15 de diciembre de 2018

Asbesto: el peligro de cáncer detrás de la pared

Por Fabian Schmidt (JOV/DZC)
23 de septiembre de 2018
Por Fabian Schmidt (JOV/DZC)
23 de septiembre de 2018

Casi todo el mundo sabe que el asbesto es peligroso. Pero muchos no sospechan que la mortal fibra puede estar en casa, incrustada en cada pared, detrás de cada azulejo. Quien reconoce el asbesto, tiene una clara ventaja.

Asbesto en una matera. Imagen Deutsche Welle

Fabian Schmidt (JOV/DZC)
Deutsche Welle

Una simple renovación de la casa puede generar peligrosas concentraciones de fibras tóxicas en el aire. Por ello, antes de poner parquet, cambiar una ventana o romper la pared se debe pensar en el asbesto, un mineral también llamado “amianto”.

“Cada experto conoce las láminas de asbesto corrugado que todavía se ven en numerosos techos. Eso lo debiera poder reconocer toda persona medianamente informada”, advierte Frank Jansen, de la Asociación de Ingenieros Alemanes (VDI). Pero no siempre es tan fácil.

Enlucidos, adhesivos de azulejos, rellenos

El asbesto también puede estar oculto en el adhesivo para baldosas, bajo el antiguo azulejo en el baño, en el yeso en la pared, en el techo de cartón/yeso o bajo el viejo piso. “Pero, lamentablemente, hasta trabajadores calificados no piensan en ello”, anota el ingeniero civil. Hace apenas unos diez años que los expertos llamaron la atención sobre los adhesivos, rellenos y emplastos contaminados con asbesto.

El polvo que resulta de una simple remodelación en casa es tan fino que lo impregna todo. Si contiene fibras de asbesto, incluso un pequeño porcentaje es suficiente para dañar gravemente los pulmones.

Muchos artesanos no conocen el peligro

El peligro puede esconderse en cualquier edificio construido antes del nuevo milenio. “No hay una casa en la que no se haya hecha una reparación”, señala Jansen. Aunque el cáncer de pulmón relacionado con el amianto fue reconocido en 1942 como enfermedad profesional en Alemania, este material solo fue prohibido en Alemania y toda Europa en 2005. Es por eso que les llevó tanto tiempo a los expertos darse cuenta de que los materiales de construcción menos visibles estaban contaminados con asbesto.

El asbeto mata décadas después

“Los expertos han identificado contaminación con asbesto en tejas de Eternit o paneles de fibrocemento, revestimientos y materiales de protección contra incendios. Productos en los que se utilizaron sólo pequeñas cantidades no visibles, a simple vista”, indica Thomas Kuhlbusch, jefe de la Sección de Gestión de Sustancias Peligrosas del Instituto Federal de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

Por lo general, las personas expuestas al asbesto demoran años en desarrollar cáncer. “Hoy hay gente que muere porque hace 40 años se expuso a la contaminación”, apunta Kuhlbusch. Las diminutas fibras duran mucho tiempo en los alvéolos. No se descomponen y pueden causar inflamación, incluso después de décadas. “El asbesto sigue siendo una causa común de enfermedad y muerte ocupacional”, dice Kuhlbusch.

No entrar en pánico

“Como artesano, inquilino o propietario, es especialmente importante saber reconocer el amianto para poder manejarlo”, dice el químico Kuhlbusch.

El amianto es un mineral natural que se encuentra en el medio ambiente y puede detectarse en el aire. “Las investigaciones muestran que en cada metro cúbico de aire hay de 75 a 130 fibras”, explica Kuhlbusch. Todos respiramos estas fibras todo el tiempo. Pero no todo el mundo desarrolla cáncer de pulmón.

Aunque se dice que incluso una sola fibra de asbesto es suficiente para causar cáncer, eso no significa que cada fibra inhalada conduzca inevitablemente al cáncer.

Kuhlbusch lo compara con una enorme pared en la que corre una delgada tubería de agua: “Si clavo una puntilla en la pared, ¿qué probabilidades tengo de romper la tubería?”. Desde luego que el riesgo de cáncer aumenta con la concentración de fibras en el aire, y también con la cantidad de tiempo que alguien se haya expuesto al material contaminante.

Esto significa que una exposición no significa una sentencia de muerte. Cuanto menos entre en contacto con el asbesto, mejor. Por eso es mejor conocerlo, reconocerlo y evitarlo. Una aspiradora especializada puede ayudar a absorber el polvo y reducir el riesgo.