19 de enero de 2019

La Cabal caldense metió las cuatro por deslenguado

5 de enero de 2019
5 de enero de 2019

Otro que se la ganó, por bocón e inoportuno, fue nuestro senador Carlos Felipe Mejía, a quienes algunos llaman la Cabal caldense, por ser tan deslenguado como ella, por sus continuos lambetazos a Álvaro Uribe y por convertirse en abogado de oficio de Iván Duque Márquez. Mejía criticó un desfile de carrozas en el carnaval de Pasto, en las cuales, en algunas de ellas, se caricaturizaban actitudes políticas de los ídolos de Mejía, al considerar que se estaban politizando las fiestas. Pues se le vinieron encima los pastusos, con gobernador a bordo y le recordaron a Mejía que una de las tradiciones carnaveleras, en Pasto y en Cafarnaúm, era ridiculizar conductas y personajes. Lo cual es cierto. Aquí en la parroquia los decretos del carnaval de Riosucio y sus cantos festivos no dejan títere con cabeza. Los políticos y los personajes públicos son sus víctimas más notorias. Y nunca se hacen reclamos por esas alusiones. Solo al sensible senador se le ocurrió protestar y la llevó. Claro que sus amigos del Centro Democrático lo aplaudieron, como aplaudieron a Macías por su discurso cizañero en la posesión de Iván Duque. Eso sí, hay que reconocerle a Mejía que se dio un buen champú publicitario a principios de esta semana. Carlos Felipe siempre busca que se hable de ál, aunque sea mal.

Carnaval de Riosucio degradado

Razón tiene el columnista de La Patria Alvaro Gartner, riosuceño de cuna y de prosapia, al protestar por el decaimiento del connotado Carnaval, patrimonio cultural y material, que se ha convertido en un desaforado despelote de borrachijos, drogadictos y desadaptados, que invaden calles y parques so pretexto de disfrutar de la cultura tradicional y popular de una de las mejores fiestas del país. Quienes somos carnavaleros ritualistas y defensores de su ingenio y de sus ancestrales elegancias en cuadrillas y letras y músicas de las comparsas, le sacamos el juste para ir a lo que se había convertido en un compromiso cada dos años. La Junta del Carnaval, las autoridades municipales, los riosuceños residentes, deben hacer causa común para devolverle a sus fiestas en homenaje al diablo bueno, lo que fueron antes: un encuentro civilizado, cultural por antonomasia y no un desenfreno multitudinario y anárquico, de crápula y desbordamientos como el que se vive hoy.

Se le fueron las luces  a Duque

Tamaño matoneo se ganó el Presidente de la República con su inocente alusión a que los norteamericanos fueron cruciales en las luchas independentistas de Colombia contra España, que expresó en un discurso que pronunció en la Casa de Huéspedes Ilustres de Cartagena de Indias frente al Secretario de Estado  de Estados Unidos, Mike Pompeo, quien nos hizo el altísimo honor de visitarnos durante unas horas, luego de asistir a la posesión del nuevo Presidente del Brasil. “Hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial, por lo que recibir hoy su visita nos llena de alegría y de honor, precisamente este año del Bicentenario, tan importante para nuestro país”, fueron sus palabras. Y quien dijo miedo. Las redes sociales se inundaron de memes, chistes, caricaturas, insultos y alusiones mamertas al imperialismo yanqui ante el comentario  del Presidente Duque. Y a la tirada al ruedo de espontáneos historiadores sabiondos y eruditos que resultan ser doctores en historia patria y norteamericana, para enmendarle la plana al joven mandatario, que habla fluido inglés y quien estudió en universidades gringas, donde quizás le metieron en la cabeza que los místeres estuvieron por aquí con bayoneta calada, peleando contra Morillo y Sámano para ayudarnos a ser independientes de España.

Refrescante e ilustrativo

En el país de las cortinas de humo, este bulyng contra Duque ha servido para ocultar la almendra de las conversaciones de Cartagena, que no es otra que el encarte que tenemos en el continente con el señor Nicolás Maduro, quien arranca para otro período presidencial en Venezuela el próximo 10 de enero. Pero este tema, que tiene mucho que ver es con la autodeterminación de los pueblos y con el asunto de las invasiones territoriales por parte del mejor policía del mundo, los Estados Unidos, es tema de un Editorial y no de éstas ligeras notas de Política con Pimienta. Para nosotros los politólogos, el baño de humor y de historia norteamericana que nos han proporcionado nuestros corresponsales a raíz de lo de los padres fundadores de Duque, ha sido refrescante e ilustrativo. Qué maravilla lo de que el humor político le gane a los insultos ordinarios y a la procacidad de las redes. Apuesto a que muchos de nosotros no sabíamos o no recordábamos los nombres de las Padres Fundadores de los imperialistas del norte. Pues aquí van: Jhon Adams, Benjamín Franklin, Alexánder Hamilton, Jhon Jay, Thomas Jefferson, James Madison y George Washington, firmantes ellos de la Declaración de Independencia de los EE.UU, en 1776. A quienes nos los han trasladado a nuestra historia entre 1810 y 1819, en los más divertidos episodios: Washington jugando tejo en Socha después de atravesar el páramo de Pisba; a los Padres entregándole la hoja de vida a Bolívar; a Benjamín Franklin elevando cometas en Villa de Leyva; a Franklin, inventor del pararrayos, con algunos lanceros ayudando a entrar ropa durante un aguacero en el Pantano de Vargas; a Whashington ensillando al caballo blanco de Bolívar, Palomo, antes de enviárselo como regalo y centenares y centenares de graciosas composiciones alrededor de lo dicho por nuestro Presidente. El humor es más efectiva arma que los insultos y los fusiles.