Fontur 2018
Carrasquilla Cascarrabias

 

 

Julián Andrés García Cortes

 

 

 

Por más que Iván Duque haya dicho en campaña que no iba a subir los impuestos, que su intención era bajar el IVA porque era uno de los más altos de América Latina, que empobrecía al pueblo colombiano, incentivaba al contrabando y afectaba el comercio, (Debate Encuentro con el Pacifico), y dijo entonces que aumentaría el salario mínimo de todos los colombianos; pues eso quedó en el pasado. Al parecer él tenía muy claro y así lo aplicó, que se hace campaña en verso y se gobierna en prosa.

Por eso, sin haber pasado 20 días desde su posesión, el presidente por intermedio de su ministro de Hacienda anunció que se aumentarán los impuestos para la gran mayoría de los colombianos y que se le reduciría a su vez impuestos a los grandes empresarios, es decir a la minoría, ya que según él así se aumenta el empleo en este país.

Al parecer este será el modus operandi del presidente, él dirá las cosas “simpáticas”, “chéveres”, “amables”, dirá que apoya la consulta anticorrupción, o que no intervendría en la elección del Contralor y hará los anuncios “bonitos” en los discursos, pero sus ministros, copartidarios o su mentor, incumplirán, dirán y harán las bajezas, es decir las realidades de un mal gobierno.

De sus ministros tenemos el mejor ejemplo, un pragmático que tira para donde mejor le convenga. Y es que al parecer Carrasquilla sigue siendo el mismo neoliberal que participó en el gobierno de Uribe, al que no le gusta pagar impuestos, pero parece que después de los “Panamá Papers” y de descubrir su evasión de impuestos, esos que sí quieren que nosotros paguemos hoy, llegó más cascarrabias que nunca, más vengativo y con ganas de privilegiar a unos y condenar a la pobreza a otros.

Cascarrabias Carrasquilla sabe que cuenta con poco tiempo para actuar, que máximo son cuatro años los que tiene para hacer todas las reformas que lo beneficien a él y a su élite plutocrática, con el propósito de quedar bien con los grandes inversionistas, terratenientes y ricos de este país, para que después de terminado su rol como ministro (ojalá sea lo más rápido posible), lo premien a él o a su círculo más cercano con contratos o puestos que es como siempre termina la historia.

Lo que está haciendo Duque, ­quien todavía no se gana los méritos morales del título de ser presidente­, es toda una payasada vergonzosa (con perdón de los payasos), porque está quedando como el mayor de los mentirosos, como un pusilánime que no es capaz de tomar decisiones y tienen que ser sus subalternos quienes asuman las responsabilidades y la dirigencia de este Estado, como la gran mayoría pensamos que sería, un títere sin criterio, todo un mandadero.

No soy optimista que esto pueda cambiar para bien, por el contrario creo que esto se va a poner peor, aunque nada que no hayamos vivido antes y que no podamos soportar, porque si fuimos capaces de aguantar la ineptitud de Pastrana, la agresividad de Uribe y la mermelada corrupta de Santos, esto termina siendo pan comido. Pero lo que quiero decir es que Duque está a tiempo para pensar, recapacitar y seguro para recomponer el camino, porque de no ser así, nos verá muchas veces en la calle, gritando, protestando y exigiendo un buen gobierno. Pero una cosa sí es segura, que pase lo que pase, en cuatro años ellos no retendrán el poder presidencial de nuevo.

@julianelpolit

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