19 de octubre de 2019
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Mi versión del toponímico Armenia

29 de marzo de 2019
Por Jaime Lopera
Por Jaime Lopera
29 de marzo de 2019

Sobre el origen del nombre de Armenia conferido a un municipio antioqueño, hemos consultado el libro de Heriberto Zapata Cuencar[1] donde se rastrean los siguientes datos: en el año de 1813, cuando se tramitaba la creación de una parroquia en el sitio denominado Guaca, jurisdicción del municipio de Heliconia, allí figuraba un sitio llamado la Mantequilla. Por alguna razón este sitio (de nombre singular y asignado al parecer por los enormes bosques de yarumos que, cuando florecían, se tapizaban con flores amarillas que a lo lejos se veían así por la refracción solar) fue adscrito a la jurisdicción del municipio de Anzá, “lo que ciertamente fue un disparate ya que éste estaba del otro lado del río Cauca y Mantequilla del lado de acá, y sobre el caudaloso río no había puente, ni siquiera una barca cautiva” (Zapata Cuencar, página 41).

Este error lo enmendó la legislatura del Estado de Antioquia en 1859 con una ley del 16 de diciembre de ese mismo año donde, en el artículo 61, dispuso que “la fracción denominada Mantequilla, en la banda derecha del Cauca, que hoi (sic) pertenece al distrito de Anzá, se agrega al distrito de Eliconia (sic)”.

Años más tarde, en 1868, el gobernador Pedro Justo Berrío creo una inspección de policía con funciones de corrigeduria en la Mantequilla. Siete años después, en 1875, el secretario de gobierno de Antioquia, Baltazar Botero Uribe, presentó un proyecto de ley con un artículo que decía: “Erígese en distrito la fracción Mantequilla, la cual, llevará en lo sucesivo el nombre de Armenia…”.  De allí en adelante el sitio fue denominado así, al punto que en 1885 sus vecinos iniciaron gestiones para elevarlo a la calidad de municipio con la obvia oposición de Heliconia.

Nueve años después, en junio de 1894, la Asamblea Departamental de Antioquia, por medio de la ordenanza # 20, nuevamente ordena: “Erígese en Distrito Municipal el Corregimiento de Armenia, perteneciente en la actualidad al municipio de Heliconia con el mismo nombre que ha llevado, y con los siguientes límites” (aquí siguen los linderos).

No obstante, el autor de estas monografías, Zapata Cuencar, admite que no se conoce todavía el origen del toponímico y “nadie hasta ahora ha sabido dar alguna explicación sobre este nombre”. Solo que –sin necesidad de cotejar las fechas de las masacres en Europa de los turcos contra los armenios–, tal vez podamos deducir que fue el devoto doctor Baltazar Botero Uribe (en 1875) quien dio con ese nombre por el hecho de ser el primer país del mundo, Armenia, que adoptó el cristianismo como religión oficial.

La anterior es meramente una hipótesis sobre la toponimia de nuestra Armenia en el supuesto de que los nombres de estas localidades o poblados se configuraban por el voz-a-voz. Pero supone además que los vecinos de Heliconia y de pueblos vecinos se habían desplazado desde antes de 1875 hacia el entonces Departamento del Sur (después Caldas) y habían participado en las fundaciones de ese departamento, particularmente en Sonsón y Manizales; se sabe igualmente de otros desplazamientos antioqueños desde Pereira hacia la Provincia del Quindío (Estado del Cauca) donde por aquel entonces ya existían poblamientos como Salento y Circasia.

Creemos entonces que aquellos primeros pobladores antioqueños del Quindío traían el nombre de Armenia en sus labios –topónimo realmente creado por Baltazar Botero Uribe– y lo aprovecharon para bautizar así (en 1889) al poblamiento del fundador Jesus Maria Ocampo, a. Tigrero, once antes de terminar el siglo XIX.

(1) Zapata Cuencar, Heriberto. Monografías de Antioquia. Cervunión, Medellin, 1978.

 Versión tomada del libro inédito Un Viajero por la Historia del Quindío, por Jaime Lopera,
Miembro de la Academia de Historia del Quindío y colaborador de Eje21.