12 de diciembre de 2018

Empacho

Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
17 de agosto de 2018
Por Carlos Alberto Ospina M.
Por Carlos Alberto Ospina M.
Comunicador Social-Periodista. Especialista en Producción Audiovisual. Profesor universitario, investigador social y columnista de opinión en diferentes medios de comunicación.
17 de agosto de 2018

Por Carlos Alberto Ospina M. 

Sinnúmero de organizaciones empresariales actúan a semejanza de parásitos que viven de la necesidad del otro, debilitándolo a partir de la posición dominante en el mercado, el buen nombre, la extensa infraestructura instalada, la capacidad logística u operativa y por supuesto, las arcas llenas.

Especialistas en pedir donativos crean fundaciones sin ánimo de lucro y desparraman acciones de responsabilidad social con las ‘vueltas´ de los consumidores. Después de facturar el impuesto a la bolsa plástica, de forma aberrante e indiscreta, proceden a seguir el protocolo del presunto chantaje emocional: “Desea donar los 30 pesos para…”. A reglón seguido viene la bofetada de cuello vuelto con la intención de hacer sentir miserable al desprevenido comprador, quien responde: “Dígale a sus jefes que hagan caridad con las utilidades que deja mi compra”. No se trata de ser chichipato, más bien es una lección de dignidad y consciencia sobre la tacañería de los grupos corporativos.

Varios años atrás desaparecieron las monedas de 10 y de 20 centavos; por consiguiente, es absurdo esperar las ‘vueltas’ de 30 pesos. El Artículo Cuarto de la Resolución 2416 de 2000 y la Ley 1480 de 2011 ponen en orden a los almacenes de cadena, por departamentos, supermercados e hipermercados: “Será responsabilidad del establecimiento disponer de las denominaciones necesarias para suministrar al consumidor el cambio correcto. En ningún caso el cambio podrá ser inferior al que arroje la cuenta”. (Resolución 2416 del 14 de febrero de 2000 – Grandes supermercados, Ley 1480 de 2011 y Circular Externa Superintendencia de Industria y Comercio ítem 2.3.2.4 – Disponibilidad de “vueltas). Situación muy diferente es pretender ocultar la solicitud de ofrenda o guardase el cambio, transgrediendo el derecho a la libre escogencia de las personas consagrada en los artículos 78 y 333 de la Constitución Política de Colombia.

Ciertos almacenes de cadena se hacen los de ‘la vista gorda’ en relación con las disposiciones legales. En buen momento salió al paso la Ley 1480 de 2011 o Estatuto del Consumidor que busca “(…) proteger, promover y garantizar la efectividad y el libre ejercicio de los derechos de los consumidores, así como amparar el respeto a su dignidad y a sus intereses económicos (…)”. (Artículo 1º. Ley 1480 de 2011). Por esto, es preciso deslindar dos temas. El primero con respecto al Código Sustantivo del Trabajo sobre el objeto del contrato de las cajeras, quienes son obligadas a recaudar donaciones con la petición explícita de redondear las ‘vueltas’. Y el otro tópico, igual de grave, tiene que ver con el irrespeto a la dignidad y a los intereses económicos de las clientelas.

De la misma manera que la ley regula la distribución de las propinas, la lupa de los organismos de control y vigilancia debe estar encima de los descuentos tributarios producto de las donaciones directas a través de las fundaciones constituidas por los grupos económicos. Así mismo, realizar un estricto seguimiento al sistema de redondeo de ‘vueltas’ con recaudo a terceros y consignación a la cuenta del destinatario.

Parecido a los mendigos que instalan tarifas, ahora, distintos cajeros preguntan: “¿Desea donar $1.000 o quiere comprar el nuevo modelo de cartón de donación?”. Algunos hipermercados implementan el círculo mágico en nombre de la solidaridad. Por un lado, van los ingresos de los convenios por concepto de recaudo a terceros y, por otra parte, los descuentos producto de las donaciones propias.

Desde el punto de vista legal la distinción es clara y acorde a los parámetros de la base tributaria. Sin embargo, se observa una profunda ambigüedad en el informe del pasado 6 de marzo de 2018 de la Fundación Éxito, por citar un ejemplo del sector, el cual resalta el concepto de la ‘solidaridad que se multiplica’: “Las donaciones que los clientes del Grupo Éxito realizan a través de las Goticas, los vueltos y las alcancías se transformaron en alimentos para el cuerpo y el Alma. En abril los niños de Mocoa fueron los principales beneficiarios y en Navidad, miles de niños y sus familias disfrutaron una cena especial.

Recaudo total clientes Grupo Éxito: Más de $7.254 millones.

Goticas de abril (Mocoa): $890 millones.

611.000 cenas especiales entregó la Fundación Éxito con sus aliados durante la temporada de Navidad 2017”. (*Página web Grupo Éxito, Información y prensa. GJ COMUNICACIONES).

Sin tener el valor exacto de la ‘cena especial’ en compañía de los denominados aliados, pongámosle el costo hipotético de $12.000 c/u, serían otros $7.332 millones para un Gran Total de 15.476 millones pesos correspondiente al programa “Las Goticas, solidaridad que se multiplica”. El mencionado balance indica que la Fundación Éxito invirtió $23.054.728.336*; en otras palabras, el 67,1% de ese gran total fue de ‘Las goticas’. ¡Como de lo vivo a lo pintado!

Enfoque crítico – pie de página. El anterior ejercicio se puede llevar a cabo con otros programas y fundaciones similares. Nadie cuestiona el impacto en el bienestar social de poblaciones desamparadas. El propósito central es mirar cuánto dinero sale de las utilidades y qué porcentaje corresponde a las donaciones, recaudos a terceros, aliados y alcancías. Tampoco es para ganar indulgencias con el padrenuestro ajeno. Simple, cumplir lo que una vez fue postulado institucional.