9 de diciembre de 2018

Exorcismo: oración contra el poder del demonio

Por Guillermo Romero Salamanca
7 de agosto de 2018
Por Guillermo Romero Salamanca
7 de agosto de 2018

Por Guillermo Romero Salamanca

Cuando se comienza un exorcismo, el sacerdote reza un Padre Nuestro, esparce agua bendita por el lugar, pide la protección al arcángel San Miguel, hace la oración de la serenidad y después pronuncia las palabras: “Ecce crucis signum, fugiant phantasmata cuncta” –oración en latín que se traduce como “contemplad el emblema de la Cruz, haz que todos los espectros vuelen”.

El exorcismo, sencillamente, es una forma específica de oración que la Iglesia católica usa contra el poder del demonio.

Si una persona ha estado jugando con la tabla güija –invocando espíritus–, le ha ofrecido el alma al diablo para obtener beneficios como ganarse una lotería, conquistar un amor o lograr el poder político, ha ido a donde lectoras de cartas, ha hecho maleficios invocando a satán, ha realizado sesiones diabólicas es muy posible que después sufra de algunas manifestaciones extrasensoriales que, de quererlo, necesitaría de un exorcismo.

Se debe buscar una buena razón para este ejercicio. Por ejemplo, es muy común que en las casas viejas se apaguen y se prendan las luces de un momento a otro, por malos contactos y un electricista podría solucionar el problema. Puertas o ventanas que se abren y cierran abruptamente sería posible que fuera por un viento, los olores extraños los quitaría un fontanero.

Sin embargo, si se oyen voces extrañas, combinados con sensaciones heladas, cosas que se caen sin ninguna razón, golpes fuertes en las puertas y otras situaciones ajenas en el cuerpo habría que consultar con un experto en el tema.

Roland Doe era un niño cuando buscó un contacto con su tía, que había fallecido en 1940, –a través de la tabla Ouija—decía después que veía cómo muchas cosas levitaban a su alrededor. Quienes lo acompañaron después, sentían un pánico que estremecía a cualquiera. Se necesitaron más de 30 sesiones de expulsión del demonio para calmarlo y toda esta historia quedó grabada en la película “El exorcista”, filmada en 1973 y merecedora de dos premios Óscar de la Academia.

El Exorcismo II. Cartel de promoción de la película.

Otra cinta famosa fue la que narraba la historia de Clara Germana Cele, una joven de 16 años que hizo un ritual con Satanás en 1906 y cuando quisieron practicarle un exorcismo, intentó estrangular al sacerdote que le rezaba la oración de san Miguel arcángel. Muchas personas vieron cuando Clara levitaba, por ejemplo y después de varias sesiones expulsaron sus espíritus malignos.

David Berkowitz mató a seis personas y en 1976 se conocieron sus historias como “El verano de Sam”. Cuando lo capturaron y lo enjuiciaron dijo que había sido poseído por el demonio para cometer esos crímenes.

El 21 de mayo del 2013, el Papa Francisco practicó un exorcismo en forma pública cuando se encontró con Ángel, un mexicano de 43 años, dos hijos y con cuatro demonios en su interior.

“El Papa saludó a Ángel, –contó el padre Amorth al diario Crónica–, exorcista de la diócesis de Roma desde hace 26 años y autor de más de 150.000 exorcismos– éste le besó el anillo pontificio y en ese momento cayó en trance. Entonces le puso las manos en la cabeza y en ese momento se escuchó un alarido terrible, como el rugido de un león. Todos los que estaban allí lo escuchamos perfectamente”.

“El Papa, por supuesto, lo oyó, los encargados de su seguridad, así como una niña que había a nuestro lado. Pero a pesar de ese rugido espantoso, el Papa no se dejó impresionar y siguió adelante con su oración, como si ya antes hubiera afrontado situaciones similares”, agregó el sacerdote.

— ¿Cuándo y cómo se apoderó de usted el diablo?, le preguntó Irene Hernández Velasco, corresponsal del periódico El Mundo en el Vaticano, al propio Ángel.

“Fue en 1999, un día que regresaba en un autobús desde México DF a mi localidad natal, en Michoacán. Sentí que una energía entraba en el autobús. No la vi con los ojos, pero la percibí. Noté que se aproximaba a mí y que se colocaba enfrente mío. Y, de pronto, noté como una estaca que se me clavaba en el pecho y luego, poco a poco, la sensación de que se me iban abriendo las costillas”.

Fueron años de sufrimiento de docenas de ejercicios de exorcismo hasta que pidió que el mismo Papa Francisco le hiciera la oración para extraerle a los demonios.

Son exorcismos son más frecuentes de lo que se piensa y, muchas veces, necesarios para encontrar tranquilidad.