18 de abril de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Entretenida opereta.

24 de agosto de 2018
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
24 de agosto de 2018

Por Augusto León Restrepo

 

Muy entretenida, por decir lo menos, resultó la elección de Contralor General de la Nación que recayó en el joven  Carlos Felipe Córdoba Larrarte, nacido en Pereira, y provinciano y montañero como se autodefine el agraciado. Quienes han aspirado a ser elegidos en los altos cargos que implican conseguir votos para lograrlos, electos y derrotados, como Magistrados de las Altas Cortes, Contralores nacionales, departamentales y municipales, Fiscal general de la nación, Procurador General, se hacen cruces cuando recuerdan los procesos respectivos. Primero, hay que hacerse incluir en el sonajero. Y después arranca una maratón de desayunos, almuerzos, comidas, cocteles, que acaban con la salud y el bolsillo de cualquiera, por muy Sansón o Epulón que se crea el aspirante. Un filósofo de lo cotidiano, amigo nuestro, me decía con su reconocida sapiencia, que el único día feliz es el de la elección y cuando sale retratado en los principales diarios del país. De ahí en adelante, comienza a anhelar en que se llegue ya la fecha de la entrega de los muebles y de las secretarias a su sucesor.

Este Felipe Córdoba, venía bien  equipado para obtener éxito en sus ambiciones. Desde muy joven hizo política con Uribe y fue designado para ocupar varias posiciones en el sector oficial de Pereira. Luego llegó a Bogotá y  desempeñó funciones, siempre a nivel ejecutivo, en la Contraloría General y luego como Auditor , o sea como Contralor de los Contralores. Se sometió a los exámenes de rigor que se exigen ahora para figurar en la lista de aspirantes a Contralor y quedó de tercero. Y aquí viene lo sobresaliente. Para alcanzar en el Congreso la votación requerida para su elección, fue inteligente y sagaz. Habló con con los jinetes y no con los caballos. Me refiero a que hizo el milagro de reunir bajo un mismo techo y bajo el pretexto de pasar de la confrontación a la reconciliación, como muy ufano lo expresó Andrés Pastrana  a este mismo, a César Gaviria y a Álvaro Uribe. No aparecieron para la foto ni Ernesto Samper Pizano ni mi presidente eterno Belisario Betancur. En cambio por ahí metió la cabeza Germán Vargas Lleras, quien con sus parlamentarios de Cambio Radical, fue pieza definitoria para la elección de Córdoba Larrarte. Y en el Hotel Öpera de Bogotá, donde cuchariaron una sopa de grillos, comenzó la opereta en firme de la conquista de la Contraloría. Uribe trató de vender a Lafaurie, con los resultados conocidos. Lo molieron a palos sus mismos copartidarios del Centro Democrático, partido que participó en la victoria de Córdoba con cerca de cuarenta sufragios de sus cincuenta y un congresistas. El Senador Uribe se abstuvo de votar – se declaró impedido- pero estén seguros de que el Contralor lo tendrá en cuenta para el día de la repartija burocrática. La política es con voticos y con puesticos, mijitos. El nuevo Contralor tiene 127 cargos de libre nombramiento y remoción.

Todo este marco de intrigas, de amores y desamores, sin participación del Presidente Iván Duque, lo que nos ha parecido lo máximo (?), tuvo su escena mayor el día de las votaciones en el Congreso. Desde muy temprano las bancadas se reunieron y fijaron posiciones. El nuevo Jefe de los enmermelados santistas conservadores, Andrés Pastrana, ordenó defenestrar, con la ayuda vigorosa de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, a Wilson Ruiz, y ordenó a sus renovados súbditos que votaran por el yerno del ex presidente del Directorio Nacional Conservador, Omar Yepes, como retribución, merecida por cierto, a la fidelidad y lealtad de este con la Casa Pastrana. Y en seguidilla lo hicieron los del Partido de la U, Cambio Radical,  y las mayorías del Alvarismo. Y los liberales. Yo no vi el final por televisión porque tenía otros asuntos más atractivos que atender como ir a comer pizza con mi nieto Felipe Correa, pero me contaron que la euforia fue desbordante cuando se hizo el conteo y se ordenó la posesión de Felipe Córdoba ante el inefable presidente del Congreso Ernesto Macías. Y que las risas del ex presidente César Augusto Gaviria llenaron el ámbito congresional y que el discurso de Córdoba fue coloquial, montañero y provinciano. Auténtico. Y plausible. Desmitificador. Con el Presidente de la República, otra osadía menor de cuarenta y cinco años. En el orden circense, sigue la elección de Procurador. Vamos a seguir de lo más entretenidos.

Enrique Calvo El Cali y Álvaro Londoño Maya

Post scriptum 1: Recibió su título de Abogado en la Universidad de San Buenaventura de la capital del Valle, el Torero Enrique Calvo «El Cali». Vuelta al ruedo Maestro. Un abrazo . Como regalo, el regreso de las corridas a las principales plazas colombianas.

Post scriptum 2: Vamos a depositar el voto este domingo 26 en contra de la corrupción. No vaya a ser que quedemos en que  Colombia sea el único país del universo que haya derrotado unos acuerdos de paz y no hubiera alcanzado el umbral para ordenar la implementación de la anticorrupción.