18 de abril de 2021
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Ecos de un mal comienzo

20 de agosto de 2018
Por Albeiro Valencia Llano
Por Albeiro Valencia Llano
20 de agosto de 2018

albeiro valencia

La posesión del presidente Iván Duque pasará a la historia por el cielo encapotado, por el ventarrón que dañó los paraguas, por la lluvia que mojó a los invitados, por el aviso de prensa de página entera, que publicó el Centro Democrático (CD) enumerando lo que considera desastres de la administración de Santos; pero también por el discurso del presidente del Senado, Ernesto Macías, porque se robó el protagonismo. Lo que hizo fue sacar el espejo retrovisor para escribir un memorial de agravios sobre el gobierno de Santos, empezando por el proceso de paz, por la caída de la explotación de petróleo, por la crisis del Sena y por el escándalo de Reficar. Pasaban los minutos y en la Plaza de Bolívar se sentía el malestar, algunos de los congresistas como Roy Barreras abandonaron la ceremonia y el discurso se convirtió en tendencia en las redes sociales. Cuando pronunciaba el nombre del expresidente los uribistas emocionados gritaban ¡Uribe! ¡Uribe! ¡Uribe!; mientras tanto, el presidente que se posesionaba permanecía quieto como una estatua. Parecía un discurso escrito por Maduro, contra Colombia; y allí estaban decenas de representantes de la comunidad internacional, que escuchaban los mensajes sobre el país fallido y las cifras sobre la catástrofe económica de la nación. El presidente del Senado dejó en claro que el país quedaba en manos del CD y que el jefe de todos es el expresidente Uribe, a quien Iván Duque reconoce como el “presidente eterno”.

Este fue el discurso de fondo, que se robó la atención. El presidente Duque se la jugó con un llamado a la unidad; para “gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades”; e invitó a todos “A que creemos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen”. Pero sus palabras fueron saboteadas por el discurso de odio que había sembrado Macías. La gente se preguntaba ¿Por qué dos discursos tan diferentes en el partido de gobierno? Seguramente esa es la estrategia: Macías insultaba mientras el presidente Duque llamaba a la reconciliación; dos mensajes para un país perfectamente dividido. Sobre el tema dijo Paloma Valencia que “una cosa es el Gobierno y otra cosa es el Centro Democrático”.

Hay una estrecha relación entre el aviso de una página, con fondo negro, publicado por el CD el 7 de agosto y el discurso de Macías. Recordemos lo que sucedió después del juramento del presidente Duque, cuando la bancada del CD se reunió con el expresidente Uribe para festejar; dijo éste en medio de sus seguidores: “El discurso de Ernesto, yo lo digo fríamente, sin emociones, es necesario. Era necesario”. Esto se conoció gracias a una grabación clandestina que hizo la periodista Paola Rivas, de Noticias Uno; el video se convirtió en viral.

La respuesta de la oposición

Mientras se posesionaba el nuevo presidente, se realizaban concentraciones populares en 50 plazas de Colombia y del mundo, para notificarle al uribismo que se encontrará con un movimiento organizado que va a defender los Acuerdos de Paz y a los líderes sociales. Las manifestaciones fueron convocadas por el Polo Democrático, la Alianza Verde, los Decentes y la Farc. En Bogotá la cita fue en el parque La Hoja, en el suroccidente de Bogotá. Las intervenciones las inició el senador Iván Cepeda, quien fue ovacionado por el proceso judicial contra el expresidente Álvaro Uribe. En su discurso afirmó que “Hoy es un día importante porque es el primer paso de un movimiento social y político que marcha hacia el poder. Ganaremos las elecciones de 2019 y seremos gobierno en 2022”. Luego subió a la tarima la representante a la cámara Ángela María Robledo y, mientras avanzaba en su intervención circulaba entre la multitud un muñeco de tres metros de altura, que simbolizaba a Iván Duque; la representante pidió que acercaran el títere a la tarima, y le puso la banda presidencial, con la bandera de Colombia y con esta inscripción: “El que Uribe dijo”.

El regreso del Frente Nacional

Asegura el senador Jorge Enrique Robledo que el presidente Duque resucitó el Frente Nacional, o la coalición entre liberales y conservadores que se repartió el poder durante los años 1958-1974, y dejó por fuera a los partidos de oposición. La historia vuelve a repartirse porque hoy los grandes líderes, Uribe, Pastrana, Gaviria y Vargas Lleras y los partidos CD, Liberal, Conservador, la U y Cambio Radical, concentran 80 senadores, de 107. Esta alianza operó hace poco para repartirse las posiciones directivas del Congreso. Al respecto, dijo el senador Robledo que “si se demoraron en el pacto fue porque solo había cuatro presidencias para distribuir y eran cinco los comensales. También tendrán que acordarlo en el resto del poder. Los exsantistas deberán darles a los duquistas-uribistas una parte de la burocracia que hoy poseen y, con ella, la posición correspondiente a los contratos” (El Espectador, 5 de agosto, 2018).

Recordemos que en las elecciones del 27 de mayo fueron derrotados los políticos tradicionales, empezando por Vargas Lleras y que la única maquinaria que funcionó fue la del uribismo. Pero con el triunfo de Iván Duque se subieron al tren de la victoria los liberales de César Gaviria, los conservadores, los de Cambio Radical, los seguidores de Alejandro Ordóñez, los cristianos de Viviane Morales y Andrés Pastrana. Pero hoy la resurrección del Frente Nacional se hace más evidente en el proceso para la elección de contralor.

El 16 de agosto se movió la alta política y al día siguiente los medios publicaron la fotografía donde aparecían los expresidentes Álvaro Uribe, César Gaviria y Andrés Pastrana. Los tres han sido rabiosos contradictores y aliados, según las circunstancias políticas; hoy consideran que el país los necesita, y por eso anunció Pastrana que pasarán “de la confrontación a la reconciliación”. Mientras tanto dijo Uribe que “Les expresé nuestra preocupación por la situación del país, que es bastante difícil. Hay un acuerdo para mirar toda la agenda legislativa […] con prioridad en el tema de la lucha contra la corrupción, la reforma política y el tema económico”. Los tres acordaron seguir trabajando para sacar adelante la agenda del presidente en el Congreso. Pero, aunque está resucitando el Frente Nacional, hay una oposición muy unida y fuerte, con verdaderos pesos pesados en el Congreso.