Fontur 2018
Campaña piloto medirá contaminación del aire en Manizales

Manizales, 18 de agosto de 2018. Durante dos semanas, la iniciativa buscará determinar qué efecto tiene el uso de los paraderos de buses de servicio público en la reducción de emisiones contaminantes en esta ciudad.

Investigadores del Grupo de Trabajo Académico en Ingeniería Hidráulica y Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Manizales, con el apoyo de la Universidad de los Andes y la empresa Socobuses S.A., evaluarán la influencia del uso de los paraderos de ruta de buses públicos en la contaminación del aire.

Como prueba piloto se escogió el barrio Milán, donde dicha empresa tiene la ruta exclusiva. Además esta parte de la ciudad es una de las más concurridas, tanto por personas que caminan por el sector como por vehículos, porque es considerada como la zona gastronómica de Manizales.

En la investigación se están realizando mediciones de material particulado PM2.5, monóxido de carbono, dióxido de carbono y carbono negro, este último contaminante generado por los vehículos a combustión interna, como los que usan motores diésel, entre otros.

“En Manizales no hay una cultura ciudadana en cuanto al uso de paraderos. Este hecho aumenta los arranques de los buses (momento en el que más se emiten contaminantes) y afecta además la movilidad”, dice Carlos Mario González Duque, doctor en Ingeniería Química e integrante del equipo coordinador de esta campaña.

Agrega que durante la primera semana, que va del 13 al 19 de agosto, se están haciendo mediciones en todo el sector en las condiciones actuales de la ciudad, es decir que los buses paran a cualquier lugar a dejar pasajeros.

Para la segunda semana, del 21 al 26 de agosto, cuando los buses solo se detengan en los paraderos, se harán las mediciones para identificar si dicho cambio pude tener un efecto medible en la contaminación del aire asociada con los contaminantes descritos.

Medición por la ciudad

El investigador González Duque precisa que esta campaña también incluye la medición de estos contaminantes en el Centro Histórico de la ciudad, una de las zonas con mayor afectación por la calidad del aire que se respira en Manizales. Específicamente se realizarán monitoreos por las carreras 23 y 20, esta última de alta circulación de buses de servicio público.

“Investigadores de la U.N. realizan seguimientos cerca de las vías, transitando como peatones y realizando mediciones en algunos paraderos. Otros van dentro de los buses y hacen todo el recorrido para tomar las mediciones respectivas de PM2.5, carbono negro y gases. Por eso se evaluará además si la calidad del aire dentro de los vehículos es más perjudicial en comparación con los niveles de exposición directa cerca de la vía”, dice el doctor en Ingeniería Química.

Agrega que durante el monitoreo de la campaña también se tendrá en cuenta la influencia de los vehículos particulares y las motos, además de la industria, que aportan a la contaminación atmosférica de la ciudad.

De otro lado, con equipos de la Universidad de los Andes, los investigadores de la U.N. realizarán mediciones en la ciudad. Para el manejo adecuado de los equipos, esta institución de educación superior envío a un experto para realizar la respectiva capacitación.

Uno de los instrumentos de medición es el microaetalómetro, con el cual se mide el carbono negro. También se está utilizando un equipo dustTrack, que estima la concentración de partículas en tiempo real, y uno portátil que mide concentraciones de monóxido y dióxido de carbono.

Después de cada día de medición, los investigadores llegan al Laboratorio de la U.N., donde descargan en un computador los datos que midió cada uno de los equipos, para hacer su respectivo análisis.

Compromiso ambiental

Una de las funciones de la U.N. Sede Manizales fue capacitar al personal de la empresa de buses sobre esta campaña, para que conozcan la metodología y el propósito de esta.

Uno de los propósitos del estudio es concientizar a los ciudadanos sobre la importancia de utilizar los paraderos para el uso del servicio público en la ciudad.

“Estas acciones no solo podrían reducir la contaminación, sino que también reducirían el consumo de combustible y aportarían a la movilidad de la ciudad, porque los vehículos pararán en los lugares establecidos dinamizando el flujo vehicular”, menciona el investigador González.

Después de estas dos semanas de medición se realizará un análisis de resultados tanto de los diferentes escenarios como de cada uno de los días medidos, para tener una línea base en cuanto a contaminación del aire asociada con los niveles de exposición directa de peatones, además de información relevante sobre niveles de contaminación que se puedan estar generando dentro de los buses.