12 de diciembre de 2018

¿Miente o acierta la biblia?

17 de julio de 2018
Por Rodrigo Pareja
Por Rodrigo Pareja
17 de julio de 2018

Por Rodrigo Pareja

Muchas de las afirmaciones incluidas en los Evangelios pueden ser verdades o supuestos, creíbles para unos y sin valor alguno para otros, pero lo real es que a través de los siglos se han utilizado para sustentar o negar calificaciones o situaciones que afecten al hombre o a la humanidad en general.

Lo que sí es cierto y no parece tener discusión, es que sus autores, unos tipos que nos presentaron como Mateo, Marco, Lucas y Juan, fueron cualquier cosa menos neoliberales, y en todos sus escritos se respira un cierto aroma cercano a la igualdad y la justicia social.

También es constatable sin mayor esfuerzo, que muchas de las alegorías, oraciones o frases cortas y lapidarias que están en ellos desde eterna memoria, cuando se aplican quedan convertidas en sabias y verdaderas sentencias.

Ocurre con el manoseado estribillo registrado por Mateo en su evangelio, “por sus hechos los conoceréis”, aplicable en este momento de incierto futuro a la primera designación hecha por el presidente electo, Iván Duque, en la persona de Alberto Carrasquilla como ministro de hacienda.

Si bien es cierto que cualquier funcionario es merecedor de disponer de un cierto margen de espera para poder calificar de manera puntual su comportamiento en la actividad encomendada, del nuevo rector de las finanzas nacionales, según sus antecedentes, nada bueno ni positivo en el campo social debe esperarse.

Puede decirse que es injusto y precipitado acudir de nuevo a la frase que lo popularizó y puso en el radar de la opinión – eso sí, de manera negativa – relacionada con el salario mínimo de los colombianos, el cual de acuerdo con su atrevida y desvergonzada afirmación “es ridículamente alto”.

No hay razón alguna para creer que este conspicuo representante de las élites y de los poderosos haya cambiado de parecer, máxime cuando ahora – por efectos del crecimiento vegetativo – ese “ridículo salario mínimo” supera en $320 mil pesos a aquel que en ese 2008 le pareció tan exorbitante y lo llevó a pronunciar su frase para la historia.

Para que no queden dudas sobre su proceder futuro y lo que le espera a los colombianos, Carrasquilla recibió de muy buen agrado las impopulares peticiones iniciales de sus correligionarios de élite, vale decir los 21 poderosos gremios que manejan este país a su antojo, consistente una de ellas en rebajarle los impuestos a los ricos y gravar los sueldos de los asalariados.

Lo anterior no es comunismo anacrónico y mucho menos castrochavismo, sino el reflejo de una situación que todos los días tiende a ser más desigual e inequitativa y sobre la cual difícilmente el nuevo presidente Iván Duque pueda edificar esa “unión entre todos los colombianos” en la que tanto recaba en cada una de sus intervenciones.

Lo que sí es muy posible conseguir con semejante remedio es “ampliar la brecha entre el salario mínimo y el medio” teniendo un crecimiento más controlado del salario mínimo”, como también se lo solicitaron los potentados a aquel que consideran su legítimo vocero en el Palacio de Nariño.

Y si de antecedentes se trata, vale recordar que fue el que ahora será gran dispensador de los recursos nacionales, el principal impulsor de nefandas nacionalizaciones de empresas del Estado, muchas de ellas ruinosas para el país y los colombianos.

Así, pués, no hay que hacerse muchas ilusiones acerca de la gestión de Carrasquilla, y más bien prepararse para lo que le viene pierna arriba al ciudadano del común.

TWITERCITO: A algunos los declaran objetivo militar; a otros objetivo de extinción de dominio por devengar ese salario ridículamente alto.