16 de noviembre de 2018

Sandro, el Gitano de América

18 de agosto de 2018
18 de agosto de 2018
Imagen diariopopular.com.ar

Por Édgard Hozzman 

El 19 de agosto de 1945 el mundo seguía consternado por los últimos sucesos: Estados Unidos había lanzado dos bombas atómicas: el 6 contra Hiroshima y el 9 contra Nagasaki. Las dos ciudades japonesas fueron aniquiladas y miles de personas murieron, centenares quedaron heridas y un sin número desaparecidas.

Las noticias eran cada vez más impactantes por los daños ocasionados a las personas y a las vidas animales y a la naturaleza. Fueron el comienzo del fin de la II Guerra Mundial.

En ese panorama, ese 19 de agosto nació en Buenos Aires el único hijo de Vicente Sánchez e Irma Nidia Ocampo. Lo registraron como Roberto Sánchez Ocampo, por imposición de las leyes argentinas que obligaba a los inmigrantes a cambiar sus nombres originales. Pensaban llamarlo como Sandor Papadópulos, en honor a su bisabuelo, un gitano húngaro que había llegado a España, huyendo de la guerra. Allí cambió su apellido por Revaduglias y de esta forma arribó a Argentina.

Sus padres se dieron cuenta de la facilidad y habilidad de Robertico para dibujar y cantar cuando tenía cuatro años. Comenzó a soñar e imaginar grandes escenarios y a escuchar sus primeros silenciosos aplausos.

La radio fue su gran compañía. Sabía todas las canciones que estaban de moda, las que cantaba a dúo con las estrellas mientras sonaban en la radio.

A los diez años cometió su primer gran error en la vida. Aparentaba 14 y en su afán de hacerse hombre se rodeó de pibes mayores, comenzó a hacer calle, a vivir prematuramente su adolescencia. Un amigo de 16 años le dijo: “tomá hacete hombre” y aceptó su primer cigarrillo, un Clifton sin filtro. Así comenzó su tragedia que le llevó a la tumba el 4 de enero del 2010.

Eran también los años en que los émulos de James Dean andaban con la cadencia del rebelde sin causa, con el cigarrillo colgado de la boca, actitud que les daba estatus en el barrio y a sus pretensiones románticas.

El 9 de Julio de 1958 hizo realidad su fantasía: cantó en el auditórium de La Escuela, República del Brasil, con motivo de la celebración del día de la independencia argentina. Su maestra, Elsa Texeira, sabía de la admiración y devoción de Roberto por su ídolo, Elvis Presley, por lo que no dudó en comprometerlo para que hiciera un espectáculo de fono mímica de ““Heartbreak Hotel”, con la buena fortuna para el novel artista, que el disco de 78 revoluciones por minutos se rompió, por lo que Roberto continuó cantando y contorsionándose, con personalidad y dominio de escena. Tendría 12 años cuando escuchó los primeros aplausos.

Sandro. Imagen Los Andes.

Sus sueños se comenzaron a hacer realidad cuando el dueño “del Recreo de San Andrés” le comentó: “pibe búscate un seudónimo artístico y te contrato el fin de semana”. Este no podía ser otro que el que no le no le aceptaron en el registro civil, Sandor, Sandro en español.

En el bar del Recreo de San Andrés conoció a Enrique Irigoytia, quien le enseñó a pulsar la guitarra. Sandro interpretaba la armónica y cantaba por lo que juntos comenzaron a interpretar tangos, boleros y folclore argentino. El dúo fue la base del Trio Azul, al que llegó Agustín Mónaco, el que volvió ser dúo por la salida de Irigoytia, quien fue llamado a prestar el servicio militar. Así nacieron “Los Caribes”.

A los 15 años escribió su primera canción un rock and roll, “Comiendo rosquitas calientes”. Este tema lo hizo para la agrupación, “Los Caniches de Oklahoma” del cantante, Héctor Centurión, quien más tarde sería solista de Los de Fuego”.

En la bohemia conoció a Alberto Morán cantante de la Orquesta del Maestro Osvaldo Pugliese. Más tarde Sandro reconocería que Morán fue su maestro de la vida y guía musical, a su lado aprendió los secretos del escenario, la seducción y conquista.

En 1961, con la escuela del cantante ítalo argentino, creo su primera agrupación de Rock: “Los de Fuego”. Carlos Ojeda, guitarra; Héctor Centurión, guitarra bajo y voz; Lito Vázquez, segunda guitarra; Cacho Quiroga, batería; Sandro primera guitarra. Sus primeros amplificadores fueron los de los tocadiscos de sus respectivos hogares.

Sandro. Imagen La Guía del Ocio.

Su debut ante el gran público bonaerense fue en 1962. Resultaron contratados como relleno de un gran concierto de Rock and roll en el Luna Park, escenario del que fueron bajados con una lluvia de monedas y toda clase de proyectiles más la protesta del público.  Sandro, no salió derrotado. Su reflexión silenciosa fue, “volveré y se mataran aplaudiéndome”.

El 6 de mayo de 1962 en el Salón, “La Polonesa” el azar volvió a estar de su lado como cuando se rompió el disco que doblaba en la escuela, en esta oportunidad, Héctor Centurión se quedó sin voz y Sandro lo reemplazó como solista. Comenzó a cantar sin descanso hasta que su existencia se lo permitió.

Así nacía el ídolo que conquistó a la américa hispana, el Sandro de América, el primer artista  latino que cantó en el Madison Square Garden de New York, show que se trasmitió vía satélite para toda Hispanoamérica, convirtiéndose en el primer cantante iberoamericano en hacerlo, vendió más de 30 millones de álbumes, los que fueron certificados con Discos de Platino y oro, distinguido con un Grammy por su  excelencia musical, un Gardel de Oro, máxima distinción a un artista en Argentina, el listado de reconocimientos a su vida y obra es extensa.

“Los de Fuego” fueron dos veces rechazados en Discos CBS, donde su gerente, John Lear, no vio con buenos ojos la facha del solista de la agrupación, “ese pibe tiene mucha boca y pelo. No tiene encanto”.

Sandro insistió y grabó con la complicidad de los técnicos “Hay mucha agitación”. Julio Sosa, el cantante estrella e ídolo del tango coincidió ese día con Sandro en los estudios y al escucharlo cantar comentó: “Bien pibe, vos tenés algo, algo va pasará con tu voz”. Cuando Lear escucho el tema, dijo: “me gusta, contrátelo”.  Cuando lo vio exclamó: “!!! pero si es usted!!!”.

El gran dilema para Sandro era que la CBS lo quería como solista, no como integrante de “Los de Fuego”. Roberto se reunió con ellos y les contó la situación: “Muchachos yo me debo a ustedes lo que ustedes decidan está bien”. Cacho Quiroga tomó la vocería: “negro vos sos mi amigo desde nuestros pantalones cortos, no podés perder esta oportunidad, adelante”.

Sandro exigió a la firma del contrato, que CBS que se le grabara un álbum, como “Sandro y Los de Fuego” el que se editó en 1964. Así les cumplía a sus amigos y compañeros lo prometido.

La llegada de Óscar Anderle como representante fue definitiva en la proyección de Sandro. Óscar tenía muy claro su objetivo, creía en su artista, lo convenció para dar un giro hacia la balada genero con el que se identificaba y conocía había escrito varias canciones, además tenía experiencia como artista, era osado comercialmente hablando, fue claro con su representado: “O nos olvidamos del pasado, del rock e intentamos algo nuevo o nos morimos de hambre”.

Esta reflexión le hizo visualizar su futuro con mayor claridad.

En 1965 Sandro, con el dolor de su alma abandonó el rock y se dedicó de lleno a la música romántica. En una de sus primeras apariciones en televisión interpretó “Las manos”, tema que se convirtió en su primer éxito.

 En 1967 ganó por un voto el Primer Festival de la canción de Buenos Aires con “Quiero llenarme de ti”. La polémica no se hizo esperar, la crítica especializada lo descalificó, decía que no había ganado la mejor canción, sino un loco, un inesperado e insólito participante, a quien los pronósticos previos no le daban el menor chance. Pero Sandro había ganador con una vibración que cautivó a la audiencia la que coreó “Quiero llenarme de ti”.

Este logro le abrió las puertas internacionales. Fue invitado al Festival de Viña del Mar en Chile donde actuó el 2 de febrero del 68, evento que por primera vez invitaba a cantante de la denominada Nueva Ola. Sandro cautivó a la audiencia, fue la gran estrella opacando a figuras de la talla de Armando Manzanero a quien Sandro le comentó. “Somos novios” es un tema que te envidio”, a lo que respondió Manzanero, y yo te odio porque compusiste “Las manos” antes que yo”.

“Como lo hice yo” fue una canción que compuso para una mujer a la que amó con locura. Los éxitos comenzaron a copar los listados no solo del cono sur de América, sino también de todo el continente. “Así”, “Porque yo te amo”, “Una muchacha y una guitarra”, “No te puedo entregar mi corazón”, entre muchos más. Chile fue el primero en galardonarlo con un Disco de oro en diciembre de 1968.

En su primera gira continental 1969 -70 en Santo Domingo, el presidente Joaquín Balaguer le dio tratamiento diplomático y lo invitó al palacio de gobierno, lo mismo sucedió en Venezuela donde el presidente Rafael Caldera, a solicitud de su hija Susana, lo invitó a una recepción especial en New York. La embajada argentina ofreció una recepción en su honor.

Cerró este tour en el Madison Square Garden, templo sagrado del boxeo, escenario donde actuaron Los “Rolling Stones”, Elvis Presley, entre otras grandes estrellas. Faltaba un latinoamericano. Sandro fue el primero, interpretó 25 canciones, se fumó dos cigarrillos por tema, para un total de tres cajetillas.

El 11 de abril de 1970, vía satélite para toda América desde el Madison Square Garden en vivo y directo, Sandro de América fue el primer cantante latinoamericano en lograrlo, reafirmando como el ídolo número uno, cantó sus éxitos acompañado por la orquesta conducida por el maestro, Jorge López Ruiz.

El rompimiento con quien fue su mano derecha, con quien firmó la mayoría de sus éxitos, Óscar Anderle a quien él consideró como su segundo padre, muchos se lo atribuyen a Julia Visciani, compañera de Sandro.

El segundo duro golpe en su vida lo recibió el 17 de febrero de 1988 cuando murió Óscar Anderle. El primero fue la muerte de su padre veinte años atrás, lugar que en parte cubrió se mánager y coautor de sus grandes éxitos.

Durante seis meses se encerró en su bunker de Banfield para replantear su futuro. De sus reflexiones nació un homenaje póstumo a su padre y a Óscar, el disco Sandro 88, el que presentó en un recital en el Luna Park el 26 de agosto evento que tuvo que repetirse con llenos totales los días 27 – 28. El afiche de promoción y publicidad rezaba, “Durante 25 años me diste tu aliento, lo tomé y lo hice canción gracias”. El éxito de los conciertos motivó un millonario contrato con el canal 2 el que la transmitió en diferido.

El 26 de agosto de 1992 murió su madre, Irma Nydia Ocampo. Sandro se volvió a recluir tras los muros de Banfield a sufrir en soledad su dolor, por la partida de quien le dio la vida, le enseñó a soñar y aceptar con dignidad las penas propias y ajenas. Fueron tres meses en que nadie volvió a saber nada del gitano, lapso en que su corazón se debilitó. El 1 de enero de 1993 sufrió un preinfarto.

Este incidente lo superó con trabajando, preparando sus presentaciones, las que eran más que conciertos, obras teatrales en las que intervenían actores y músicos que interpretaban los libretos épicos, trágicos y felices de Sandro quien protagonizaba momentos estelares de su obra y existencia cantando sus grandes éxitos.

El 10 de mayo de 1997 vivió instantes de angustia al faltarle aire al tratar de subir las primeras escalas “estaba poniéndome azul, azul de verdad”. Fueron diez minutos en los que el gitano sintió que la vida se le escapaba, en los que reflexiono: “o prendo otro cigarrillo y me voy, o dejo de fumar y me quedo. Y decidí quedarme”.

Sandro fue un patriota de alma y corazón. En 1973 amenazó con suspender su presentación en el Carnegie Hall de Nueva York, porque quisieron impedirle que la bandera de Argentina estuviera al lado de la de Los EE. UU. En 1996 habló con ternura de su bandera la que muchos olvidaban, “por esto he decido invitar a la estrella más importante para que comparta escenario conmigo y le brindemos el cariño y respeto que se merece, señoras y señores con ustedes la bandera argentina”.

A Sandro le hubiera gustado pelear por Las Malvinas. En 1982 suspendió su gira americana para participar en el encuentro artístico por la paz y soberanía de Las Malvinas. Su emotivo saludo: “Yo, Roberto Sánchez, ciudadano argentino no podía estar en otro escenario que no fuera este.

En 1987 rindió un sentido homenaje a los héroes de la guerra, con su espectáculo, Contraluces.

“No hace mucho tiempo visitó nuestro país una señora a la que nadie quiere y a la que todo el mundo teme. Se metió en nuestros hogares con su olor a sangre, a pólvora y a lágrimas. Esa señora era la guerra la que decidió llevarse a nuestros chicos. Y así fue como quedaron esperándolos, madres, padres, hermanos, familias enteras, sus novias y las esposas de oficiales.

¿Y esos chicos que esperaban?, Esperaban abrazar la gloria, no pensaban en la muerte, en la derrota. Marcharon al frente engañados por el canto de sirenas triunfalista el que se escucha en los países donde hay guerras. Y fueron al frente con miedo con mucho miedo, eran pibes se despidieron seguros de la victoria, seguros del regreso se despidieron de sus noviecitas y mujeres con una mezcla de terror y esperanza.

Y llego el final el retorno con la amarga alegría de regresar derrotados pero vivos, para muchos lo mejor hubiera sido no regresar, por que volvieron la mitad la mitad de lo que eran cuando partieron, muchos no regresaron. Pero cuidado estos chicos no están muertos, están tan vivos como vos y como yo. Por eso no pido un minuto de silencio como lo hacen en las ceremonias oficiales, yo quiero un aplauso como el que se les da a los héroes que regresan victoriosos”.

Un grito unánime del público le pedía, “postúlate, yo voto por Sandro”. No le llamó la atención la política, no se tomó foto con ningún presidente argentino, no conoció el palacio de gobierno, no aceptó cargos y declinó ofrecimientos para postularse al Congreso, la Gobernación y la Presidencia. Su respuesta fue clara y contundente: “no soy candidato a nada. Los políticos tienen vocación, lo mío es cantar y disfrutar viendo a la gente feliz.

SUS AMORES

Sandro fue un artista que se inspiró en las mujeres amadas, sus inolvidables canciones nacieron en la sensibilidad de un idealista, un soñador, un romántico que le canto al amor, sus temas fueron himnos de amor para las generaciones de los últimos cuatro decenios del siglo XX.

Su primer amor fue su vecinita, María Rosa Añoro, a quien buscó en 1967 cuando comenzaba a proyectarse como estrella. Desafortunadamente ella se había casado.

La bella Yoli Scuffi, mis Argentina y modelo de grandes pasarelas quien aparece en la caratula del álbum, “Una muchacha y un guitarra”. Sandro le compuso uno de los más bellos temas, “Penumbras”.

Se rumoró de sus nexos afectivos con Susana Caldera, hija del presidente venezolano, Rafael Caldera. María Camille Bourbon di Palma, condesa italiana. Paloma Jiménez, hija del compositor mexicano, José Alfredo Jiménez. Libertad Leblane, vedette argentina. Irán Eory, actriz austriaca quien fue novia de Mario Moreno, Cantinflas. Carmen Sevilla, María Martha Serra Lima, entre muchas más artistas que fueron sus compañeras en las películas que filmó y en las telenovelas en las que actuó.

En 1969 conoció a Julia Visciani quien era 18 años mayor ella fue uno de sus grandes amores, se casó con ella en México en 1973 boda que no tenía validez en Argentina. Algunas crónicas de la época la acusan de haber sido la causante del rompimiento de Sandro con Óscar Anderle. Se divorció de ella en 1981. A Julia le compuso, “París ante ti”.

María fue su pareja por espacio de 20 años. Ella guardó un bajo perfil, lo acompañó cuando comenzó a enfermarse. Fue su apoyo y al referirse a su compañera dijo: “Ella es el sol que me sigue manteniendo de pie, ella hizo posible que haya llegado hasta aquí”.

Olga Garaventa, estaba próxima a cumplir 49 años, era una abuela feliz empezó a trabajar en un edificio de Sandro como empleada de mantenimiento, ascendió como secretaria a la que durante diez años Sandro saludaba con cortesía y deferencia.

El 6 de enero del 2003 tras superar una neumonía aguda y un paro cardiaco tomó conciencia de compartir con alguien, lo que le faltaba por recorrer en esta dimensión, su mundo se reducía al bunker de Banfield y los escenarios.

Un beso de cortesía en la mejilla a Olga lo sacó de un limbo de soledad y nostalgia, necesitó volver a volar y a romper con la monotonía,

El 22 de octubre del 2002 le declaró su amor a Olga. “No quiero ser tu amigo, quiero ser tu marido”, le comentó detalladamente la gravedad de estado de salud, le pidió que lo pensara, le regaló El amor en los tiempos del colora de Gabriel García Márquez.

EL Gitano volvió a ser feliz, volvió salir a reunirse con sus amigos. Mercedes Sosa lo encontró radiante cuando le entregó un disco de platino, por lo que pregunto, ¿Olga es tu musa? “Ella puso en orden mi corazón, a partir de ahí puedes imaginar lo que quieras”.

A los 61 años el novio de tres generaciones de latinoamericanas le dio el sí a Olga en la biblioteca de su bunker ante la juez Margarita Jiménez, reafirmó su amor casándose por la iglesia y el padre Osvaldo Brown bendijo la unión. Como dato anecdótico: ese día reafirmó su fe católica confesándose y haciendo la Primera Comunión.

En abril del 2008 el doctor Mario Perichón lo incluyó en la lista de espera de órganos, Sandro necesitaba urgentemente un trasplante cardiopulmonar.

El 16 de marzo salió por última vez de su amado bunker de Banfield. Antes de entrar al quirófano el 20 de noviembre agradeció a Olga: “gracias chiquita sos muy valiente, ahora voy a librar la madre de todas las batallas, tengo fe Dios me va a dar la mano, gracias señora de mi corazón”.

El trasplante fue un éxito. Los doctores. Burgos, Perrone y Mazzai, anunciaron a los medios en la puerta del Hospital Italiano que la operación había sido exitosa. Desafortunadamente el 12 de diciembre los partes médicos comenzaron a ser pesimistas, el 3 de enero el padre Lalo le dio la extremaunción. El 4 volvió a ser intervenido. A las 20.40, hora argentina del 4 de enero del 2010 murió Sandro, el gitano de América.

El nombre y honor de un artista íntegro, fue mancillado miserablemente por la irresponsabilidad y morbo de Sandra Borda quien reclamaba su paternidad. El 5 de octubre del 2015 por orden de la juez, Miriam Celle su tumba fue profanada para tomar muestras. El 2 de diciembre La Dra. Valeria Zorzoli declaro que los resultados de ADN eran negativos e incompatibles. Sandro, no tuvo hijos.

Este es mi homenaje a un artista con quien tuve la oportunidad de trabajar y ser testigo de su éxito, el que en su momento envidió Julio Iglesias, su personalidad y obra influyeron en José Luis Rodríguez. Gracias, Gitano sus canciones animaron momentos inolvidables, hoy añorados de sueños de mis primeros afanes de fidelidad e infidelidad: Édgard Hozzman.