16 de noviembre de 2018

Oposición

17 de agosto de 2018
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
17 de agosto de 2018

Hernando Arango Monedero

hernando arangoHasta para hacer determinadas cosas se requiere estilo, porte y condición. Así debe darse también con la oposición.

Pues bueno, en nuestro país tal cosa no se da y se ejerce como nos viene en gana. Desde luego que, antes que nada, es necesario identificar el objeto al que se pretende hacer oposición, objeto que sin dudas debe ser identificable, porque hacer oposición, sólo por hacer oposición, pues carece de sentido y si acaso alguien quiere agregarse a esa oposición, al no encontrar identidad de aquello a lo que se opone, pues acaba aburriéndose y dejado de lado la enguanda.

Algo parecido le viene sucediendo a algunos opositores de nueva generación, quienes salieron demasiado temprano a hacerle oposición al nuevo presidente, aún antes de que este se hubiera posesionado, y para colmo de males, endilgándole responsabilidades en hechos y asuntos en los nada tenía que ver aún, y menos meter la mano o decidir. Bueno, por allí empezaron a equivocarse y por consiguiente a perder seguidores; adeptos que, por demás, fueron tomados como de su propiedad y a disposición para lo que fuere, según el jefe opositor.

Habiendo abierto fuegos contra el nuevo presidente muchos días antes de su posesión, muchos de los que acompañaron al jefe opositor dejaron de seguirle, ya que la intención de su voto no era exactamente ser acólitos para cuanto absurdo le pasara por la cabeza. Y de ese haber dejado de acompañarlo, dio fe la gran manifestación que planteó realizar el mismo día de la posesión como acta demostrativo de que el presidente tenía que atenerse a un pueblo volcado a las calles para impedirle toda cosa que llevara a la realización de su gobierno. Y la multitudinaria manifestación resultó lo que tenía que resultar. La reunión de unos pocos, que no muchos para ser ciertos, los que se congregaron por razón del llamado que les hizo el jefe, tal y como están siempre dispuestos a ello, sin importar la razón por la cual son llamados. En resumen, el jefe ya quedó notificado de que, de su oposición, es mucho lo que esperan los ciudadanos. Oposición que es necesaria para la democracia, para la purificación del quehacer del gobernante. Oposición que debe ser razonada y razonable, no oposición por hacer oposición, sin sentido y sin objetivo definido, objetivo de altura.

Ahora, que la oposición se manifieste en el Congreso, es lo adecuado. Que la oposición se manifieste en la plaza pública, es pertinente. Que la oposición se manifieste cerrando vías, impidiendo la actividad ciudadana en cualesquiera de sus expresiones, no debe tolerarse y tales actividades así asumidas sólo llevan a alterar el orden público y la paz; paz que, según se pregona, dizque será defendida a ultranza por los integrantes de esa oposición ya anunciada.

Eso esperamos.