9 de diciembre de 2018

¡Glifosato sí es nocivo para la salud y medioambiente!

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
20 de septiembre de 2018
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
20 de septiembre de 2018

Comunidad y Desarrollo

uriel ortiz

Aunque con serias advertencias de los Estados Unidos, la lucha contra los cultivos ilícitos no puede poner en peligro la vida de sus moradores y el medio ambiente.

Es indudable que el flagelo de las drogas nos preocupa a todos, pero es indispensable revisar los proyectos productivos de sustitución en las zonas cocaleras para darnos cuenta que no todo es fracaso; su fragilidad se debe a políticas mal planteadas y al manejo deficitario que se le esta dando, a los mencionados programas manejados por una horda de burócratas inexpertos que de formulación de proyectos productivos no conocen un carajo.

Son cientos los testimonios de campesinos, que se han acogido a los programas de sustitución, pero, finalmente los dejan colgados de la brocha, puesto que ni les cumplen con las cuotas de sustitución y los proyectos están mal diseñados y sin mercado asegurado.

Los proyectos productivos en las zonas cocaleras y otros ilícitos, no es que no den resultado, según investigaciones en nuestro poder, estos proyectos están manejados por personas inexpertas, que no conocen lo que es la generación de un proyecto productivo, el cual debe partir siempre del recurso humano frente a los diferentes factores de desarrollo.

Las principales quejas de quienes han vivido estas experiencias, es que los enganchan con la promesa de darles un subsidio durante un tiempo, mientras arman el proyecto productivo, finalmente no les cumplen o los dejan con los cursos de capacitación a cuentas.

De regresar el uso del glifosato para fumigar los cultivos ilícitos con la advertencia de la O.M.S, Organización Mundial para la Salud, demás ONG, autorizadas sobre el particular y fallos, que han proferido diferentes instancias judiciales, al Estado Colombiano en pocos meses le puede venir un arrume de demandas de incalculables consecuencias.

Con el informe que se tiene de los moradores de las zonas afectadas por el uso del glifosato, es más que suficiente para pensar en otras alternativas, sobre todo, que no afecte vidas humanas, pero, muy especialmente de mujeres embarazadas, que al nacimiento de las criaturas estas resultan con deformidades plenamente comprobadas, por vivir en zonas fumigadas con el glifosato.

Con el debido respeto por el señor Ministro de Defensa, pero, valdría la pena que se investigara más sobre el uso del glifosato en la erradicación de cultivos ilícitos, puesto que los informes que se tienen sobre su fumigación, son devastadores.

El hecho que la fumigación vaya a ser con el uso de drones, a menor altura, esto no aminora en nada las consecuencias para la salud y medioambientales, de quienes se encuentran dentro de las áreas cultivadas de coca y amapola.

En consecuencia, valdría la pena, se nombre una comisión de expertos sobre el tema, avalada por la Organización Mundial de la Salud, O.M.S, para que mediante estudio serio y juicioso, dé el veredicto final, para que sea el soporte de la ruta a seguir.

El País no puede aventurarse a seguir fumigando con una sustancia que a las claras está prohibida y los resultados no es que sean los más satisfactorios, con glifosato a sin él, los cultivos ilícitos continúan disparados, en consecuencia, se deben agotar otros mecanismos como el de la persuasión, que finalmente daría como resultado la formulación de proyectos productivos.

No es que los proyectos productivos en las zonas cocaleras y demás ilícitos no den los resultados esperados, lo que sucede es que a los pequeños y medianos cultivadores, recolectores y raspachines de hoja de coca, les han incumplido.

Por lo regular estas personas de oficio menores en los cultivos ilícitos; son pequeños y medianos productores, qué mediante programas de motivación y concientización para dejar la ilegalidad, lo aceptaron, les dictaron cursos de capacitación sobre cultivos lícitos, con una cuota de sostenimiento mientras llegan las cosechas, pero, finalmente les incumplieron y ante estos hechos regresaron a las labores de siempre.

En consecuencia, valdría la pena que antes de iniciar el nuevo proceso de fumigación con el glifosato utilizando los llamados drones, se hiciera una revisión de todos estos proyectos que vienen del gobierno anterior, así encontraremos una serie de falencias que es preciso entrar a corregir a la luz de nuevos proyectos productivos.

No se puede echar por la borda un trabajo de varios años, como es el de la erradicación manual, la sustitución voluntaria y los cientos de proyectos productivos que en los actuales momentos se encuentran estancados.

 

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