12 de diciembre de 2018

Qué horror: ¿congresistas y ministros?

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
6 de diciembre de 2018
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
6 de diciembre de 2018

Comunidad y Desarrollo

De aprobarse la figura de congresistas – ministros, sería retroceder en la modernización de nuestro estado de derecho y volver a las épocas nefastas del clientelismo y la corrupción, que aún continúan.

Antes de la constitución del 91 los Senadores y Representantes, podían ser nombrados ministros, sin embargo, el constituyente primario consideró que dicha figura, se prestaba para fomentar el clientelismo y la corrupción, puesto que se vieron casos de congresistas qué al hacerse nombrar ministros, resultaron enredados con un cúmulo de inhabilidades, por haber sido autores o ponentes de proyectos de ley, propios de los ministerios a los cuales estaban ejerciendo.

Aunque en la sana lógica, dicha figura actúa de manera separada, no deja de ser un peligro para los mínimos avances que se han logrado con la constitución del 91, que prohibió expresamente, que los congresistas fuesen nombrados ministros del despacho, puesto que automáticamente se cruzan con competencia o conflicto de intereses.

De aprobarse la figura de: congresistas-ministeriales, aunque en primera instancia se diga que la aspiración ministerial ocurra una vez posesionados como senador o representante, queda un enorme vacío y es el abandono de los planes y programas de desarrollo legislativos, con los cuales se hicieron elegir parlamentarios.

Ya que la reforma política se encuentra en sus últimos hervores, se deberían agotar todas las instancias administrativas y jurídica, con el fin de determinar que tan viable es dicha figura, puesto que, hasta el presente, tiene todos los visos de ser un orangután legislativo, qué si no se controla a su debido tiempo, una vez aprobado, va a causar enormes daños de orden legislativo y administrativo.

Para estos efectos se deben elevar las consultas pertinentes a los organismos competentes como: el consejo nacional electoral; la oficina jurídica del congreso y las altas cortes, para que den su opinión sobre su viabilidad, que de acuerdo a la constitución del 91 es totalmente inviable.

Los “honorables padres de la Patria” siempre se salen con la suya cuando se trata de aprobar una nueva reforma política, ahora resulta, que se consideran tan privilegiados y llenos de sabiduría, que le colgaron a la reforma política que está en curso, todo un orangután, para que en un santiamén puedan saltar de congresistas a un ministerio.

Han de saber los señores congresistas, que tanta viveza les va a salir por un ojo de la cara, puesto que constitucionalmente, ninguna de las dos figuras es compactible la una con la otra, puesto que, para poder complacer sus caprichos, se requeriría reformar la constitución, para que en las elecciones se vote por: congresistas – ministeriales.

Nadie entiende el porqué de tan poca seriedad de los señores congresistas, puesto que con esa figura están engañando a sus electores, que de muy buena fe votaron para que los representen en las altas corporaciones legislativas: Senado o Cámara de Representantes.

De otro lado, de aprobarse tal esperpento, podemos estar seguros que será demandado ante la corte constitucional, que en su sapiencia y sana sabiduría debe decidir si la figura de curules congreso y ministerio, son compatibles entre sí.

Sería un nuevo golpe y engaño para los electores, puesto que, al depositar su voto en las urnas por determinado candidato, lo están haciendo con la seguridad que los va a representar en el congreso de la república para todo el periodo constitucional, con la ilusión que les van a solucionar las obras propuestas en las plazas públicas.

Total: señor congresistas: pídanle al niño Dios, que los ilumine para que no sigan cometiendo este tipo de torpezas y engañando a los electores; para que piensen al derecho, les recomiendo tomar caldo de ministro, con eso se distraen mientras les pasa la calentura de ser: congresistas / ministros.

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