21 de marzo de 2019
Aguas de Manizales - Marzo 2019

Dos importantes promesas del presidente Duque (2)

20 de febrero de 2019
Por Mario De la Calle Lombana
Por Mario De la Calle Lombana
20 de febrero de 2019

Otra importante promesa que hizo el presidente Iván Duque en el mencionado taller fue la construcción del aeropuerto en Palestina. Según la misma columna “Política con Pimienta”, el presidente afirmó que antes de culminar su mandato estará aterrizando en el Aeropuerto del Café. Supongo que lo haría en helicóptero. Porque, en avión no parece muy fácil. El propio autor de la columna expresa: “Pero vemos difícil que en tres años la obra se pueda ejecutar. Sobre todo porque para el presente año solo se apropiaron cien mil millones de pesos en el presupuesto nacional con destino a Aerocafé”. De esa obra llevamos hablando más de 20 años. Ya en 1998 se estaban iniciando los trabajos en ese proyecto, y desde mucho antes se venía trabajando la idea, se estaban preparando los diseños y se hacían los contratos. ¿Y pensamos que, empezando ahora prácticamente de ceros, se va a terminar la construcción antes de agosto de 2022? Eso es pensar con el deseo.

Pero esta no es una mala noticia. Si esta promesa del presidente no se cumple, le estará haciendo un favor a Manizales. El aeropuerto en Palestina tiene mucha “hinchada”, fruto, principalmente de la desinformación. Ese proyecto nació de una esperanza utópica: la idea de que toda la región del antiguo Caldas lo iba a respaldar y que Armenia y Pereira iban a decidir los cierres definitivos de Matecaña y El Edén y utilizarían a Aeropalestina. Es cierto que en Pereira había quienes consideraban inconveniente una pista aérea ubicada en la zona urbana, pero lo que proponían era moverlo a las cercanías de La Virginia, o pasar a utilizar el aeropuerto de Santa Ana en Cartago. Nadie pensaba en un traslado de los servicios aéreos montaña arriba, hacia Palestina. Y, además, pronto se dieron cuenta de que alejar su aeropuerto les traía más desventajas que ventajas y desecharon la idea. Han hecho inversiones multimillonarias en esa terminal aérea, porque la van a seguir utilizando siempre. Pensar en lo contrario es una falsa esperanza. Matecaña se queda. Y mientras Matecaña exista, un aeropuerto internacional en Palestina es absolutamente inviable: nadie podrá pretender que, sin la demanda aérea de Pereira y sus poblaciones aledañas (Santa Rosa, Dosquebradas, Marsella, La Virginia, Viterbo, Cartago, por mencionar solo algunas, los viajeros que generan Manizales, Chinchiná, Neira, Palestina y Villamaría tienen cómo alimentar la oferta de un aeropuerto internacional como el que se proyectaba, con una pista de 3.000 metros de longitud.

No soy yo solo quien piensa que a la ciudad le conviene más mejorar su actual aeropuerto que seguir botando plata en Palestina. Por allá en 2015, el Doctor Carlos Enrique Ruiz, Profesor Emérito de la Universidad Nacional de Colombia, personaje de gran estatura intelectual y técnica, escribía carta sobre el tema, la que fue publicada en EJE 21 bajo el título “Aerocafé produce escalofrío; La Nubia es la solución” en la cual expresaba lo siguiente: “Por falta de un proyecto técnico con la mejor ingeniería (que no la del ‘Comité de Cafeteros de Caldas’ sin ninguna experiencia en el tema), se han hecho absolutas barbaridades: terraplenes que fallaron, utilización inadecuada de ‘geotextiles’ (internacionalmente vetados para estos propósitos…), construcción de un muro absurdo, y bárbaro. Y recién salieron con el cuento de cambiar la orientación de la pista, lo que −como lo dijo ayer Germán Cardona en entrevista de La Patria− tiene consecuencias más aterradoras”.

Y agrega: “Los dineros enterrados allá son inconmensurables: su cifra produce escalofrío. Y lo que están pidiendo para ‘seguir’ produce fiebre muy alta. Estos dirigentes no tienen ningún sentido de las proporciones, ni de las prioridades en el desarrollo de ciudad ni de región”. Declaración que basa, entre otras cosas, en lo siguiente: “Manizales no tiene potencial de pasajeros para sostener la operación de un aeropuerto de esa naturaleza (internacional, o cuasi-parecido). Ni pensar en que atraerá pasajeros de Pereira y Armenia, con aeropuertos de mayor alcance y con proyectos reales de mejoramiento, además del justo ‘celo’ regional.

Por todo lo expuesto, yo me imagino que hoy en día los propulsores de Aeropalestina se habrán bajado de la nube de la segunda y la tercera etapas propuestas para la construcción, y aceptarán que a lo más que pueden aspirar es a la primera etapa, con una pista de 1.400 metros, ¡ochenta metros menos que La Nubia! Porque, si no existen perspectivas de crecimiento, jamás se podrá lograr pasar de allí, y sería un absurdo que algunos ilusos siguieran creyendo en la posibilidad de construir ese aeropuerto en el cual dizque iban a operar jumbos cargueros en rutas a Shanghái, Sídney y Tokio.

Y yo me pregunto: si de lo que se trata es de construir otra pequeña Nubia, incluso con menos metros de longitud que la pista que tenemos, y que además va a quedar más lejos que el aeropuerto actual, ¿no sería mucho mejor negocio para la ciudad, mejorar lo que tenemos?

La época dorada de la aviación en Manizales fue la de los Twin Otter de Aces. En ese entonces, teníamos un verdadero puente aéreo con Bogotá, con prácticamente un vuelo por hora desde y hacia esa ciudad, lo cual implicaba una gran oferta de opciones a lo largo del día. Había varios vuelos diarios a Medellín y dos a Cali, uno de los cuales continuaba hasta Ipiales. Esos aviones estaban diseñados para operar en pistas cortas y de difícil acceso, por lo que muy pocas veces se cerraban por razones de meteorología. Y, por otra parte, como lo afirmaba también el doctor Carlos Enrique Ruiz, en la carta citada arriba, “los cierres por cuestiones climáticas pueden disminuirse con radio ayudas, pero la famosa ‘dirigencia’ ha impedido su mejoramiento”. Si todo el dinero que se ha enterrado en las breñas de Palestina se hubiera utilizado en tecnología para mejorar las condiciones de operación de La Nubia, imagínense las maravillas que podrían haberse hecho con nuestro aeropuerto. Y tendríamos la ventaja de un aterrizaje sorprendente, que podría ofrecerse en sí mismo como un atractivo turístico más de la ciudad.

Pero es que nuestro aeropuerto ha sido víctima de una campaña negra en su contra, alimentada por quienes respaldan el aeropuerto en Palestina, o porque sinceramente creen que mejorará las condiciones de competitividad de la ciudad, o por algún interés personal, que por supuesto no me atrevería a calificar de doloso. Y claro, ese desprestigio que se va sembrando le conviene a Avianca pues, como lo dice el doctor Ruiz, “los ATR de Avianca, con mayor capacidad de pasajeros, le han permitido ese ‘jueguito’ de suspender vuelos por no tener pasajeros que los hagan sostenibles en lo económico, y suelen argumentar ‘cierres de La Nubia’, pero fusionan vuelos o van a Pereira por mayor disponibilidad”. Claro. Si el jet de 150 pasajeros va a salir con 120, y el vuelo de Manizales solo tiene vendidos 15 pasajes, es más negocio meter a esos 15 en un bus, llevarlos a Pereira y mover un solo avión. Los usuarios de Manizales estamos convencidos de que esa es práctica común de Avianca. En junio de 2017, en pleno verano, los directivos de Avianca dejaron esperando a los dirigentes manizaleños que celebraban un foro sobre la situación de la ciudad en materia de transporte aéreo, y dieron como disculpa un supuesto cierre de La Nubia. ¿Ellos sí no podían llegar por Matecaña, como quieren obligar a que lo hagan los pasajeros del montón a los que les cancelan sus vuelos? Lo cual me lleva a una sospecha. El presidente Duque llegó tarde a los eventos que tenía en Manizales, dizque porque La Nubia estaba cerrada porque había muchas nubes, y tuvo que llegar a Pereira. Es mucha coincidencia que, en el verano de esos días, cuando estaba empezando a crecer el “fenómeno del niño”, La Nubia se hubiese cerrado precisamente para la llegada del presidente. ¿No sería que los dirigentes de la ciudad interesados en la obra de construcción del aeropuerto en Palestina lograron la declaración de cierre del aeropuerto, para engañar al presidente, convencerlo de que la campaña que dice que La Nubia “vive cerrada” es verídica, y presionarlo así para que hiciera la promesa? No puedo demostrarlo, pero estoy enviando un derecho de petición a la aeronáutica para solicitarle la historia meteorológica de ese día en La Nubia.