16 de febrero de 2019
Aguas de Manizales - Febrero 2019

¿Qué pasa con la Feria de Manizales?

12 de febrero de 2019
Por Mateo Rivera
Por Mateo Rivera
12 de febrero de 2019

La versión número 63 de la Feria de Manizales dejo una serie de interrogantes en lo referente al futuro del evento, es necesario un análisis por parte de la alcaldía y del responsable inmediato el Instituto de Cultura y Turismo para de esta manera identificar a tiempo que está pasando.  Para nadie es un secreto la decadencia de la Feria, cada año se convierte en un espectáculo menos atractivo para el público, por lo tanto, es fundamental considerarla como un negocio de ciudad y como tal demanda un alto grado de organización, para ello es recomendable realizar una investigación de mercado para establecer cuáles son los gustos del público, para de este modo ofrecer un producto acorde a las preferencias de los consumidores, garantizando hasta cierto punto una mayor capacidad de convocatoria. De igual forma es necesario crear conciencia sobre la importancia de medir los eventos, lo que no se mide y evalúa de manera constante, normalmente tiende a empeorar con el paso del tiempo como esta sucediendo con la Feria de Manizales.

Sin embargo, a luz de los acontecimientos, el panorama es bastante desalentador puesto que, a la evidente improvisación por parte de la alcaldía en la planeación del evento, se le suma la falta de transparencia en el manejo de los recursos. Por segundo año consecutivo la Contraloría encontró irregularidades en la contratación, de acuerdo con los hallazgos hay sobrecostos en los contratos de los artistas y la adjudicación de los mismos deja un mar de dudas, según la contraloría más de 60 contratos no fueron abiertos a una licitación pública,  por el contrario fueron asignados mediante otro tipo de figuras de contratación bastante cuestionables  las cuales van en contravía de la calidad de los eventos, como es de esperarse si no hay una competencia transparente en la asignación de los organizadores de los eventos, estos no van a ser realizados por los empresarios más idóneos, dando como resultado una menor calidad en los espectáculos como ha venido sucediendo en las últimas versiones de la Feria.

Por otra parte, tenemos una gran discusión si bien los orígenes de la feria guardan una estrecha relación con las corridas de toros, cabalgatas y reinados, con el paso de los años este tipo de actividades se vuelven anacrónicas, debido a los cambios culturales los cuales traen consigo nuevos gustos y prioridades. Resulta bastante peligroso pretender que las corridas de toros van a perdurar por muchos años, cuando en Colombia ya existe una normativa sobre el maltrato animal la cual puede afectar directamente este tipo de eventos, por consiguiente, se deben tener alternativas validas ante una posible prohibición, la cual generaría una serie de efectos económicos negativos principalmente en el sector hotelero y en las actividades conexas a las corridas de toros. De acuerdo con el escenario anterior es necesario un plan de choque para mitigar las posibles problemáticas derivadas de la prohibición de la fiesta brava, como sería el caso de la destrucción de los empleos de aquellas personas que trabajan en la temporada taurina y una menor ocupación en los hoteles con sus respectivas perdidas económicas.

Sería bastante interesante para las versiones futuras realizar las mediciones pertinentes para establecer a ciencia cierta, cuáles son las posibles consecuencias de la prohibición de las corridas de toros, ya que por el momento no se dispone de la información necesaria para emitir juicios de valor acertados. De igual forma, es necesario medir otra serie de aspectos de una manera más rigurosa, es importante saber cuantos visitantes y determinar cuál es el impacto económico en términos de derrama económica y generación de empleo. Este tipo de información es prioritaria para la organización y la logística del evento, en el sentido de que la toma de decisiones tendría un sustento técnico, sobre todo si se tiene en cuenta que en la actualidad se utilizan unas aproximaciones muy simples carentes de la rigurosidad estadística necesaria para un evento de tanta importancia para la ciudad. Debe ser una prioridad en la agenda de la alcaldía, es indispensable realizar una medición rigurosa de los indicadores de la feria, por ejemplo, según el Instituto de Cultura y Turismo el total de visitantes fue de alrededor de unas 400.000 personas, esta cifra se fundamenta en que ingresaron entre 125.000 y 130.000 vehículos con tres personas por carro, estamos hablando de una cifra muy discutible si se tiene en cuenta que la población de Manizales es de aproximadamente 400.136 habitantes, por lo tanto surgen una serie de interrogantes como: ¿De dónde sale el dato de los tres ocupantes por vehículo?; ¿Cómo se puede demostrar que esas personas pernotaron en Manizales o al menos estuvieron dos horas o más?;  ¿Con respecto a otros meses del año cual es la diferencia en el flujo de vehículos?. Estas simples preguntas dejan fácilmente en entredicho el dato oficial suministrado.

En la actualidad existen una serie de procedimientos estadísticos los cuales permiten realizar mediciones confiables de los eventos, por ejemplo, CORFECALI desde hace más de dos años ha contratado un estudio para realizar la medición del impacto económico y social de la Feria de Cali.  La alcaldía de Cali tiene una información bastante valiosa como por ejemplo que la Feria 2017 generó un total de $312.161 millones para la ciudad, esta cifra equivale a 0.6 % del PIB del Valle del Cauca y generó 10.784 puestos de trabajo, equivalentes a 5520 empleos de tiempo completo atribuibles exclusivamente a la Feria y también tienen un dato confiable del total de espectadores el cual fue de 579.273 personas. De acuerdo con lo anterior surge el siguiente interrogante: ¿Acaso en Manizales no es posible tener este tipo de información para una mejor planeación de la Feria de Manizales?

Economista