13 de diciembre de 2018

A pedaladas: libros que arrancan a los niños colombianos del conflicto armado

11 de noviembre de 2018
11 de noviembre de 2018
Imagen Tumacopopolo

Gonzalo Domínguez Loeda

Tumaco (Colombia). (EFE).- A pedaladas, cada mañana y como un pequeño milagro cuatro bicibibliotecas recorren las calles de la ciudad colombiana de Tumaco, en plena selva del Pacífico, con un único objetivo: arrancar del conflicto armado a los niños a base de palabras.

“Cada vez que acercamos un niño al conocimiento, es un niño que le estamos quitando a la guerra, un niño que le estamos quitando a la violencia. El conocimiento es el camino, acercar a un niño a un buen libro es alejarlo para siempre de que coja un arma”, explica a Efe Viviana Vanegas, una de las promotoras de Bicibibliotecas del Saber.

Y no es fácil, Tumaco es una de las ciudades que más se ha enquistado en las pesadillas de Colombia.

Feudo histórico de las FARC, tras el desarme de esa guerrilla luchan por su selvático territorio de unos 3.700 kilómetros cuadrados, casi el tamaño de Cabo Verde, miembros el ELN, grupos disidentes de las FARC, carteles mexicanos y una miríada de pequeñas bandas de delincuentes.

Su atractivo es evidente: es el municipio colombiano con más hectáreas sembradas de coca y cuenta además con el segundo puerto del país en el Pacífico. Su dominio implica controlar la cadena productiva de la cocaína desde la mata y las rutas para enviarla a Estados Unidos.

Por si fuera poco, el abandono estatal es lo primero que percibe el inesperado visitante a un municipio de unos 215.000 habitantes entre urbanos y rurales.

Todo ello genera un caldo de cultivo al que se enfrenta cada día Vanegas junto a Jairo García, promotor de una iniciativa que atraviesa las fronteras invisibles de Tumaco y llega hasta los barrios más vulnerables que se agolpan sobre las lomas sin casi servicios básicos.

En los ojos de los niños que allí viven, y que pueden llegar a ser víctimas de reclutamiento o prostitución infantil, percibe Vanegas “la curiosidad de saber qué va a pasar en cada página” de los libros que leen y que les permiten llegar a mundo inimaginables.

En las modestas baldas de la biblioteca movida a pedales se acumulan textos clásicos de Homero, Gabriel García Márquez o Julio Cortázar que comparten espacio con “El pequeño Nicolás” o incluso textos de Arturo Pérez Reverte para niños.

“Salen del contexto en que viven y se van a un mundo maravilloso donde pueden ser princesas, príncipes o hadas. Eso es lo más bonito que se puede ver en la mirada de un niño”, subraya Vanegas.

Su contexto es el de barrios como El Morrito, donde nada se mueve sin que lo sepa Walter Patricio Arizala, alias “Guacho”, el más sanguinario líder de una disidencia de las FARC que hoy quiere convertir Tumaco en su feudo.

Aquí, sobre humildes casas con forma de palafitos que sortean las lluvias torrenciales y las mareas, los estudiantes parten en busca de sus hoplitas, príncipes o colegiales franceses.

A su regreso de la bicibiblioteca, la presencia de una cámara y un micrófono hace saltar las alarmas de los antiguos miembros de las FARC y es preciso abandonar la zona.

“Un libro puede salvar la vida de un niño”, asegura Jairo García que, inasequible al desaliento, abre todos los días su bicibiblioteca en la que los niños de Tumaco también pueden aprender a pintar, música o jugar ajedrez.

Consciente de lo que le rodea, García lucha pedalada a pedalada para no haya un día sin literatura para los niños tumaqueños. Ni tampoco para sus padres.

Conversador incansable, se entusiasma al pedir que la ciudad que lo acogió no sea estigmatizada por la violencia y asegura que son más las oportunidades que rodean a unos vecinos, en su mayoría, afrodescendientes e indígenas.

“El lema nuestro es: no hay progreso sin conocimiento y no hay conocimiento sin educación”, asegura frente a su bicibiblioteca con orgullo.

García deja que sean los propios tumaqueños los que se acerquen a él y, con una sonrisa, les explica que ninguna de las actividades tiene costo para los interesados. Así ha sido desde que comenzó con esta iniciativa hace ya ocho años.

Y explica que en Tumaco cerca de 3.200 muchachos terminan el bachillerato anualmente pero solo hay cupo para 400 estudiantes en las universidades públicas: “¡cuántos niños se quedan fuera del sistema educativo universitario!”.

Son jóvenes con escasas oportunidades que, tal vez, abandonen Tumaco en busca de un futuro mejor.

Entre tanto, cada mañana Vanegas y García seguirán llevando un oasis de mundos maravillosos a cada uno de sus vecinos. Siempre a pedaladas. EFE