9 de diciembre de 2018

A la primera palabra

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
21 de septiembre de 2018
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
21 de septiembre de 2018

Por Carlos Alberto Ospina M.

La hipocresía es la prenda que sirve para disfrazar la actividad económica de varias organizaciones empresariales. La visión, la misión, el credo y los objetivos institucionales de algunas compañías gozan más de letra chupada que, correspondencia, con los principios éticos y los valores morales. El sentido literal del texto corporativo, pocas veces, concuerda con el código de buenas prácticas comerciales.

“Son sus sonrisas las razones que nos mueven, la culminación de todos nuestros esfuerzos, las personas como auténtico motor de nuestro entusiasmo para hacerles la vida más amable, más vital; para que en el momento oportuno pueden cuidar de su salud, dar amor a sus hijos, ayudar con la tarea escolar, proteger su cuerpo, su hogar o su negocio”. Así lo resalta la voz en off del video corporativo 2017 de Tecnoquímicas, empresa sancionada con la suma de $25.780.986.000 por la Superintendencia de Industria y Comercio, mediante la Resolución No. 68722 del pasado 17 de septiembre de 2018, “por haber asumido el pago de las multas impuestas en el año 2016 a cinco (5) altos directivos de TECNOQUÍMICAS en el denominado Cartel de los Pañales” *, constituyéndose en una operación fachada para burlar la ley y el ordenamiento jurídico del Estado Colombiano. (* Resolución No. 68722 del 17 de septiembre de 2018, Superintendencia de Industria y Comercio).

Durante más de una década la multinacional integró el llamado ´Cartel de los pañales´ que actuó en contravía a la libre competencia económica. Hace dos años, la SIC, multó a Tecnoquímicas y a cinco (5) altos directivos por la deshonrosa e ilegal maña especulativa. La norma administrativa es clara, taxativa y fundamentada en los hechos: “no podrán ser cubiertos ni asegurados o en general garantizados, directamente o por interpuesta persona, por la persona jurídica a la cual estaba vinculada la persona natural cuando incurrió en la conducta; ni por la matriz o empresas subordinadas de esta; ni por las empresas que pertenezcan al mismo grupo empresarial o estén sujetas al mismo control de aquella” (Resolución No. 68722 del 17 de septiembre de 2018, Superintendencia de Industria y Comercio). Sin embargo, Tecnoquímicas, pretendió mofarse de la sanción impuesta a sus ejecutivos por medio de la maniobra y el eufemismo de las denominadas “Bonificaciones ocasionales” que, inexplicablemente, sus montos concordaron con el valor de los créditos adquiridos por parte de dichos sancionados a fin de costear las multas aplicadas por la SIC. El simple escrutinio de los documentos permite inferir que esos ´beneficios´ no tienen relación con el tipo de cargo, los salarios o el tiempo de vinculación laboral, pero sí, coinciden con la cuantía de la pena a los responsables del delito.  “La responsabilidad total, la transparencia, la confianza, el respeto, el trabajo en equipo y las relaciones claras que aseguren mutuo crecimiento deben gobernar la conducta de quienes dependen directa o indirectamente de la compañía”. * Contrario al postulado de la Misión de TQ, Tecnoquímicas consigna el perverso mensaje que todos los medios son válidos para alcanzar los fines de la competitividad. (*www.tqconfiable.com/quienes-somo-home).

Con premeditación y cálculo, la empresa farmacéutica, realizó la mencionada operación fachada en la modalidad perniciosa de “bonificaciones ocasionales” conducentes a evadir las actuaciones administrativas de la Superintendencia de Industria y Comercio. También, con la supuesta aquiescencia de la Junta Directiva, la presidencia, los accionistas o los dueños, el grupo empresarial diseñó “un incentivo perverso para que los empleados que participan en conductas restrictivas, lo hagan sin consecuencia o sanción alguna, pues al final, la empresa para la cual trabajan o trabajaron asumiría el pago de las multas, lo cual es realmente inadmisible en materia de política pública de protección de la libre competencia económica” (Comunicado sobre la Resolución No. 68722 del 17 de septiembre de 2018, Superintendencia de Industria y Comercio).

Contra la decisión de la SIC procede el recurso de reposición; no obstante, Tecnoquímicas y los cinco directivos sancionados están en mora de ofrecer explicaciones acerca del ejercicio inmoral y los actos de corrupción urdidos con el propósito de incumplir la ley, violar las normas de protección de la libre competencia y rehuir la condena administrativa. Los dirigentes debieron pagar con recursos y patrimonio propio; en lugar de obtener el dinero de operaciones cifradas o encubiertas provenientes de Tecnoquímicas, “no solo hicieron parte de un cartel empresarial por más de una década en el mercado de pañales en Colombia, producto de consumo masivo, sino que como colofón de su actuación terminan burlándose del poder sancionatorio del Estado”. (Resolución No. 68722 del 17 de septiembre de 2018, Superintendencia de Industria y Comercio).

Ejemplos de letra muerta enmarcados en la Visión de TQ: “… Seremos una compañía reconocida nacional e internacionalmente por la responsabilidad asumida en todos sus actos. Contaremos con un grupo humano altamente calificado, vital, transparente, responsable y comprometido con los valores de la organización.” * ¿La conducta encaminada a esquivar el ordenamiento jurídico colombiano ilumina la Visión empresarial? Entonces, ¡Qué podemos decir del Credo del grupo industrial plasmado en el link ´Nuestra razón de ser´!: “En la responsabilidad como norma que gobierna todas nuestras conductas…En la verdad como principio para ser plenamente responsables y mantener relación confiable entre todos los públicos de la compañía… En la honestidad, la lealtad, la observancia de estándares éticos y de respeto a las leyes, como valores que fundamentan las relaciones entre nosotros y con nuestros públicos.” * Los subrayados son del columnista. (*www.tqconfiable.com/quienes-somo-home). Credibilidad, acatamiento, confianza y verdad son composiciones retóricas que, en este caso específico, no representan el fundamento ético ni la solidez moral de esa organización multinacional que intentó ocultar las drásticas sanciones, haciéndose cargo del pago de las multas a sus directivos. Su promesa integral o slogan adquiere la cualidad de aderezo: “Totalmente confiable” y “estamos donde queríamos estar”; tal vez, este último principio vale para imprimir carácter a manera de tentación malévola.

Enfoque crítico – pie de página. No podemos seguir el juego a las prácticas en provecho propio y de terceros, a la subordinación y la dependencia de la pauta publicitaria, a la dictadura del olvido y el silencio cómplice que buscar borrar el vestigio de la sanción económica y moral. Es menester visibilizar la corrupción a cualquier nivel.