21 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

¡Ojo con los colegios!

17 de febrero de 2019
Por Álvaro Rodríguez Hernández
Por Álvaro Rodríguez Hernández
17 de febrero de 2019

Un escándalo a punto de estallar en Colombia y que todavìa no tiene la dimensiòn real, se relaciona   con la adjudicación a dos poderosas firmas, de la construcción de 238  colegios.

Como en el caso  de Risaralda, hubo plata – aportes por $30  mil millones para financiar los mismos y el grueso correspondía al gobierno Nacional-.

El gobernador Botero, me acuerdo, se tomó la foto con la Ministra bien de educación de entonces, para resaltar la proeza. Hubo fotos y sonrisas. Papel y titulares.

Pueda ser que esto no resulte un embuste que afecte a muchos estudiantes y padres de familia, a los docentes. Pero, asì como han terminado pocas edificaciones en el sector de lo contratado, hay otras que dejan preocupaciòn y largas dudas.

El ruido llega desde diversas poblaciones. Primero, fue el plan de alimentaciòn escolar que salpicó a ciudades y departamentos.

De allì que el gobernador del Risaralda, Sigifredo Salazar, haya prendido las alarmas y de muchas maneras estè alertando sobre el desastre que puede venirse.

La refinada burocracia del Fondo de Construcciones Educativa, responde entre dientes mientras las  obras no se concluyen y los plazos finales, son más angusiantes.

El gobernador Salazar ya enterò al propio gobierno nacional – sordo y mudo ante los reclamos hechos y sin respuestas creììbles.

Qué hubiese pasado en Colombia si esa contratación indigna tuviera como responsables a alcaldes y gobernadores? Ya estuvieran en el ojo del huracán. Pero aquí, los responsables son otros. Los mermelados finos. Los de negocios eternos y altos que suman miles y miles de millones de pesos y dejan sin educación a estudiantes de Colombia. ¡Perfumados de alcurnia!

La cloaca indica que debe existir una ruta de seguimiento que fije tèrminos mìnimos en la fecha y hora que estos colegios deben entregarse.

Ya deben estar los Congresistas, los gremios, los concejos sumándose al coro que pide cuentas. La Asamblea del Risaralda, busca un debate serio y a fondo, para esclarecer verdades y no tirar mantos o cortinas, o fuegos artificiales que derrochen la credibilidad de hacia donde corre el agua al molino.

Estamos bajo otro escàndalo de no poca monta. Sobre el mismo debemos estar atentos. La lupa no es contra alcaldes y gobernadores. Ojalá las aparezcan y den cuenta de lo que ocurre arriba. Colombia no aguanta màs corrupción.