12 de abril de 2021
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Una consulta justa y necesaria

Abogado egresado de la Universidad de Caldas. Director del área jurídica de la ONG Manizales en Común.
24 de agosto de 2018
Por Alexander Álvarez Giraldo
Por Alexander Álvarez Giraldo
Abogado egresado de la Universidad de Caldas. Director del área jurídica de la ONG Manizales en Común.
24 de agosto de 2018

 

 

 

Por: Alexander Álvarez Giraldo.

 

 

 

 

El domingo 26 de agosto se llevará a cabo la votación de los 7 mandatos anticorrupción. Los datos objetivos de la corrupción son los siguientes: Cada año en Colombia se roban 50 billones de pesos (50`000.000.000.000), el equivalente a construir 9.000 estadios Palogrande, financiar 238 universidades como la de Caldas o cubrir el presupuesto de Manizales durante 80 años, es decir, durante los 3 minutos que usted tardará en leer esta columna, los corruptos se habrán apropiado de $285 millones de pesos.

En nuestro departamento la corrupción ha permeado en la élite política, integrantes del equipo de campaña de Mauricio Lizcano se encuentran condenados por constreñir a contratistas del ICBF a votar por su líder político a cambio de mantener el contrato. Hernán Penagos es investigado por hacer lo propio en el SENA. Juana Carolina Londoño, Jairo Quintero y Mauricio Lizcano tienen expediente en la fiscalía por desvío de recursos vía cupos indicativos. Adriana Marmolejo fue inhabilitada de por vida por no asistir a las sesiones del Congreso de la República. El exgerente de la Industria Licorera de Caldas, Carlos Arturo Fehó, fue condenado por contratación irregular. Lo anterior por mencionar sólo algunas investigaciones y condenas en firme sin adentrarnos en los casos de impunidad, que desafortunadamente son la regla y no la excepción.

Los congresistas, en su gran mayoría, se han caracterizado por incluir la trampa en las normas anticorrupción. La ley 1474 de 2011 prohibió la casa por cárcel para corruptos, pero sigue permitiendo la “reclusión especial” en locaciones de lujo como el cantón norte; la ley 1882de 2018 incluyó los pliegos tipo en Colombia, pero los limitó a los contratos de obra pública; la ley 1551 de 2012 consagró el presupuesto participativo para rubros de inversión, pero de manera opcional; en las leyes 1474 de 2011 y la ley 1828 de 2017, se contempló la rendición de cuentas, pero sin estándares mínimos y seguimiento real; la ley 190 de 1995, prohíbe a las entidades hacer púbica la declaración juramentada de bienes y rentas, y mucho menos obliga a publicar la declaración de renta; en la constitución se prohíben los “auxilios parlamentarios”, y los congresistas y el gobierno nacional inventan los “cupos indicativos”; en materia de reducción de salarios a congresistas y limitación en la reelección de los mismos, en por los menos 8 oportunidades se han hundido los proyectos de ley sobre la materia en el parlamento. En conclusión, el Congreso de la República, y la élite política local y nacional, se han rajado en materia anticorrupción y han sido cómplices del desarrollo de la misma.

Los otros datos objetivos, los de la consulta, son así: recibió firmas de apoyo de 4`236.681 ciudadanos, en 400 municipios de Colombia y 29 países del mundo, recolectadas por 45 mil voluntarios. 5,8 millones de ciudadanos enviaron carta a los senadores de la república para que aprobaran la convocatoria a consulta. Se requiere, teniendo en cuenta el número de votos inválidos que pueda haber, que al menos 15 millones de colombianos votemos la consulta, y que 6,5 millones digamos 7 veces sí para que esta quede aprobada.

Los hechos, objetivamente sustentados, nos dan la razón sobre lo justa y necesaria que es la consulta. Además, estamos ante la oportunidad de dar un paso gigantesco en materia democrática, la consulta se puede convertir en un punto de inflexión para las transformaciones sociales y políticas que requiere Colombia. Lo peor que han hecho los corruptos fue secuestrar nuestra democracia con la compra de votos, el cohecho con el presupuesto público, la presión por contratos y, en algunos casos, con la presión armada. Recuperemos nuestra democracia de un tajo, y votemos 7 veces sí a la consulta anticorrupción.