18 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Vaya JEP

14 de marzo de 2019
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
14 de marzo de 2019
Lo único cierto en este país, es que nos sobran constitucionalistas y expertos en lo que otros deben hacer, desde luego, opinadores en asuntos que no son de su orden o de sus deberes.

Y lo acabamos de ver. La Corte Constitucional envía al Señor Presidente la Ley Reglamentaria de la JEP o Justicia Especial para la Paz. De este traslado, toman nota tírios y troyanos, y desde luego el inefable Procurador,  y cada uno asume de inmediato posiciones. Posiciones que van desde que el presidente puede objetar por inconveniencia la ley en su totalidad u objetar solamente algunos artículos de la misma. Otros, un tanto radicales, consideran que el presidente TIENE que firmar la ley tal y como se la ha enviado la Corte, así, sin más, y sin objeción alguna. Estos no se quedan allí y, de inmediato, lanzan la brillante idea de incluir en las próximas elecciones una papeleta para que los ciudadanos que concurran a las urnas decidan si quieren la paz o desean la guerra. Para nadie es un secreto que, quienes lanzaron la idea, debieron gastar muchas neuronas para concebir una idea de tan grueso calibre. Bueno, de gentes de estas está constituida nuestra sociedad y nuestra dirigencia.

Hoy, una vez que el Señor Presidente ha dado publicidad a sus observaciones al Estatuto para la JEP, unos expertos en Derecho Constitucional saltan a manifestar que se ha producido un “choque de trenes”, otros consideran que las glosas del Presidente son una “zancadilla a la paz”. No obstante, todos consideran que la JEP seguirá funcionando normalmente con fundamento en los mandatos constitucionales, sin que para ello haya límites debido a lo expresado por el Presidente.

En preguntas que algunos periodistas hacen a la gente del común sobre lo expresado por el Señor Presidente, unos responden que lo que éste ha dicho, corresponde a cosas que buscan dar claridad a los textos y a precisiones que son bien necesarias. Por supuesto que quienes así se manifiestan son ciudadanos que distan de conocimientos profundos sobre la materia. Igualmente, manifiestan su desconcierto pues si el Presidente no puede decir nada u opinar, que objeto tiene el que la Corte le envíe tal documento para su estudio.

Se habla de competencias: Se dice que el Presidente invade la órbita de las Cortes y que le falta al respeto. De igual manera se habla de que el Congreso de la República podría estar inhabilitado para discutir lo que la Corte Constitucional ya dijo sobre el tal Estatuto. Y aquí vamos. Lo cierto es que si se analiza un tanto lo que con el tal Estatuto se ha dado, habría que empezar por decir que, el mismo, tiene origen en la más grande violación a la soberanía y voluntad de un pueblo, como quiera que el mismo proviene de lo que en el Plebiscito fue negado y posteriormente desconocido por el Congreso de la República. Grave violación a la voluntad popular que no fue protestada por los que ahora pontifican de constitucionalistas. Agregado a lo anterior, es de destacar que la misma Corte Constitucional se atrevió a legislar, invadiendo la órbita del Congreso, al cambiar términos y límites a lo que en los debates en Senado y Cámara se dijo y quedó establecido. No hay que olvidar que la Corte sólo puede determinar lo que se ajusta o no a la Constitución, más nunca puede cambiar términos o modificar el alcance de las normas. Esto, desde luego no es nuevo en nuestro ordenamiento y ha sido tolerado reiteradamente, dado el temor que asalta a los gurúes del Derecho de llevarle la contraria a las cortes o de denunciar los desafueros de los magistrados.

Lo cierto de todo esto es que, el Estatuto carece de algunas precisiones y claridades. La falta de precisiones y de claridad, es desde todo punto de vista inconveniente. Esa inconveniencia da fundamento a lo que el Presidente ha manifestado y mal no le hace al Estatuto la claridad y la precisión, máxime cuando ya hemos visto que en esa Jurisdicción algunas actividades no se ajustan en un todo a lo que, de una corte, puede esperarse. Eso es claro, no cabe duda.

Manizales, marzo 14 de 2019.