21 de noviembre de 2018

Dejó 670 poemas y 200 traducciones Rafael Pombo: el ingeniero y matemático que escribía poesías

Por Guillermo Romero Salamanca
7 de noviembre de 2018
Por Guillermo Romero Salamanca
7 de noviembre de 2018

Aunque estudió Matemáticas y quizá fue uno de los primeros ingenieros graduados en Colombia, pudieron más las poesías, los poemas, el latín, el griego y el romanticismo en la vida de Rafael Pombo Rebolledo.

Es posible que aún recuerde aquella poesía que empezaba diciendo: “El hijo de rana, Rinrín renacuajo/ salió esta mañana muy tieso, muy majo/ Con pantalón corto, corbata a la moda/ sombrero encintado y chupa de boda” y de inmediato siga usted con el resto de la obra.

O de pronto haga remembranza con aquel poema que comenzaba con: Simón el bobito llamó al pastelero:/ ¡a ver los pasteles, los quiero probar! /-Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero/ ver ese cuartillo con que has de pagar/ Buscó en los bolsillos el buen Simoncito/ y dijo: ¡de veras! no tengo ni unito”.

Y uno más: “Michín dijo a su mamá:/ “Voy a volverme Pateta, /y el que a impedirlo se meta/en el acto morirá”.

A propósito, Pateta quiere decir mentecato, por si alguna vez se preguntó que significaría esa palabreja.

Escribió una que era de obligatoria lección con el uso de la memoria: “Doña Pánfaga”, donde relucía un sin número de esdrújulas: Según díceres públicos, doña Pánfaga hallábase hidrópica, / o pudiera ser víctima de apopléctico golpe fatal; /su exorbitante estómago era el más alarmante espectáculo, / fenómeno volcánico su incesante jadear y bufar.

Sus fámulas adláteres la apodaban Pantófaga omnívora/ gastónoma vorágine que tragaba más bien que comer, / y a veces suplicábanle (ya previendo inminente catástrofe), / “Señora Pánfaga, véase el buche, modérese usted.”

Aunque a Rafael Pombo se le conoce por su obra poética infantil con obras como “Simón el bobito”, “Doña Pánfaga”, “El renacuajo paseador”, “Cutufato y su gato”, “Pastorcita”, “La pobre viejecita” y “El niño y la mariposa”, también escribió poesías llenas de amor y espiritualidad como “Preludio de primavera”.

Fueron más de 670 poemas y 200 traducciones lo que dejó para la posteridad este bogotano que nació el 7 de noviembre de 1833. Hijo del político, militar y diplomático cartagenero don Lino de Pombo O´Donnell y de la distinguida dama payanesa Ana Rebolledo y primo del literato y político Julio Arboleda.

Desde muy pequeño escribía poesías y luego se dedicó a traducir del latín a los grandes clásicos de la literatura. Después estudió Humanidades y posteriormente recibió el grado en Matemáticas e Ingeniería, profesiones que ejerció unos cuantos meses.

Fue cónsul de Colombia en los Estados Unidos y allí mantuvo tertulias con grandes poetas como Henry Wadsworth y William Cullen Bryant.

Se dice que fue el único poeta que ha vivido de su obra. En 1905 fue galardonado por su trabajo en una imponente ceremonia en el teatro Colón de Bogotá.

Él se recluyó en su casa en Bogotá, sufrió un cáncer estomacal y tuvo un decaimiento físico hasta que la pelona se lo llevó el 5 de mayo de 1912. Su cadáver fue llevado al Cementerio Central de Bogotá donde aún algunos vates visitan su panteón.

Cuando se conmemoraron los cien años de su fallecimiento, algunos críticos salieron con la historia que decía que Pombo había plagiado obras de la literatura inglesa. Otros lo defendieron al considerar que la traducción también es un trabajo de coautor.

Pombo no tenía por qué plagiar. Fue inmensa su imaginación: Érase una viejecita/ Sin nadita que comer/ Sino carnes, frutas, dulces, /Tortas, huevos, pan y pez/ Bebía caldo, chocolate, /Leche, vino, té y café, / Y la pobre no encontraba/ Qué comer ni qué beber”.