debe como expresidente de la república dar una explicación de lo sucedido, caso contrario, el congreso debería citarlo para que responda por la firma de un acuerdo de paz firmado y legalizado con bombos y platillos, violando claras normas constitucionales.

El pronunciamiento que hace unos días hizo JEP, absolviendo a Santrich de toda responsabilidad sobre el delito de narcotráfico, cometido después de la firma del acuerdo de paz, es clara demostración que las intenciones no son otras, que violar o ignorar los derechos de las víctimas de las Farc, a ser resarcidas moral y económicamente.

Los tres poderes públicos de nuestro País, requieren de una alta cirugía democrática, practicada por expertos en cada una de las tres ramas del poder público: – ejecutivo, legislativo y judicial-, puesto que en los actuales momentos se encuentran tan desvencijados y famélicos, que tal cual se están comportando, no son más que el hazmerreír de los ciudadanos.

A ninguno de los tres poderes públicos, se les puede echar la culpa de lo que sucede en los actuales momentos, la razón es muy lógica: el ejecutivo no puede gobernar adecuadamente, puesto que no tiene congreso y el congreso no le funciona puesto que no les da mermelada y las altas cortes tienen cierta dependencia del congreso de la República.

En consecuencia, nuestro Estado de Derecho, se encuentra maniatado a todo tipo de intereses mezquinos, que no se compadecen en nada con la caótica situación que estamos viviendo, por todo lo anterior se requiere de una alta intervención quirúrgica y esto solo se logra, nombrando los promotores para que se reestructuren los tres poderes públicos, y finalmente se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente para validarlo.

Por nuestras columnas desde los tiempos de negociación del acuerdo de paz, en la Habana – Cuba, entre el gobierno Santos y la guerrilla de las Farc, varias veces hicimos mención de la importancia de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, en aras de refrendar dicho acuerdo y a través de ella solucionar el grave desprestigio, que afrontan los tres poderes públicos, cuál de todos en peores circunstancias.

Considero que con todo lo que ha venido sucediendo desde la firma del acuerdo de paz, refrendado en el Teatro Colón a finales del 2016, las circunstancias de modo tiempo y lugar, nos están dando la razón. Es hora que pensemos muy en serio puesto que la situación todos los días es más caótica y lo más grave, todos los que se llaman dirigentes por ostentar una curul o gerencia de partido o movimiento político, quieren opinar y decidir independientemente por el País, cuando en honor a la verdad todo se nos está saliendo de las manos.

En estos momentos tan delicados, es indispensable aplicar el principio del “acuerdo sobre lo fundamental” propuesto por el dirigente conservador doctor Álvaro Gómez Hurtado, q.e.p.d., donde se deben deponer los ánimos belicistas y pendencieros, para buscar acercamientos con todas las fuerzas: políticas, sociales y económicas del País.

 

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