22 de septiembre de 2020
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No es para entusiasmarse tanto con los resultados de la consulta

13 de septiembre de 2018
13 de septiembre de 2018

Política con pimienta

Jorge Enrique Robledo

Reaparece la eterna disyuntiva entre la copa medio llena y la copa medio vacía. Convencido de la primera, el senador Jorge Robledo la ve medio llena. O, incluso, casi llena. Dice él: “Que 11,7 millones de colombianos votaron en la Consulta Anticorrupción, casi todos ellos por el sí −¡más que los que eligieron de Presidente a Iván Duque!−, muestra su rotundo éxito…”.  Otros consideran que debería verla más bien medio vacía: en las elecciones presidenciales participaron 19 millones de votantes. En la consulta, no llegaron a 12. Una abstención aproximada del 67% del censo electoral (casi el 70), no es para entusiasmarse tanto. El 33% de apoyo a la consulta no es como para decir que un derrota legal quedó convertida en un gran triunfo político. La inmensa mayoría de los colombianos con derecho al voto no mostraron ningún interés en el asunto.

Bienvenido el debate

Queda una gran esperanza: que esa cifra de votación dé pie a los que sí se interesan, para sacar adelante unas leyes anticorrupción. Pero el no haberse logrado pasar el umbral dará la oportunidad del debate en el congreso. Diferente de lo que habría sucedido si se hubiese sobrepasado, porque el congreso simplemente habría recibido del pueblo la orden de aprobar esas siete normas así, sin reflexión y sin modificación alguna. Bienvenido el debate, que seguramente conducirá a unas normas mejor redactadas, más técnicas, sin medidas redundantes, con respeto a la constitución y, posiblemente, teniendo en cuenta, en el caso de la pregunta dos, la proporcionalidad que debe haber entre la gravedad del delito y la magnitud de la condena. No es lo mismo pasar 50 mil pesos a un policía para evitar una multa de 300 mil que ofrecer (o recibir) un soborno multimillonario en dólares, tipo Odebrecht. La eliminación de beneficios no debería aplicarse para todos los niveles de corrupción.

Le respetarán los cargos a Lizcano

En un recorrido por los pasillos del Congreso, nos enteramos que el gobierno de Iván Duque le respetará al exsenador Mauricio Lizcano los cargos nacionales que tiene en Caldas, entre ellos la gerencia de Gensa. Aunque se escucha decir que Duque no quiere saber nada de “mermelada”, tan ansiada por los santistas, sí le respetará la cuota burocrática a Lizcano. Es el precio que asume por haberlo apoyado en la segunda vuelta presidencial y hacer parte de la nueva coalición de gobierno. No correrán la misma suerte los amigos de Cambio Radical y el Partido Liberal que formaron rancho aparte. La poda, con sus “afiladas cuchillas”, llegará más temprano que tarde.

Por ahora, continuará gerente de Gensa

El columnista puso su oído en la puerta de una de las comisiones congresales en la que hay legisladores  caldenses y escuchó que continuará en el cargo el gerente de Gensa, Orlando Micolta, a quien el Comité Integremial que gerencia Darío Gómez no deja de moverle la silla. El hombre propuso al ingeniero Germán Mejía para suceder a Micolta en una carta que le envió al presidente Iván Duque, con tan mala suerte que por esos días el nombre del profesional caldense fue mencionado dentro del escándalo de la Ruta del Sol. Hay quienes dicen que esa mención (no estamos diciendo que está implicado) afectó la campaña que ha venido desarrollando el Comité Integremial. Pero la verdad de todo esto es que el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, no está apoyando cambios de gerentes en empresas con resultados. Circunstancia que se da en el caso de Micolta, el gerente de Gensa.

¿Cambios en el Sena y DPS?

Se rumoran cambios en el Sena y la DPS. Aunque, si el gobierno sigue con la política de confirmar a los funcionarios con buenos balances, el gerente del Sena, Rodrigo Giraldo, podría entrar en ese privilegiado club. A partir de su llegada, la entidad se dinamizó mucho en diferentes niveles.

Prosas para llorar

Contaremos un chisme. Hoy se publicó en Eje 21  un artículo de César Montoya Ocampo sobre el  Contralor General Felipe  Córdoba. Éste lo leyó en EJE 21 y se le vinieron las lágrimas. Tan fielmente lo retrató. Este cuento no viene del negro   Montoya sino de un personaje del Huila, amigo de esta empresa, que se lo reenvió al Contralor y éste le respondió con un mensaje en el que descubre la dulce conmoción que le produjo. Esa prosa de  Montoya es para conmover jurados de  conciencia.

La tragona Marta Lucía

Hay quejas.  Varios reparos ya se hacen  al gobierno del presidente Duque. Primero, conformó un gabinete, casi todo de tecnócratas desconocidos.Segundo: olvidó las provincias. Todas las regiones se desangraron electoralmente por él. Para este gobierno los departamentos no cuentan. Tercero: estamos en el Eje cafetero. Ni al Quindío, ni a Risaralda, ni  a Caldas, les dio nada. Santos siempre le dio un  ministerio a Caldas. Cuarto : nombró un  Ministro de Hacienda que se lo van a tumbar. Quinto: tiene una vicepresidenta Marta Lucía Ramirez  que se le olvidó que fue la candidata del  conservatismo. Para ella su partido no existe. Y si algunas migajas  resultan son para  el círculo de sus amigos íntimos. En conclusión: pasamos de guatemala a guatepior.