21 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Los lamentos de Lubín

Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
16 de febrero de 2019
Por Orlando Cadavid Correa
Por Orlando Cadavid Correa
Autodidacta. Periodista de largo aliento formado en la universidad de la vida. Destacado en cadenas radiales, diarios nacionales y co-fundador de medios como Colprensa y el diario digital Eje 21. Formador de buenos reporteros en Manizales, Bogotá y Medellín.
16 de febrero de 2019

Contraplano

Por culpa de los mandamases de las plazas de toros de Manizales y Medellín,  el veterano cronista Lubín Alfonso Alzate ha tenido un comienzo de Año Nuevo cargado de amarguras, pesares y desilusiones.

Se trata del creador y director de “El  Enano”, el periódico taurino más pequeño del  mundo, fundado en 1977 con la sabia asesoría de su mejor amigo, don Ramon Ospina Marulanda, primerísima figura de la radio taurina, que partió hace 7 años a la dimensión desconocida, y del recordado torero colombiano Humberto Santiago de Irazábal, más conocido en los carteles y  los  ruedos como ‘Quinito II’.

La publicación, de circulación gratuita, cabe fácilmente en un bolsillo del saco, y se proclama como servidora incondicional de la afición a la fiesta brava. Hace, además, esta advertencia bien clara: “Este periódico no se vende”.

El duelo taurino le llegó a “Lubinete” por partida doble. 1) Un

enemigo gratuito de ‘Cormanizales’ resolvió sacarlo del palco de los periodistas, en el que llevaba 50 años, y mandarlo al tendido 14 de sombra, mudanza que rechazó de plano, devolviendo las boletas.  2) Sus paisanos medellinenses vendieron la plaza La Macarena, acabaron de un tajo con la temporada taurina y lanzaron por la borda una añeja tradición que en sus inicios incluyó una apoteósica actuación del mítico Manuel Rodríguez, ‘Manolete’.

Sobre el primer episodio escribió don Lubín: “!Adiós, Manizales del alma! Desde hace más de cincuenta años sisto a la feria de Manizales y siempre me han atendido bien, entrando siempre a las corridas a callejón como periodista, ya que me reconocieron como cronista radial, primero, y luego como editor de El Enano, el primer periódico taurino  mensual que ha supervivido por 42 años. He trabajado siempre por el bien  de la Feria, reconociendo públicamente que es la mejor de América. Pero ahora, al cabo de los años, les dio por desconocer mis méritos. Cuando fui por mi credencial, me llevé tremenda sorpresa. Ya no tendría acceso al callejón y ahora, entrado en años, las alturas de la plaza me son más difíciles de alcanzar. Dolorosamente, me regresé a casita”.

César Rincón y Lubín

A su retorno a Medellín, el veterano “cornífero” paisa se encontró con otra triste noticia: La desaparición de la temporada taurina que otrora llevó  el nombre de La Candelaria, en homenaje a la patrona de la Bella Villa. En resumen, para  don Lubín no hubo corridas, en enero, en sus dos plazas predilectas. Así se despachó el dueño de “El Enano”:

“Algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Esta copla andaluza se canta cuando un amigo se muere, pero hoy no fue un amigo, sino a lo  que  más  hemos dedicado nuestros años de vida que Dios nos ha dado como es la plaza de toros La Macarena y la fiesta brava… Nos da nostalgia saber que hoy no la podemos llamar plaza de toros sino Centro de Espectáculos, ya que hasta  el nombre se lo quitaron y los taurinos hemos perdido nuestro derecho a tenerla como nuestra propia casa… La Corporación San Vicente de Paul (Corpaul) la vendió calladamente, sin consultar con los taurinos, sin hacer ruedas de prensa, es decir, en secreto, sin que nadie protestara.  La prensa  se quedó callada, los periodistas enmudecieron y los que se dicen taurinos permanecieron de brazos cruzados .Y saber que la afición la sostuvo como coso taurino durante 73 años”…

La apostilla: Pasan cosas como estas en la fiesta brava ante la carencia de líderes de la tauromaquia, como una figura de la talla del finado maestro Ramón Ospina, quien en  vida habría mediado ante “Cormanizales” para que no despojara de su cincuentenario pase de callejón a Lubín Alzate, e instaría a la afición paisa a cerrar filas en favor de la supervivencia de la histórica plaza La Macarena, de Medellín.

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