Fontur 2018
Y tú… ¿Ya te hiciste la prueba de hepatitis C?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) busca eliminar la hepatitis C para 2030. Para el logro de este objetivo se requiere que las personas conozcan su diagnóstico. Es necesario encontrar a quienes tienen la enfermedad y no lo saben.

La OMS estima que en el mundo cerca de 71 millones de personas tienen hepatitis C y de éstas el 80% no lo sabe porque la enfermedad es asintomática. Esta situación les puede llevar a una hepatitis crónica, cirrosis o un cáncer hepático. Al tener la enfermedad y no saberlo podemos transmitir la infección inconscientemente a otras personas.

En América Latina, 7,2 millones de personas viven con hepatitis C crónica; de ellas un 25% conocen su diagnóstico y unas 300.000 reciben tratamiento.

Para evitar llegar a una fase avanzada de la infección, es importante conocer oportunamente el diagnóstico para hepatitis C.

¿Cuáles son las vías de infección?

  • Transfusiones con sangre contaminada.
  • Procedimientos clínicos invasivos (cirugías, diálisis, procedimientos odontológicos) realizados en lugares con pocas condiciones de aseo.
  • Manicure, pedicure, realización de tatuajes o piercings con materiales o instrumentos no esterilizados adecuadamente.
  • Uso de drogas con elementos compartidos, tales como agujas.

La  hepatitis C no se transmite por contacto social (abrazos, caricias) ni por compartir elementos como cubiertos, platos y sábanas.

¿Quiénes deben solicitar el diagnóstico?

El Ministerio de Salud y Protección Social señala los siguientes criterios:

  • Personas que han recibido intervenciones médicas o dentales en entornos de asistencia médica en los que las prácticas de control de infecciones no son las óptimas.
  • Personas que han recibido transfusiones de sangre antes del momento en el que las pruebas serológicas de hepatitis C de los donantes de sangre se iniciaran. Es decir antes de 1996.
  • Cualquier persona que haya nacido entre 1945 y 1965.
  • Personas que se inyectan drogas.
  • Personas que se han hecho tatuajes o perforaciones corporales (piercings), en lugares en los que las prácticas para el control de infecciones están por debajo de los estándares.
  • Niños nacidos de madres infectadas con VHC.
  • Personas con infección por VIH o hepatitis B.
  • Personas que han utilizado drogas intranasales.
  • Población privada de la libertad.
  • Trabajadores de la salud o miembros de la seguridad pública (ej. Oficiales del servicio penitenciario o policía) que hayan estado en contacto con sangre en el trabajo a través de lesiones por pinchazo o con un objeto punzante.
  • Cualquier persona que se haya sometido a hemodiálisis.

El examen diagnóstico está cubierto por el plan básico de aseguramiento en salud y lo puede solicitar al médico general en su EPS.

Manizales Corporación el Faro  julio 29 de 2018.-