21 de noviembre de 2018

¡Plan padrino de emergencia y descongestión carcelaria!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
8 de noviembre de 2018
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
8 de noviembre de 2018

No podemos continuar con la mentalidad que Colombia es un Estado carcelero, qué para solucionar la grave crisis de hacinamiento, que lleva varios años, hay que construir más cárceles.

Las cárceles de País están llenas de recursos humanos con potenciales de desarrollo, lo que sucede, hay es que saberlos evaluar y encausar con el fin de lograr los objetivos propuestos, frente a programas de rehabilitación y resocialización apadrinados.

No sigamos atesorando desgracias, que de un momento a otro pueden estallar, puesto que la paciencia está llegando a límites insostenibles y las soluciones que diariamente se aplican no pasan de ser paliativos pasajeros.

Nadie entiende el porqué no se encuentra solución a una problemática a la cual ya se le han invertido miles de millones de pesos en investigaciones, que finamente no arrojan ningún resultado positivo; es vergonzoso tener que decirlo, pero en el gobierno Santos se trajeron misiones internacionales para que finalmente nos dijeran que la solución es la de construir más cárceles, cuando en honor a la verdad, ese no es el camino, de hacerlo sería hipotecar la problemática a futuro.

Es bastante angustioso ver por los noticieros internos, hacinados unos encima de otros, esposados o amarrados, con servicios sanitarios pestilentes, con una alimentación que no es propia para seres humanos, lo mas grave, sin solución a la vista, puesto que los gobiernos anteriores han pasado por encima de esta problemática sin importarles que se están violando los más elementales derechos humanos.

Considero que el plan padrino de emergencia y descongestión carcelaria, aunque no ha sufrido los debates de rigor, sí debería ser examinado por las diferentes instancias gubernamentales.

Esta propuesta, ha sido consultada con varios expertos en políticas penitenciarias, quienes la ven desde todo punto de vista viable, desde luego, con sujeción a las normas: legales, jurídicas y penitenciarias, que rigen para estos casos.

Con el plan padrino de emergencia y descongestión carcelaria, no se pretende sacar a la calle a peligrosos delincuentes, sino, en dar oportunidad a los cientos de internos que por delitos menores u otras circunstancias no deberían estar privados de la libertad; se busca darles la oportunidad, para qué mediante un plan de rehabilitación y resocialización, – apadrinado-, logren reintegrarse a la sociedad.

En nuestro País, las políticas penitenciarias no son coherentes con la situación de los ciudadanos, que en un momento dado caen en manos de la justicia; no se hace la valoración del recurso humano frente a los diferentes procesos de desarrollo, para poderlos clasificar y darles el tratamiento penitenciario adecuado que requieren, con programas de rehabilitación apadrinados.

Las cárceles están llenas de personas, qué si bien en un momento de sus vidas cometieron por acción o por omisión un delito, están en capacidad de desempeñar diferentes oficios, no digamos desde la prisión, pero sí dándoles la oportunidad de regresar a sus labores habituales, bajo la tutela de un padrino, que lo estará secundando y vigilando, hasta que cumpla la totalidad de la condena.

Sobre este tema el suscrito columnista se ha manifestado en varias oportunidades por diferentes medios de comunicación; como la situación de hacinamiento carcelario todos los días está tomando mas fuerza, me permito presentarlo nuevamente como contribución ciudadana a tema tan delicado, que se está presentando en casi todos los establecimientos carcelarios del País.

El Plan Padrino de emergencia y descongestión carcelaria, ha sido expuesto en el Centro de Estudios Colombianos, entidad a la cual me honro en pertenecer; también en el programa: Cárceles al desnudo del programa Pirry, entre otras instancias gubernamentales.

No esperemos que suceda algo grave con el hacinamiento carcelario, que ya está desbordando los límites de la paciencia de los internos y de los colombianos.

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