9 de diciembre de 2018

Incendios o la mujer que cantaba

Por Rodrigo Zuluaga Gómez
10 de octubre de 2018
Por Rodrigo Zuluaga Gómez
10 de octubre de 2018
Imagen Festival de Teatro de Manizales
Rodrigo Zuluaga Gómez
Crítico de teatro

Acabamos de ver en el transcurso de éste Festival Internacional de teatro, al grupo El Galpón de Uruguay, agrupación emblemática de la escena latinoaméricana. Su historial da cuenta que ha presentando con éxito su repertorio de obras de todo tipo clásico, moderno y contemporáneo por espacio de casi 70 años, pues la agrupación fue fundada desde 1949 y a llevado a las tablas lo mejor del teatro mundial a pesar de la censura militar de su país.

Esta vez presentan en Manizales la obra Incendios, igualmente conocida en el mundo de la escena como La mujer que cantaba, original del escritor, actor y director de teatro canadiense, Wadji Mauawad, a quien le tocó vivir en carne propia la guerra libanesa de los años setentas y que retrata muy bien en sus obras.

La obra vista es lo más parecido a una tragedia griega, aborda los problemas sufridos por la humanidad en medio de las guerras antiguas y modernas, en todas las guerras donde la mujer es ultrajada y sometida a situaciones que cambian su vida para siempre y luego tiene que afrontarlo con su familia, con situaciones que resultan desgarradoras. La protagonista, Nawal, busca sus hijos para reafirmarse como mujer y ellos no encuentran la identidad perdida por  la violencia.

Imagen Festival de Teatro de Manizales

Esta pieza ha sido puesta en escena desde el 2003 en Europa por agrupaciones teatrales de diversos países e incluso fue llevada el cine y candidata a Óscar de la academia americana.

El grupo aborda la pieza teatral a la manera minimalista dándole agilidad y versatilidad al contenido, que tiene mucho que ver con el fundamentalismo religioso que caracteriza los años que se han recorrido del siglo XXI.
Sin embargo el montaje usa unas puertas tan gigantescas para mostrar los diversos caminos a los que se ven avocados los personajes y ellos aparecen  siempre pequeños ante escenografía tan monumental. Las caracterizaciones individuales son bien realizadas pero no logran actuaciones memorables. Al final se tiene la sensación que en Incendios del grupo El Galpón hay más obra que representación teatral, más texto que actuación. Dicho esto sin demeritar el conjunto del trabajo de grupo, de colectivo.