12 de abril de 2021
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Once millones 700 mil colombianos indignados

30 de agosto de 2018
Por Marco Aurelio Zuluaga
Por Marco Aurelio Zuluaga
30 de agosto de 2018

Marco Aurelio Zuluaga 

La injusta administración de justicia; gobiernos que crean falsas ilusiones con propuestas y programas que no van a cumplir, demagogia que le quita legitimidad a las instituciones del Estado; un clientelismo grosero que reparte a pedazos el presupuesto y los cargos públicos entre las tres ramas de poder; y el reconocimiento que hace el 90% de los empresarios de que se ofrecen sobornos para obtener contratos, sobre los cuales se paga una comisión o “coima” del 17%, motivaron a once millones setecientos mil colombianos a votar la consulta anticorrupción y a decir masivamente “BASTA YA”.

Sin aspavientos, sin mentiras, sin agravios y de manera pacífica, once millones setecientos mil colombianos expresamos enojo por la corrupción de algunos empresarios privados y otros funcionarios públicos, que cual alianza público-privada, se roban el 22% del presupuesto nacional, o mejor dicho, cincuenta billones de pesos cada año. (Cifra de la Contraloría General de la República).

Esta masiva y colectiva acción ciudadana se dio a pesar de que numerosos empresarios no se comprometieron en la financiación de la campaña a favor de esta consulta, como sí lo hacen en las campañas para presidente y congresistas. A pesar también, de que el partido de gobierno, el Centro Democrático, en cabeza de su presidente, quien deshonrando su palabra, al final se opuso a la consulta; y muy a pesar también de que los partidos políticos tradicionales y sus dirigentes, ni la financiaron ni la impulsaron entre sus huestes, salvo por algunas esporádicas y tibias declaraciones públicas.

El presidente Iván Duque, firme con el resultado, convocó a los promotores de la consulta, a los presidentes de la Cámara y del Senado y a los presidentes de los partidos y sus voceros, para analizar juntos lo que viene y “enfrentar a los corruptos con toda determinación”. En esta convocatoria no se incluyó al sector privado, actor de primera línea en esta tarea. El Congreso ha frenado ocho veces esta iniciativa; es de esperar que a la novena sea la vencida y que al comprometer con la solución a los empresarios se inicie una masiva campaña en escuelas, colegios y universidades que coadyuve a rescatar la ética pública para esta y las próximas generaciones.

Esta enorme manifestación y este sentimiento popular, son un mandato político ciudadano y una orden directa al Presidente y a los congresistas para que se tomen las decisiones y las medidas necesarias contra este flagelo. De no ser así, el resultado de esta primera consulta popular nacional se convertirá en levadura de la libre, democrática y no violenta DESOBEDIENCIA CIVIL.

En la Colombia actual deben surgir nuevos liderazgos, que al mejor estilo de vida de Thoreau, Tolstoi,  Gandhi, Mandela y Martin Luther King, canalicen esta poderosa fuerza ciudadana hacia la construcción del Estado de Bienestar que requiere toda la sociedad colombiana.

 

30 de Agosto de 2018