24 de mayo de 2019
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Diego María Arias Agudelo El empresario cultural que quiere ser alcalde de Manizales

11 de marzo de 2019
11 de marzo de 2019
Diego María Arias. Foto archivo particular.

Por José Miguel Alzate

En Manizales todos los conocen. El reconocimiento que ha obtenido en todos los círculos sociales se debe, sobre todo, a la gestión que como empresario ha realizado en favor de la cultura. Desde aquellos años en que fungió como administrador del Teatro Los Fundadores le apostó a traer a la ciudad espectáculos de calidad artística, posicionándolo como un espacio apto no solo para la proyección de películas sino también para la presentación de artistas internacionales. A su deseo de traer a Manizales grupos artísticos que en su momento se robaban los aplausos en los mejores escenarios del mundo se debe que los caldenses hayan podido ver agrupaciones como Les Luthiers, la Antología de la Zarzuela de España, El Teatro Negro de Praga, el Ballet de Georgia y El Circo de Moscú. Pero también las películas más taquilleras que se han exhibido en Colombia, como El extraterrestre y El expreso de medianoche.

No le ha quedado grande ningún espectáculo. Cuando se comprometió a traer a Manizales la Antología de la Zarzuela de España muchas personas pensaron que no sería capaz de sacar adelante un proyecto que significaba desplazar desde España 120 personas, además de cinco toneladas de escenografía. Pero lo logró. El lleno del Teatro Los Fundadores ese febrero de 1992 fue total. Pocos creían que en Manizales hubiera público para a un grupo que, para esa fecha, ya se había presentado en 325 teatros de todo el mundo. Solo en España lo habían visto casi 17 millones de personas. Quienes pensaron que solamente en ciudades como Londres, Tokio, Nueva York y Moscú podían disfrutarse espectáculos de esta naturaleza se llevaron una sorpresa. Diego María Arias convenció a los manizaleños de que la ciudad estaba preparada para este tipo de eventos.

Los violines mágicos de Moscú

Cuando trabajaba en lo que entonces se llamaba Servicio de Salud de Caldas jamás se le pasó por la mente que podría convertirse en un empresario de artistas respetado. Lo que allí hacía no tenía nada que ver con lo que sería años después su proyecto de vida. Jorge Gómez Ospina, que era a la sazón director de la entidad para la que trabajaba, le permitió especializarse en temas de salud, enviándolo a hacer cursos sobre salud pública en universidades de Medellín y Cali. Lo aprendido lo puso en práctica como funcionario del entonces conocido como Centro Piloto de Salud, que durante muchos años funcionó en una vieja casona de la carrera 20 con calle 26. No fue lo que entonces se llamaba Inspector de Higiene, ni promotor de salud. Lo suyo era trabajar por garantizar la prestación de un buen servicio y mejorar el saneamiento ambiental. El cargo era promotor de saneamiento. Lideraba los proyectos de desarrollo comunitario y prevención de la drogadicción.

Diego María Arias Agudelo no nació en Caldas. Su cuna se meció en el municipio de Quimbaya. Pero su familia se estableció en Neira por allá en el año 1957. Tenía cuatro años de edad cuando llegaron a este pueblo que Hernando Giraldo denominaba godarria en su Columna Libre de El Espectador. Fue allí donde cursó sus primeros años de estudio. Para hacerlo, contó con el apoyo de las Hermanas Dominicas. Ellas le tomaron tanto cariño, que lo acogieron de manera especial. Tanto que en Neira la gente lo llamaba el niño de las monjas. De allí pasó a estudiar en el Instituto Universitario de Caldas, plantel educativo donde obtuvo el título de bachiller en el año 1967. De esta época de su vida recuerda que siempre tuvo inclinación por la cultura. Le gustaba asistir a cine, leer libros, asistir a conciertos y ver grupos de danza. Considera que esa pasión por el arte la descubrió durante su paso por el colegio de las Hermanas Dominicas, en Neira. Ellas le enseñaron a tocar piano y a interesarse por la lectura. También a organizar actos culturales.

Aspira a la Alcaldía de Manizales porque está seguro de que con su experiencia administrativa puede desarrollar programas en bien de la salud y de la cultura, que cree no han contado con el presupuesto para que sus beneficios lleguen a todos los sectores de la población. Cuando se le pregunta de dónde salió su aspiración al primer cargo de la ciudad aclara que no fue una decisión unilateral sino el resultado de varias reuniones que sostuvo con personas comprometidas con el progreso que le propusieron se lanzara, conscientes de que podría aportar para construir una ciudad con equidad social, donde la cultura tenga una mejor participación en el presupuesto y donde la seguridad sea la base para garantizar el desarrollo. Dice que ha recibido respaldos que lo llenan de orgullo porque vienen de personas comprometidas con la ciudad, que miran preocupados lo que ocurre en Manizales en materia de seguridad y de ocupación del espacio público.

De su paso por la administración del Teatro Fundadores Diego María Arias recuerda las críticas que en su momento le hicieron por haber sacado de cartelera la película El huevo de la serpiente, de Ingmar Bergman. Señala que lo hizo porque era una película para cine arte que no le producía utilidades al teatro. La razón para sacarla de cartelera fue la falta de asistencia de público para verla. Cuenta que en tres días solo entraron veinticinco personas. Había que cambiarla por una más comercial. Y señala que películas como El mundo está loco, loco, loco y El patrullero 777 llenaron el teatro durante quince días, dejándole utilidades. En su concepto, su obligación era darle respiro económico al teatro, que lo había recibido en una situación crítica. Logró contratar directamente con las distribuidoras internacionales para traer a Manizales las mejores películas. Antes de su llegada a la administración la programación de cine corría por cuenta de una empresa perteneciente a Cine Colombia llamada Cineart, que no programaba en el Fundadores buenas películas simplemente porque las exhibía para sus propios teatros.

Cuando en el año 2000 el entonces alcalde Germán Cardona Gutiérrez lo retiró de la administración del teatro con el argumento de que ya no podía dar más porque ya lo había dado todo en bien del teatro tomó la determinación de alejarse de la vida pública. Lo primero que hizo fue irse a vivir a una pequeña finca que tenía en una vereda de Neira. Quería alejarse del ruido de la ciudad, entregarse a la lectura, ponerse unas botas para recorrer el campo y cuidar los animales que tenía. Pero cuando pensaba que iba a terminar sus días en ese pedazo de tierra donde cultivaba unas cuantas matas de café se le apareció la persona que lo volvió a meter en el mundo del espectáculo. Lo sacó de allí convenciéndolo de que, por su experiencia, era la persona indicada para manejarle una programación artística que iba a traer a Colombia. Fue ahí cuando se decidió, de nuevo, a programar espectáculos. El primero en que se comprometió después de su retiro fue con Los niños virtuosos del Cáucaso, que visitaron a Manizales el 9 de agosto de 2005.

Como persona conocedora de teatros, para Diego María Arias Agudelo la desaparición del Teatro Olimpia es uno de los golpes más duros que se la ha dado a Manizales. En su concepto, era una edificación que debía haberse conservado por lo que significaba como patrimonio arquitectónico. Además porque estaba en buen estado debido a que había sido construido con materiales que resistían el paso del tiempo. “Para conservarlo faltó compromiso de las autoridades”, dice con nostalgia. Al preguntarle por qué piensa eso, aclara que el dueño de la edificación buscó la forma de que el municipio lo adquiriera porque no quería tumbarlo. Pero no obtuvo respuesta. “El señor quería venderlo en un precio módico”, señala dejando caer responsabilidades en la Administración Municipal de la época, culpándola de haber dejado demoler una edificación que era un referente histórico de la ciudad. De la misma forma, denuncia que con la remodelación del Teatro Fundadores para convertirlo en Centro de Convenciones se cometió otro atentado. Cambiaron las conchas acústicas que habían sido traídas de Europa, que estaban diseñadas para audiciones de ópera.

Felipe César Londoño, monseñor Gonzalo Restrepo, Diego María Arias y el sacerdote Efrain Castaño.

Entre las promesas que este curtido empresario artístico ofrece para lograr el apoyo de los votantes en su aspiración a la Alcaldía de Manizales está la lucha contra la corrupción y la construcción de una ciudad con equidad social. Propone crear el Consejo Supremo de la Transparencia, una dependencia adscrita a la alcaldía que se encargaría de revisar las hojas de vida de los aspirantes a cargos en su administración para que no haya incidencias políticas en los nombramientos. Ese consejo se encargaría, además, de la contratación oficial para blindarla de la corrupción. Dice que gobernaría con independencia, sin permitir que le impongan candidatos a secretarías, analizando con lupa las hojas de vida y, sobre todo, la honestidad. Señala que nadie puede decir que no tenga experiencia administrativa. Y pone como ejemplo de realizaciones haber creado la Fundación Escenarios de Vida y haber impulsado las Olimpíadas Culturales de la Solidaridad, que cumplían un trabajo de formación de jóvenes con valores.

Su trabajo como empresario le ha permitido a Diego María Arias Agudelo recorrer el mundo. Con el privilegio de que cuando llega a alguna ciudad europea lo reciben no solo los empresarios sino también los artistas. En París se dio el lujo de que el mimo Marceal Marceau lo recibiera en su casa. Y en el Vaticano de que le permitieran conocer la sala de audiencias y ver de cerca al papa Francisco. La lista de los artistas que ha traído a Manizales es extensa. Ahí están Raphael, Alberto Cortez, Atahualpa Yupanqui, Mercedes Sosa, Rocío Durcal, José Luis Perales y Paloma San Basilio. Sin embargo, de todos los artistas que ha traído a Manizales el que más recuerda es a Joan Manuel Serrat. Todo porque fue el cantante que le permitió regresar al Teatro Fundadores después de que fuera su administrador durante veintitrés años. “Con un solo aviso publicado en La Patria vendí todas las localidades en tres días”, dice sin ocultar su alegría de saber que se ganó una convocatoria abierta por la Alcaldía de Manizales para programar el espectáculo para su reapertura después de haber sido sometido a trabajos de remodelación.